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“Divenire”

Me gusta mucho la música clásica del XVIII y del XIX (Se escribe así?) pero casi no conozco la del siglo XX y XXI.
En cuanto a compositores clásicos contemporáneos me da la sensación de que no abundan.
De lo poco que conozco, hay uno que me emociona y os lo quiero mostrar por si no lo conoceis. Italiano, como no. Se llama Ludovico Einaudi y solo he oído un CD de él que se llama “Divenire”. Dentro de este, hay una composición que se llama “Uno” que me llena el alma cada vez que la oigo. No sé si es triste, para mí es nostálgica y llena de paz. Me gustaría oirla en un espacio abierto, en la cima de una montaña, yo sola y con los brazos levantados hacia el universo y seguro que sentiría lo que es la plenitud. Me gustaría saber en el motivo del título, “Uno”, que querría significar el compositor. Acaso un mundo? Acaso un yo?…
Cuando escucho esta música me siento trasportada no sé muy bien adonde pero me veo flotando, feliz, sin problemas, en paz con el mundo.
Estos son mis sentimientos, solamente los míos, y los comparto con vosotros.

Este compositor es el autor musical de las películas “Intocable” y “El lector” entre otras.

Nacer yegua

Mañana cumple mi segundo hijo 55 años y, cosas de la vida, tendrá la misma edad que su hermana mayor durante 9 días; disfrutarán de los 55 años los dos hasta el día 23 que cumple Mónica. A Vicente lo tuve el día que cumplía mi décima falta y eso quiere decir que no respeté ni siquiera la cuarentena que se hacía entonces y no sé si ahora.
Los parí en casa porque entonces todavía no se iba a los hospitales, ya los otros dos que los tuve seis y siete años más tarde, fuí a parirlos al sanatorio.
Recuerdo de este nacimiento de mi segundo hijo, que cuando me llegaron las primeras contracciones, me entró un ataque de pánico. Con Mónica hicieron falta forceps y terminé pariendo encima de una mesa camilla con el ginecólogo ayudándome en medio de unos intensos y horrorosos dolores. Con este, me entró el pánico porque mi cerebro trajo a mi memoria esos dolores del primero y yo, con 22 años, quería esconderme en algún sitio, hacer lo que fuera con tal de que no se repitiera ese sufrimiento. Pero se repitió, si señor, sin poder hacer yo nada.
Todo esto, pienso que os importará un pito, pero lo vengo a contar para deciros lo que digo siempre: no somos animalitos que cuando nuestros hijos crecen ya podemos dejarles marchar a vivir su vida. Los hijos de los hombres son para toda la vida, escuchadme bien: para toda la vida. Tendré yo 90 años y ellos casi 70 y sus problemas serán mis problemas. Yo no sé el amor de padre, pero el amor de madre me lo conozco muy bien. Me siento como una gallina clueca con respecto a ellos. Es un asco, de verdad, pero me doy cuenta que sin querer estoy viviendo por cinco. ¿Y sabeís que ? ya me estoy planteando que me hubiera gustado más que ser mujer y madre, haber nacido Yegua libre, de pradera.

¿Ciclos?

“El presupuesto debe equilibrarse, el Tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la ayuda a otros países debe eliminarse para que Roma no vaya a la bancarrota. La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa del Estado.”

Yo no me aclaro. Si Cicerón dijo esas palabras hace dos mil y pico de años, mi sentido común me dice que la vida no tiene arreglo, mejor dicho que el mundo no tiene arreglo.
La palabras de Cicerón me suenan a las palabras de Rajoy y me gustaría saber que opinaba el Rubalcaba de la época, pero no he sabido encontrarlo.
Vive nuestra humanidad en ciclos? ¿Pasan y han pasado siempre las mismas cosas? ¿Como no hemos sabido en tantos siglos aprender de los errores?……

Yo, ni por asomo, quiero ni voy a hablar de política, yo voy a decir lo que veo y lo que pienso y siento de lo que está pasando.
Veo a nuestro Presidente incumpliendo sus promesas. El motivo será el que sea pero las está incumpliendo.
Veo las promesas del nuevo Presidente francés y me pregunto: ¿Podrá cumplir lo prometido? Tanta mano abierta para dar al pueblo es posible en estos momentos? Tendré que esperar para comprobar el milagro.

Así, que mientras tanto, aquí me teneis, atónita por lo que va a pasar y sin una opinión clara de nada, a favor de ningún partido político (todos me repelen) y esperando el día en que simplemente todos podamos comer, tomarnos una cerveza de vez en cuando, ir al cine una vez por semana, sonreir y poder dar un futuro a nuestros descendientes.

