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Mi cerebro y yo

El cerebro toma las decisiones 200 milisegundos antes de que lo sepamos

 

 

Ahora me entero de que yo nunca he tomado mis decisiones. Me ha sentado como un tiro.

¿Como me pueden dar estos disgustos a mi edad? Me va a dar un patatús.

A estas alturas, los grandes  de la neurociencia  han comprobado que siete segundos antes de que pensemos en que decisión tomar,  antes de que entre en nuestra conciencia, la decisión ya está tomada por complejas redes cerebrales. O sea: que vamos teledirigidos por nuestro cerebro y nuestro Yo no pinta nada.

Y digo que me ha sentado como un tiro porque yo estaba encantada de haber sido tan lista en la vida desde hace cuarenta años (antes no), estaba tan feliz de haber sabido elegir mi camino por mí misma, de haber tomado decisiones tan acertadas, y ahora me encuentro conque mi cerebro me ha suplantado todo este tiempo y no me ha dado ni un pequeño márgen de autonomía  y todo lo que yo pensaba y se lo atribuía a mi querido Yo ha sido obra de esa materia gris que ya no sé si es mi amiga o mi enemiga.

Y si digo esto es porque siempre he sido de las que dicen  que si me tengo que equivocar que sea por haber tomado decisiones malas pero decisiones tomadas por mí sin ninguna ayuda externa.

Y… ¿existe entonces mi libre albedrío? ¿lo que hago lo decido yo?  y si la respuesta es no pues entonces estoy libre de toda culpa.

Y para terminar con esta inútil reflexión yo le diría a mi cerebro que es verdad que no puedo vivir sin él pero que tenga cuidado porque tampoco él puede vivir sin mí; así que le pediría para bien de mi ego que me dejara decidir a mí solita que camino seguir hasta el fin de mis días.  Si él ha decidido por mí durante ochenta años ¿que le costaría estarse quietecito unos poquitos años y dejar decidir a mi Yo adorado?

 

Mi necesaria rutina

A mi manera de ser y en este momento de mi vida,  la rutina me es necesaria.  Es mi tabla de salvación, es  a lo que  me agarro fuertemente para sentirme segura y casi aseguraría  que es mi punto de referencia para poder seguir viviendo.

La necesito pero no la amo.   Con mi mente me pongo a volar y me encuentro desapegada de todo lo que tengo. Me veo conociendo gente nueva  que me aporta conocimientos importantes,  voy aprendiendo en mi camino, voy aprendiendo porque escucho con atención todo lo que oigo, soy un Sidharta en busca de la vida.  Y tal vez en busca de la perfección.   Quiero saber más y más, quiero ser sabia. Quiero aprender para enseñar después,  pués con mi carácter abierto podría ayudar con mis conocimientos a ser felices a otras personas.  Me gustaría, por ejemplo, cuando ya fuera sabia, irme a vivir a un pueblito de la selva brasileña,  o a un poblado africano, o al desierto con los tuaregs o a un sitio plagado de niños.

Digo que con mi mente me pongo a volar y en mis sueños nocturnos esto se hace realidad. No necesito alas para subir a las nubes, simplemente hago un pequeño esfuerzo con mi cuerpo impulsándolo hacia arriba y ya estoy ahi, donde más me gusta estar, con las águilas volando a mi lado  y  viendo las casas pequeñitas y las cimas de las montañas debajo de mí. Me siento muy libre, quisiera quedarme ahí, en el cielo,  por horas y horas … pero eso dura poco.

Me despierto de mi sueño o bajo mi mente a la tierra y… ¡zas! ,  ya estoy otra vez  metida en esa rutina que es verdaderamente donde quiero estar hasta el fín de mis días.

¿o no?

 

Trascender

Soy hijo de la tierra y del cielo estrellado; pero soy de raza celeste, ¡sabedlo bien!… (Inscripción sobre una laminilla funeraria pitagórico-órfica, econtrada cerca de Roma – siglo I o II)

Hablamos de trascendencia cuando existe algo que traspasa el límite, ya sea este físico o simbólico.
En la Pirámide de Maslow, la autorealización y la trascendencia se sitúan en la cima y se pueden alcanzar después de haber satisfecho necesidades más básicas. Maslow consideró la trascendencia como un valor espiritual y describe este valor como el más elevado y más hermoso de la conciencia humana que incluye el altruismo, la alegría interior, el amor por la naturaleza……
La trascendencia en la religión implica llegar ,al morir, a un más allá que no conocemos pero que será satisfactorio para el creyente. En la reencarnación, en el que cree en ella, esta trascendencia supondrá volver a vivir otra vida con otro cuerpo físico, que será mejor o peor que la anterior para cada persona, según el karma que traiga consigo de su vida pasada.

