Memoria, Imaginación y Sensaciones.
Hace tiempo leí un artículo en el blog de Nuevo Humanismo donde decían que existen tres vías de sufrimiento. Son fundamentales para la vida pero si las usamos equivocadamente, en lugar de ayudarnos nos hacen sufrir. Estoy hablando de la Memoria, la Imaginación y las Sensaciones.
La memoria y la imaginación son fundamentales para la vida, pero a veces la memoria puede traer recuerdos negativos y la imaginación temores y angustias y como consecuencia, las sensaciones que se derivan de esto son tristes y deprimentes.
Y os cuento a que viene todo este preámbulo: estaba yo hablando por Skype con mi hijo Carlos que vive en Brasil y me estaba contando lo que había hecho durante todo el día. Mi sorpresa es que empieza a relatarme algo que le había sucedido y que me llenó de terror. Tiene una playa preciosa delante de su casa, como a 30 metros calculo yo. Esa mañana muy tempranito, tenia un rato libre y fue a darse un baño con Rufo, su perro, cosa que es muy habitual en él. Pues me cuenta que, cuando intentó salir del agua la corriente del fondo no le dejaba avanzar. Estuvo luchando durante mucho tiempo por salir y ya agotado, pensó en tumbarse boca arriba y dejarse llevar por las olas. Estaba aterrado y agotado, pero pensando que si se dejaba vencer se ahogaría con toda seguridad hizo el último esfuerzo y por fin llegó a la orilla.
Eso es todo lo que me contó. Terminamos de hablar y me fui corriendo a la cocina a tomarme un tranki, porque de momento notaba que mi mundo se venía abajo. Mi memoria me lo traía a la cabeza continuamente y mi imaginación hacía que viera a mi hijo luchando contra la corriente y a punto de morir. Asimismo, mis sensaciones eran aterradoras, como de sentir una ausencia que me hacía mucho daño. Dormí mal y cuando me desperté al día siguiente estaba con la cara mojada y muy cansada.
Ahora me pregunto, ya más calmada y razonando, porqué en lugar de todo lo que me vino a la cabeza que era horrible, yo no me puse a dar gracias a la vida por lo que podía haber sido y no fue, porque no pensé en la gran suerte que había tenido de poder salir del agua y de poder contármelo por el Skype. Pienso que de alguna manera el ser humano es masoquista y sufre por cosas que no han pasado o por un futuro que todavía no ha llegado. A mí, esta experiencia me ha servido para afianzarme en mi creencia de que no debes sufrir ni por el pasado ni por el futuro, creo sinceramente que con el presente ya tenemos suficiente.
Reventada estoy, hecha polvo, cansada de verdad, con ojeras… y aún así me siento bien. Se acaban de ir todos de casa y en realidad ya se han acabado mis navidades.
