A mi manera

Me hacía un comentario en mi pasado post mi amiga María Perales, diciéndome entre otras cosas que tiene una relación casi mágica con el lenguaje. Le contestaba que yo también y no sólo con el lenguaje, sino con la ortografía y con la escritura. No sé muy bien de donde me viene ese amor por las letras y a su vez esa animadversión por los números. Pienso que será cosa achacable a que me funciona mejor un hemisferio cerebral que otro. La verdad es que nunca he estudiado a fondo esas asignaturas que tanto me gustan y tengo que confesaros que no sé lo que es un predicado o el objeto directo de una frase ni un verbo intransitivo. Lo que sí he hecho toda mi vida es usar el diccionario, y ahora el google, cuando he tenido alguna duda. Y naturalmente, también me apoyo en mi diccionario de dudas que lo guardo como oro en paño.
La cosa es que me esmero cuando hablo y cuando escribo…. Intento generar expresiones bien construídas, no tener faltas de ortografía y aburrir al personal lo menos posible. Que lo consiga o no es otro cantar. Me gustaria muchísimo que mi vocabulario fuera mucho más extenso de lo que es y que mis relatos no tuvieran tantas repeticiones de palabras, conocer todos los sinónimos de cada una de ellas y saber usarlos.
Conozco mi estilo al escribir y reconozco que es demasiado coloquial, mi manera de escribir se parece mucho a mi manera de hablar. Sé que gesticulo mucho hablando y creo que también escribiendo pero, os juro, que no sé hacerlo de otra manera.
Y hablando sobre lo mismo pero de otra cosa os diré que odio las faltas de ortografía, las aborrezco. Me saltan a la vista, donde las veo, como chispas rojas. Siempre estoy tentada de decirlo pero me reprimo por si alguno se pudiera molestar. Veo , en ocasiones, faltas en los posts y en los comentarios, y lo comento ahora porque hoy he visto un comentario de “uno de los nuestros” lleno de ellas. Os pido de corazón que me aviséis si alguna vez meto un gazapo en una de mis entradas.
Pero ayer en el periódico El Mundo, encontré dos faltas garrafales al leerlo y eso para mí es pasarse de castaño obscuro.¿ Acaso no tienen correctores? Tentada estoy de escribir una carta al director denunciando el hecho. ¿Que opinais?





Reventada estoy, hecha polvo, cansada de verdad, con ojeras… y aún así me siento bien. Se acaban de ir todos de casa y en realidad ya se han acabado mis navidades.