En cuanto a mi persona, declaro firmemente que quiero trascender. Trascender, ya sea de manera física o simbólica. Llegar a la trascendencia de la que habla Maslow en el mundo en que vivimos lo veo bastante difícil. Lo del más allá, llamémosle cielo, no me atrae demasiado porque lo que me han contado que es, no es demasiado apetecible para mí. Reencarnarme, si mi karma sólo contara de unos años años a esta parte, es posible que sí que me gustara, porque creo que me reencarnaría en alguien digno e interesante, pero si mi karma va a ser medido desde toda mi existencia y sacado una media… pues no, ya no me gusta el tema, pues vete a saber en que cuerpo me meterían.
¿Qué es lo que quiero entonces? Trascender desde luego y la manera de hacerlo , la que me gustaría de verdad, consiste en no ser olvidada. Me causa una infinita claustrofobia pensar que todo se acaba en la muerte y una infinita tristeza saber que dentro de dos generaciones, y ya es mucho, Lola será olvidada por completo, que todos mis esfuerzos en la vida ya no servirán para nada porque no habrá nadie en el mundo que los recuerde y los pueda valorar. Es una pena no tener méritos como un Cervantes o un Shakespeare que nunca serán olvidados. En resumen, me gustaría traspasar el límite simbólicamente.
En ocasiones me planteo que la vida, mi vida, es un juego de mi cerebro y que no existe realmente nada de lo que percibo, que todo es irrealidad y entonces llego a la conclusión de que con mi desaparición también desaparecerá todo lo que tengo alrededor. También puedo pensar en ese mundo holográfico del que hablan y que resulta que sólo somos seres holográficos proyectados…. Estos pensamiento me vendrán seguramente a la cabeza porque no concibo que exista la vida sin mí.
Y me voy, porque creo que estoy desbarrando.

A mi manera

Me hacía un comentario en mi pasado post mi amiga María Perales,  diciéndome entre otras cosas que tiene una relación casi mágica con el lenguaje. Le contestaba que yo también y no sólo con el lenguaje, sino con la ortografía y con la escritura. No sé muy bien de donde me viene ese amor por las letras y a su vez esa animadversión por los números. Pienso que será cosa achacable a que me funciona mejor un hemisferio cerebral que otro. La verdad es que nunca he estudiado a fondo esas asignaturas que tanto me gustan y tengo que confesaros que no sé lo que es un predicado o el objeto directo de una frase ni un verbo intransitivo. Lo que sí he hecho toda mi vida es usar el diccionario, y ahora el google,  cuando he tenido alguna duda. Y naturalmente, también me apoyo en mi diccionario de dudas que lo guardo como oro en paño.

La cosa es que me esmero cuando hablo y cuando escribo….  Intento generar expresiones bien construídas, no tener faltas de ortografía y aburrir al personal lo menos posible. Que lo consiga o no es otro cantar. Me gustaria muchísimo que mi vocabulario fuera mucho más extenso de lo que es y que mis relatos no tuvieran tantas repeticiones de palabras, conocer todos los sinónimos de cada una de ellas y saber usarlos.

Conozco mi estilo al escribir y reconozco que es demasiado coloquial, mi manera de escribir se parece mucho a mi manera de hablar. Sé que gesticulo mucho hablando y creo que también escribiendo pero, os juro, que no sé hacerlo de otra manera.

Y hablando sobre lo mismo pero de otra cosa os diré que odio las faltas de ortografía, las aborrezco. Me saltan a la vista, donde las veo,  como chispas rojas.  Siempre estoy tentada de decirlo pero me reprimo por si alguno se pudiera molestar.  Veo , en ocasiones, faltas en los posts y en los comentarios,  y lo comento ahora porque hoy he visto un comentario de “uno de los nuestros”  lleno de ellas. Os pido de corazón que me aviséis si alguna vez meto un gazapo en una de mis entradas.