La primavera la sangre altera

Yo siempre predico que las cosas que nos pasan durante el paso de la vida, buenas o malas, no son nunca para siempre, y que debemos ir al compás que nos toquen en cada momento intentando sufrir lo menos posible con las cosas malas, ya que solo va a ser un ciclo pequeño en nuestro tiempo. Pero del dicho al hecho….
No sé si os he dicho alguna vez que soy una persona depresiva. Cuando estoy bien, que es casi siempre, ni yo misma me lo noto, pero de cuando en cuando, si se me junta un problema que me hace mucho daño con un cambio de estación, pues… no se muy bien como explicaros lo que siento: tristeza, opresión en el pecho, desgana,angustia vital, soledad, lentitud, ansiedad….. Pues todo eso es lo que me está pasando en este momento y encima lo somatizo y me duele el estómago. No tengo una depresión, claro que no, solamente tengo débiles síntomas de lo que es en realidad. Cuando se ha pasado a lo largo de la vida por alguna depresión, ya sea exógena o endógena, los horribles síntomas los tienes guardados en la memoria, pero saltan a tu realidad cuando menos te lo esperas.
No quiero aburriros con mis angustias, cada uno tiene las suyas y ya tiene bastante con ellas, pero como me gusta plasmar aquí mis estados de ánimo, os lloro un poquito y entre vosotros y un tranki que me acabo de tomar, seguro que en un rato y para unas horas, mis fantasmas desaparecen.

Cotidianidad

Me gusta la rutina. Cuando era jóven la odiaba, siempre buscaba emociones a la vida y cuando se acababan me invadía el aburrimiento. Claro que cuando yo era joven, además de jóven era tonta.
Ahora me apasiona lo cotidiano. No quiero sorpresas y menos si son malas. Siempre digo…¡que me quede como estoy!…
Me encanta al abrir los ojos por la mañana sentirme feliz a la espera del nuevo día. De un nuevo día en que no voy a hacer nada que no hice ayer o anteayer pero que me va a encantar vivirlo como actor no como espectador. Si hace sol, pues que bien, si llueve, pues que bien también.
Me gusta mucho conducir, me siento muy libre al volante, me encanta coger el coche para ir al super y me encanta también comprar comida, fruta, verdura, cervezas, cocacolas….. Es como un rito, compro, me voy al coche y descargo, devuelvo el carro porque no quiero perder mi eurito, vuelvo al volante y a casita otra vez a descargar. Si tengo que hacer algún recado después o ir a mi pilates, pues vuelvo a salir pero si no, pues me quedo en casa leyendo mi periódico en el Ipad, miro mi correo, leo un poquito o simplemente me siento en la terraza a que me de el sol y a pensar en mis cosas un ratito con mi cocacola ligth en la mano. Pues, aunque no lo parezca, yo pienso mucho y me gusta hacerlo. A veces fantaseo y me creo mi mundo a mi manera y otras veces, simplemente pienso en lo que voy a hacer de comer mañana; porque mi casa es la “casa de Troya” donde aparecen mis hijos, amigos de mis hijos, hijos de amigos mios, mi nieta y su novio, sobrinos … aparecen, digo, en cualquier momento a comer o a tomar el aperitivo y casi siempre sin avisar. Esto a lo mejor a otra persona no le haría ninguna gracia pero a mí sí. Me gusta y mucho. Y digo esto porque siendo así, tengo que tener siempre cosas preparadas, pero como me gusta tanto cocinar para mí no es ningúna molestia y además, sentirme siempre rodeada de gente jóven es una gozada. Me noto que tengo “una atracción fatal” recíproca con la gente jóven y en ocasiones, mis experiencias les sirven para algo y ellos a cambio enriquecen mi vida. Aparte de que me siento muy bien riendo o llorando con sus cosas.
Por la tarde ya es otro cantar; me gusta quedarme sola en casa. La tarde es mía y solamente mía. La tele no es mi fuerte y sólo veo el telediario de las tres de la tarde y ya no la enciendo hasta el telediario de las nueve de la noche. Una vez me enganché con una novela de después de comer y juré que jamás me volvería a pasar. Lo que si que veo siempre son los partidos de tenis y si juega Nadal ya ni te digo. El tenis me gusta y lo practico con tres amigas todos los sábados. Bueno, pues por la tarde, a partir de las seis, me siento en el ordenador y os leo, os comento, escribo una entrada de vez en cuando y navego y navego por la red. También puedo dedicar un tiempo a hacer pan o bollos que me encanta.
Como veis mi vida es una rutina, pero una maravillosa rutina que no quiero que se convierta en otra cosa.