Pero ayer en el periódico El Mundo,  encontré dos faltas garrafales al leerlo y eso para mí es pasarse de castaño obscuro.¿ Acaso no tienen correctores? Tentada estoy de escribir una carta al director denunciando el hecho. ¿Que opinais?

Frustraciones

Ayer tuve una mañana frustrante. Desde luego que me sentí frustrada por la pequeñez de hacer un viajecito a Murcia para ir a IKEA a comprar una bobada que me hacía mucha ilusión,  y al llegar, encontrarme con todas las tiendas cerradas por ser el día de “La subida al Monte”,  festivo en esa ciudad…. Viendo mi gozo en un pozo y mosqueada por no cumplir mi anhelado deseo, me puse a despotricar sin razón ninguna.  Pero la verdad es, que mi mañana frustrada ocupó no más de una hora en mi pensamiento.

La vida me ha ido enseñando a combatir las frustraciones de una manera constructiva y cuando esto no puede ser, intento sublimarlas o racionalizarlas, y desde luego lo que nunca hago es evadirlas. Hay que plantar cara a situaciones frustrantes. Como ejemplo pondría que puedo volver a Murcia la semana que viene. Este ejemplo es una gran tontada pero puede dar medida de las posibilidades que existen para combatir esas malas experiencias.

Todos, creo que no se libra ni una persona en el mundo, hemos tenido frustraciones en nuestras vidas.  Muchas de ellas,  que tuvieron lugar en nuestra infancia, fueron reprimidas y permanecen en nuestro inconsciente. Cuando implican  una gran descarga emocional,  pueden  llegar a convertirse en causa de neurosis. Cuando la frustración que sentimos es consciente, normalmente es aceptada,  y si puedes reconocer  que el fracaso ha sido producto de una acción incorrecta,  (yo,  antes de empezar mi viaje a Murcia debía haber llamado a IKEA para saber si estaba abierto) estarás aprendiendo de esta experiencia negativa para saber actuar mejor en el futuro.

Las necesidades insatisfechas, la frustración, genera sentimientos y conductas destructivas. Las  frustraciones, en la mayoría de los casos, suelen ser acumulativas,  y por pequeñas que sean una por una estas frustraciones, esta suma, puede llegar a ser muy destructiva para la persona.

Generalmente, cuanto más fuerte es el deseo, cuando es algo que consideras importante para tu vida, la frustración será mayor cuando no se satisfaga el objetivo.

Intentemos pues,  no sentirnos derrotados ante las frustraciones que se nos presenten a lo largo de la vida, lo inteligente será  aprender de ellas para poder seguir adelante.

Yo, si tengo frustraciones internas de las que no soy consciente, no podré hacer nada; pero he aprendido, tarde pero bien, que nunca dejaré que una frustración que tenga conscientemente,  vaya minando mi salud mental. O sea.

 

 

Ser

Me gusta de cuando en cuando y si me encuentro preparada para hacerlo, escucharme por dentro desde el silencio.

Hoy, esta tarde, ha sido un dia propicio para ello y sentada en mi jardincito  a la sombra de un algarrobo,  en vez de ponerme a leer he intentado  cerrar todas las vias de pensamiento que acudían a mi mente  e intentar que esta quedara en blanco.  Hago este ejercicio para intentar oir,  desde mi silencio de boca y mente,  todos los ruidos que me trae la naturaleza.  Hoy oía sin escuchar, además de mis ruidosas  tripas,  el ladrido de un perro  a lo lejos, el leve ruido de un vientecillo que venía del mar,  hojas de los árboles moviéndose.  He tenido que hacer mucho esfuerzo para no escuchar,  mi mente no me obedecía hasta que, de pronto, me he sentido en un limbo sin sensaciones, era como si no viviera, como si no fuera.  Ni me encontraba mal ni me encontraba bien,  creo que en ese rato que he pasado así ni siquiera era yo, no existía nada a mi alrededor, ni fuera ni dentro de mí, mi realidad había  desaparecido.  Esto ha durado 15 minutos más o menos porque me debo haber despistado y mi mente se ha despertado  y ha empezado a funcionar.

Esta pequeña experiencia me ha servido para preguntarme ahora, en mi completa consciencia,  si uno se sentirá  así cuando empieza una demencia senil.  Me asusta pensarlo.  Me da un miedo terrible llegar a  no ser.  No poder controlar tu mente es peor que no poder controlar tus esfínteres.  Dejar de ser para tí mismo y para los demás debe de ser un suplicio.   Puede valer  la vida sin tener,  pero no sin ser.  O eso creo yo.

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El instinto de la felicidad

         Hace más de cincuenta años, es posible que casi sesenta, uno de mis autores preferidos de novelas era André Maurois.   Leí mil novelas suyas, como “Climas”,  que me apasionaron. Yo no sé si todo el mundo al leer una novela se abstrae, como lo hacía yo, y goza y sufre al compás de sus protagonistas.  Más adelante, me encontré con otra novela del mismo autor frances con un título tan sugestivo como “El instinto de la Felicidad”.  No os podría contar detalles, sólo me quedó el recuerdo de que los protagonistas eran un matrimonio y su hija  donde “El amor se hace cómplice del silencio donde la verdad es una realidad que no puede ser compartida: lo que Valentina, la mujer, sabe y calla, lo sabe Colette, la hija, y lo sabe Gastón, el marido, pero todos callan”, saben, intuyen instintivamente, que si hablan, si lo comparten, la felicidad desaparecerá.

Si buscamos en el diccionario la palabra “instinto”,  nos dice que es:  un conjunto de pautas de conducta que se transmiten genéticamente, y que contribuyen a la conservación de la vida del individuo y de la especie.  Es un impulso indeliberado que mueve la voluntad de una persona.

Nacemos con los instintos, son genéticos, y seguramente sin ellos no sobreviviríamos. No podríamos vivir sin el instinto de conservación, sin el de supervivencia,  sin el de reproducción,  sin el de succión,  sin el de defensa o fuga…  Nuestros instintos son señales enviadas por el cerebro y tienen  respuestas fisiológicas:  si nos encontramos en peligro,  el ritmo cardiaco y la respiración se aceleran, la sangre se dirige hacia los músculos para que tengan más oxígeno y todo esto es para responder a la emergencia luchando o huyendo

Existen científicos que niegan que el ser humano tenga instintos, les llaman pulsiones o reflejos.  Las personas, a diferencia de los demás animales, tenemos raciocinio y este es en  la mayoria de las ocasiones lo que supedita nuestros instintos.

Y volviendo  a la  novela de la que os hablaba al principio,  lo que me ha quedado sobre todo es su título y os pregunto: ¿ Pensais que realmente existe   un instinto de la felicidad? Yo no puedo contestar a esta pregunta pero sí que puedo decir que la meta del ser humano es encontrarla,   ir por el viaje de la vida buscándola.

La Teoría de la Atracción.

¿De que trata esta teoría? He aquí las respuestas:   somos como imanes, tu recibes y atraes lo que piensas. Calquier cosa que esté en tu mente, lo estás atrayendo. Elige con cuidado tus pensamientos… tu eres el creador de tu vida. Tus pensamientos dominantes predominan en lo que atraes. Cada pensamiento tiene una frecuencia. Los pensamientos envían energías magnéticas. Sentimientos felices atraerán más situaciones felices. Te puedes sanar a tí mismo. Somos energía en masa, todo es energía, TODO. Nosotros somos la fuerza creativa.

Los creyentes modernos de la Ley o Teoría de la atracción ven a los pensamientos como átomos. Según la Teoría de la Física Cuántica, el mundo se compone de átomos incontables que pueden ser utilizados para influenciarse y están abiertos para los cambios infinitos.

La Ley de la atracción es una teoría y nada más que eso. Se la critica por ser tan individual y por no poder probar su eficacia, pero no cabe duda de que es una teoría inspiradora.

Algunos autores identifican antecedentes históricos de la “ley de atracción” en el hinduismo[2] y a través del hinduismo en la teosofía,[3] pero también se han encontrado referencias en el judaísmo y en el zohar (la cábala). La existencia de estos antecedentes, no implica que todos ellos estén históricamente conectados, ya que la ley de atracción podría surgir como resultado de prejuicios cognitivos comunes a todos los seres humanos.