Pero de esta edulcorada y bucólica entrada no quiero que saqueis la conclusión de que no vivo una vida real, pues sí que la vivo. Conozco los problemas de mi pais, la recesión que estamos sufriendo, el futuro incierto de España y sus habitantes…. Sí, los conozco, así como tengo muy en cuenta mis problemas que no son pocos. Pero a estas alturas de mi vida, y ya era hora, he aprendido a intentar poner un poco de felicidad en mi vida y que todos estos problemas no afecten mi día a día.

Trascender

Soy hijo de la tierra y del cielo estrellado; pero soy de raza celeste, ¡sabedlo bien!… (Inscripción sobre una laminilla funeraria pitagórico-órfica, econtrada cerca de Roma – siglo I o II)

Hablamos de trascendencia cuando existe algo que traspasa el límite, ya sea este físico o simbólico.
En la Pirámide de Maslow, la autorealización y la trascendencia se sitúan en la cima y se pueden alcanzar después de haber satisfecho necesidades más básicas. Maslow consideró la trascendencia como un valor espiritual y describe este valor como el más elevado y más hermoso de la conciencia humana que incluye el altruismo, la alegría interior, el amor por la naturaleza……
La trascendencia en la religión implica llegar ,al morir, a un más allá que no conocemos pero que será satisfactorio para el creyente. En la reencarnación, en el que cree en ella, esta trascendencia supondrá volver a vivir otra vida con otro cuerpo físico, que será mejor o peor que la anterior para cada persona, según el karma que traiga consigo de su vida pasada.

En cuanto a mi persona, declaro firmemente que quiero trascender. Trascender, ya sea de manera física o simbólica. Llegar a la trascendencia de la que habla Maslow en el mundo en que vivimos lo veo bastante difícil. Lo del más allá, llamémosle cielo, no me atrae demasiado porque lo que me han contado que es, no es demasiado apetecible para mí. Reencarnarme, si mi karma sólo contara de unos años años a esta parte, es posible que sí que me gustara, porque creo que me reencarnaría en alguien digno e interesante, pero si mi karma va a ser medido desde toda mi existencia y sacado una media… pues no, ya no me gusta el tema, pues vete a saber en que cuerpo me meterían.
¿Qué es lo que quiero entonces? Trascender desde luego y la manera de hacerlo , la que me gustaría de verdad, consiste en no ser olvidada. Me causa una infinita claustrofobia pensar que todo se acaba en la muerte y una infinita tristeza saber que dentro de dos generaciones, y ya es mucho, Lola será olvidada por completo, que todos mis esfuerzos en la vida ya no servirán para nada porque no habrá nadie en el mundo que los recuerde y los pueda valorar. Es una pena no tener méritos como un Cervantes o un Shakespeare que nunca serán olvidados. En resumen, me gustaría traspasar el límite simbólicamente.
En ocasiones me planteo que la vida, mi vida, es un juego de mi cerebro y que no existe realmente nada de lo que percibo, que todo es irrealidad y entonces llego a la conclusión de que con mi desaparición también desaparecerá todo lo que tengo alrededor. También puedo pensar en ese mundo holográfico del que hablan y que resulta que sólo somos seres holográficos proyectados…. Estos pensamiento me vendrán seguramente a la cabeza porque no concibo que exista la vida sin mí.
Y me voy, porque creo que estoy desbarrando.

Aquí estoy….. un poquito.

Enamorada estoy de todos estos amigos que se han preocupado por mí.

La operación del ojo derecho salio superbién pero tuve la mala suerte de pillar unas anginas como las de un niño pequeño…. me dolía mucho la garganta y me han hinchado a antibióticos que me han dejado hecha unos zorros. Mañana voy al médico a que me diga cuando me opera el ojo izquierdo. Estoy un poco desequilibrada de ojos ahora y no puedo escribir largo pero no tardaré mucho  pues no puedo vivir ya sin esta comunicación.

Os envío un video de youtube que me ha mandado mi amiga Franziska. Me ha encantado y lo quiero compartir.

¿Tenemos los mismos sentimientos y emociones  los animales racionales y los llamados irracionales?……….        http://youtu.be/lXKDu6cdXLI

Corta ausencia… espero.

En plena efervescencia del Equinocio de Primavera me despido de vosotros por unos días que no sé si serán 15 o 40. Me opero los ojos, unas cataratas que no me dejan hacer las cosas como yo quiero. Me cuesta estar en el ordenador, me cuesta leer y escribir y también navegar por la red buscando temas que aporten sabiduría a mi vida.