Las elaboraciones modernas de dicha idea deben su existencia, en parte, a James Allen (1864 – 1912) que en 1902 publicó As a man thinketh (‘piensa como hombre’). Posteriormente Wallace Delois Wattles (1860 – 1911) publicó La ciencia de hacerse rico (1910) y por Charles F. Haanel publicó The Master Key System (‘el sistema de la llave maestra’) (1912). Durante el siglo XX varios autores han hecho referencia a estas obras y las ideas contenidas en ellas, pero fue especialmente con el filme El secreto (2006) cuando la idea alcanzó especial notoriedad pública. (wikipedia)

Y yo ¿que pienso de todo esto?  Pues os diré que la idea me parece fascinante a la vez que dudo de ella,  pero que  sin conocerla, la llevo viviendo durante 35 años. Es posible que no supiera que lo bueno atrae lo bueno y lo malo atrae lo malo, pero llevo todos  estos años aplicando a mi vida que,  los pensamientos negativos te amargan la vida y cuando los tengo, los espanto como puedo.

Esto lo aprendí yo solita cuando a los 44 años me fui a vivir a Madrid, sola y desgraciada, abandonada y triste. Mi reacción fue ponerme más y más triste cada vez escuchando rancheritas sobre el  amor perdido, de que cuando vuelvas ya te habré olvidado,  no te olvidaré nunca y te esperaré siempre, me emborracho para no pensar en tí…  . Y claro, esto me servía para estar y sentirme peor cada vez. Esto duró meses y yo erre que erre. Ahora me acuerdo y me río,  pero en aquella época no era ninguna broma.

Llegó un bendito día en que me desperté con un pensamiento positivo…  “Así no vas a ningun lado Lola,  o sea que tienes que espabilar, me dije”. Y así empezó mi historia. Discos a la basura, de buena mañana yo arreglada y pintada. Por dentro hecha una mierda pero por fuera como una rosa.  Aprendí poco a poco y con mucho esfuerzo a apartar de mi mente todos los pensamientos negativos, ¿que como? pues gritando “No,no,no” y pensando en un campo de hierba verde y con muchos árboles y yo corriendo por él, o ponerme un chandal e irme a correr dos o tres manzanas hasta quedarme  exhausta. Truquitos que me sirvieron para empezar a ser la persona que soy ahora y que tanto me gusta.

Aprendí a tener siempre pensamientos positivos, a no desesperar ante una desgracia sino luchar para vencerla, a sufrir lo justo y necesario y nunca por el futuro, a pensar que yo, mi mente, era capaz de todo aunque pareciera imposible. Lo he logrado,  pero no creais que en dos meses. Me costó mucho pero aprendí a vivir. Sigo apartando lo negativo de mi vida, no quiero pensar nunca en malo aunque las circunstancias no acompañen. Hay veces que me cuesta demasiado pero procuro hacerlo.Yo sí que creo que los pensamientos positivos atraen cosas positivas y viceversa. Si piensas que te vas a morir, si piensas que tienes un cáncer, si piensas que tu trabajo es horrible, todo eso sucederá. Yo prefiero pensar en que me va a tocar la lotería, en que soy inmortal,  en que los problemas que tengo no son importantes……  a ver si con esos pensamientos todo esto sucede.

Entonces, ¿creo en la teoría de la atracción?  Pues no sé bien que deciros pero …… un poquito sí.

http://fantasiadecortos.wordpress.com/

Divagando

         

En las profundidades de nuestro inconsciente hay una obsesiva necesidad de un universo lógico y coherente. Pero el universo real se halla siempre un paso más allá de la lógica.”Frank Herbert (Dune)”
 
¿Me acompañais a divagar un poquito?  

 Imaginaos un planeta, en una alejada galaxia en el confín del Universo.  Sus habitantes, seres inteligentes y desarrollados, con un cerebro diez  veces más grande que el humano. Sus capacidades son casi infinitas, su sabiduría  es una habilidad desarrollada por su gran inteligencia.  Lo tienen todo. El tiempo no significa nada para ellos. Son inmortales. Lo saben todo. No necesitan a nadie. Ya no tienen nada que aprender y se aburren.

¿Que hacer entonces?  Puestos a cavilar, pronto llegan a una solución:  nos repartiremos el Universo con todos sus planetas,  y haremos juegos para divertirnos.

Tal como lo han planeado, reparten las galaxias  entre todos los habitantes del planeta inteligente. En el reparto, la Via Lactea queda en manos de cuatro de ellos. Sus nombres son:  Soid,  el mas venerable, Nauj, Los y Saduj. 

Las reglas del juego van a ser las siguientes: los seres inteligentes no viajaran jamás a sus posesiones pero podrán hacer y deshacer en ellas a su antojo. Con su gran ojo telescópico podrán acercarse a su galaxia y planear estrategias.

Dois, Nauj, Los y Saduj se ponen manos a la obra y determinan que el planeta llamado tierra es el apropiado para empezar su juego.  Piensan que la mejor manera para entender el juego es crear algo a su imagen y semejanza.  Crean, pues, al hombre y a la mujer así como los océanos y la tierra firme y a todos sus animales.  Distribuyen a los habitantes de la tierra tal cual lo conocemos ahora y empieza el juego.

 Dejan al hombre desarrollarse durante siglos y siglos y llegado el principio del siglo XX  su curiosidad  les  acerca con sus ojos telescópicos a la tierra. 

Lo que encuentran no les gusta. Los humanos han destrozado todo lo que ellos crearon y por eso quieren castigarles.   Hacen una maqueta del mundo tal como existe, y ahora sí que empiezan a jugar.  A Soid se le ocurre que,  con dos guerras mundiales  y  algún genocidio,  junto con las catástrofes naturales, el hombre recapacitará y dirá basta a tanta locura y cambiará. Nauj opina que la manera de hacer entrar en razón a los humanos es activar sus cerebros y que hagan descubrimientos imposibles hasta ahora.  Los, se decanta por dejarlos casi a su libre albedrío por un siglo más y Saduj opina que los humanos no tienen solución posible y es mejor eliminarlos.

Al fin llegan al acuerdo de dejarlos en el mundo durante otro siglo más, con sus cerebros más desarrollados,  pero sin omitir las guerras y las demás calamidades  para darles un escarmiento.

En los albores del siglo XXI vuelven a mirar hacia la tierra y llegan a la conclusión de que la civilización ha llegado a su declive y  que la humanidad ya no debe continuar existiendo.

¿Y qué hacen entonces?  Ya no dejan a los hombres actúar por ellos mismos aunque crean que lo hacen. Siod, Nauj, Los y Sajud llevan las riendas del mundo hacia su final y les divierte ir moviendo fichas.  Rebeliones, asesinatos, falta de agua y de alimentos,  centrales nucleares ardiendo,  grandes explosiones en el sol…… 

Y un dia, cuando los hombres menos se lo esperan, la obscuridad se cierne sobre todo el planeta, el sol se apaga, la tierra gira sobre su eje a velocidades  imposibles y todo lo que existía, desaparece.

Y ¿donde se encuentran ahora  Soid, Nauj, Los y Saduj?  Pues ellos,   están con sus ojos telescópicos investigando el Universo, buscando el planeta idóneo para empezar a jugar otra vez.

Creación   (NO OS LO PERDAIS, es una joyita)

¿ Por que?

Me encuentro desolada aunque no lo conocía.  Vivía con su madre cerquita de mi casa e iba al instituto que hay enfrente de la suya. Tenía 14 años.

Anteayer por la mañana, él en el piso 13 y su madre,  su novia y sus amigos, viéndolo desde abajo y gritándole que no lo hiciera, Vann se lanzó al vacío.

Dicen que era guapo y alto y dicen también que estuvo durante los cinco dias previos  a su muerte vistiendo de blanco de arriba a abajo,  diciendo a sus amigos lo que pensaba hacer y repartiendo sus cosas entre ellos. Era un niño conflictivo en el instituto y en casa y se supone que con muchos problemas interiores.  Era colombiano y llevaba pocos años aquí.

Leo en Internet que en el suicidio en la adolescencia hay indicadores que lo predicen: hablar de suicidios, interés por el tema de la muerte, despedidas y repartición de bienes…..

El suicidio entre adolescentes ha aumentado dramáticamente a causa de los divorcios, la formación de una nueva familia, mudanzas a nuevas comunidades y varias causas más. Los adolescentes experimentan mientras van creciendo,  sentimientos de confusión, dudas sobre sí mismos, desadaptación en ocasiones y baja autoestima.

Estoy desolada, sí. Pienso en esa madre, pienso en  ese niño que ya no podrá vivir su vida.  Las personas somos un todo,  con todos y con todo,  y una pérdida así es una pérdida para todos y para todo.