Le pido a esa preciosa primavera que entra en nuestras vidas que no sean muchos los dias de ausencia pero lo que con más énfasis le ruego es que no me olvideis y que os encuentre a mi lado cuando vuelva.

¿Quereis ver lo que me van a hacer?  Si sois muy impresionables… mejor no.

http://youtu.be/U2nhwPBi51g

Una rebeca morada

Mi madre murió hace casi 25 años. Ya os he comentado en alguna ocasión que mi relación con ella no fue de intimidad y que si llegué a conocerla, esto pasó en los últimos años de su vida. Mi madre era muy introvertida, de hecho, nunca nos contó, por lo menos a mí, nada de su vida. Yo sólo sabía lo que veía y lo que intuía.   La quise mucho y despues de muerta me he dado cuenta de cuanto la necesité. La necesité y la necesito. Era mi última raiz, la única persona a la que asirme para no quedarme suspendida en el vacío.  Mi relación con mis hijos es bien distinta, por lo menos a mí me gusta más.  Ellos conocen casi todo de mi vida y yo casi todo de las suyas. Es verdad que con mi madre eran otros tiempos, donde existía más respeto y no se preguntaba demasiado. Si no hablo de mi padre es porque yo tenía 22 años cuando murió y su recuerdo se ha difuminado en mi memoria.

Pues bien. El motivo de esta entrada es la foto que la encabeza: soy yo con una rebeca morada.  Esa rebeca morada era de mi madre. Se la hizo a mano una hermana suya, mi adorada tia Maruja, y la llevaba puesta casi siempre. Si tengo una imagen de mi madre en la cabeza, si sueño con ella, que lo hago muchas veces, si miro fotos suyas, siempre aparece con esa rebeca morada.  Os cuento en secreto que cuando murió con sus manos en mis manos, en cuanto pude, me fuí a su armario y lo abrí para coger esa rebeca  antes de que  llegara  a otras manos.  La quería mía. Tenía un valor inmenso para mí. Olía a ella, a su jabón, y tardé mucho tiempo en lavarla.

Y esta sencilla entrada es para deciros que me la pongo para estar en casa, como hacía ella, mil y mil veces y cada una de esas mil y mil veces me viene  a la cabeza el recuerdo de mi madre  con su falda negra y su rebeca morada.

Memoria profunda

 

 

 

Nunca somos sinceros del todo, ni siquiera con nosotros mismos. Existen cosas que hemos hecho o que hemos dicho en el pasado que no nos gustan y las escondemos en el fondo de la memoria, donde casi las llegamos a olvidar, aunque no estén olvidadas. Las tapamos con otras memorias que nos atraen más de nuestra vida. ¿O estas cosas  sólo me ocurren a mí?

Soy una persona extrovertida en un grado superlativo. Hay de mi vida pocas cosas que me produzca pudor el contarlas, muchas veces me paso y me considero diferente del mundo que me rodea por mi falta de ese pudor que se supone  que debemos tener todos y del que yo, si no carezco del todo de él,  poco me falta.

Y después de hacer esta aclaración, viene mi confesión de que a veces hasta me jacto de esta falta de pudor y de ser tan diferente a las personas de mi generación..

Bien hasta aquí, pero… también tengo que confesar que hay episodios de mi vida, actos que he cometido por acción u omisión de los que hasta su recuerdo  me repele. Es por eso que los tengo casi olvidados, guardados en el fondo del saco de mi memoria y chafados por los demás recuerdos de mi vida, donde hay buenos y malos  pero  no son culposos y los puedo  dejar salir de vez en cuando a la superficie de mi memoria sin que me hagan daño.

¿Seré acaso una hipócrita por contar solamente de mi vida lo que me interesa que sepais? ¿Seré acaso un caso de máximo ego,  y lo que digo en mis posts cuando hablo de mí,  lo hago en exclusiva para que digaís que soy una tía estupenda y sobre todo  y aún más por tener la edad que tengo? o ¿acaso me quiero demostrar a mí misma que a los 78 estoy como una rosa y tengo una cabeza muy buena y muy bien amueblada?

Está claro que mi ego, mi gran ego, necesita respuestas a todas estas preguntas. Os espero.

(La preciosa  imagen que encabeza el post es la primera evidencia visual de las conexiones entre las células nerviosas en el momento en que un evento registrado por el cerebro, se guarda en forma de un recuerdo a largo plazo.)Ariel Palazzesi)