Entries Tagged as 'Cuando la vida se acaba'

El tránsito

No me gusta nada ver las caras de las personas muertas. Es algo superior a mí y en ocasiones hasta me produce náuseas y más todavía si son gente de avanzada edad (como yo por ejemplo). No se si soy una cafre por decir esto pero si quiero hablar un poco del tema tendré que ser sincera.
Se acaba de morir una persona cercana a mi, no de mi familia directa, a la que he estado viendo últimamente, varios años, con mucha frecuencia. No tenía casi familia y los únicos que la han cuidado hasta su muerte hemos sido mis hijos y yo. La verdad es que me dió mucha penita no haber estado con ella en el momento del tránsito de la vida a la muerte pues le hubiera cogido la mano sabiendo que ella siempre había confiado mucho en mi..
Le miré la cara aunque rechazaba hacerlo y me gustó ver en ella un gesto muy natural y yo diría que casi placentero. Lo primero que me vino a la cabeza fue que se había apagado poquito a poco y sin sufrir pero por la noche, ya en mi cama, no me podía dormir pensando en ese mínimo momento, en ese filo de navaja, en ese instante que separa a la vida de la muerte.
¿Será verdad que recorres tu vida en un flash? ¿ Que tienes un momento de gran lucidez? ¿Que atraviesas un túnel que termina en un gran resplandor? Y yo me pregunto ¿Se pasará miedo? ¿Donde habrá ido su energía o su alma? ¿O no irá a ningún sitio?
Siempre dentro de mi la gran incógnita que me produce tanta curiosidad pero que no pienso nada más que cuando veo la muerte cerca de mi.
Yo, que no soy de rezar, recé en el momento de su entierro un padrenuestro y un avemaría y ¡como no! un “Bendita sea tu pureza” que no se me ha olvidado desde que lo aprendí de pequeña y que cada vez que iba a verla rezábamos juntas.
Allí donde estés, espero que lo pases mucho mejor de lo que lo pasabas aquí desde hacía muchos años. Descansa en paz J.

En esta entrada no quería hablar de la muerte en sí sino de ese mínimo instante de pasar de un lado al otro que me gustaría que no fuera demasiado angustioso. ¿Que opináis?

Pues… otra vez no.

Volver a vivir… ¿para qué?

Siempre oigo lo mismo: me gustaría volver a vivir pero con la experiencia que tengo hoy.

Yo tengo muchas dudas sobre este tema. ¿Me ha gustado tanto la vida como para repetir? Pues sinceramente creo que con una vida es suficiente. Yo particularmente he vivido episodios maravillosos en mi vida, claro que sí, pero también he vivido otros  que yo llamaría espeluznantes y de los que no quiero ni acordarme. No, no me compensa…. con esta vida vivida ya tengo suficiente y cuando me vaya… pues adiós. Y si existe la reencarnación,  volveré según mi karma a vivir una vida distinta, sin acordarme de la pasada.

No sé lo que me espera en el último recorrido por mi vida, pero por lo que deduzco de lo que veo, no me va a gustar nada.  Casi mejor,  porque así esperaré el final mas a gusto de lo que lo esperaría si mis últimos años fueran de cuento de hadas. Lo siento por los que os  quedais,  pero la vida de cada quién es de cada quién y tiene que vivirla cada quién con todas sus consecuencias y además… ¿sabeis que os digo?:  tengo la sensación de que donde yo me voy no existen  las mismas sensaciones y emociones que  existen en la tierra y eso me hace pensar que , desde allí, me va a importar un pito todo  lo que os pase a los que os quedais.

Trascender

Soy hijo de la tierra y del cielo estrellado; pero soy de raza celeste, ¡sabedlo bien!… (Inscripción sobre una laminilla funeraria pitagórico-órfica, econtrada cerca de Roma – siglo I o II)

Hablamos de trascendencia cuando existe algo que traspasa el límite, ya sea este físico o simbólico.
En la Pirámide de Maslow, la autorealización y la trascendencia se sitúan en la cima y se pueden alcanzar después de haber satisfecho necesidades más básicas. Maslow consideró la trascendencia como un valor espiritual y describe este valor como el más elevado y más hermoso de la conciencia humana que incluye el altruismo, la alegría interior, el amor por la naturaleza……
La trascendencia en la religión implica llegar ,al morir, a un más allá que no conocemos pero que será satisfactorio para el creyente. En la reencarnación, en el que cree en ella, esta trascendencia supondrá volver a vivir otra vida con otro cuerpo físico, que será mejor o peor que la anterior para cada persona, según el karma que traiga consigo de su vida pasada.

En cuanto a mi persona, declaro firmemente que quiero trascender. Trascender, ya sea de manera física o simbólica. Llegar a la trascendencia de la que habla Maslow en el mundo en que vivimos lo veo bastante difícil. Lo del más allá, llamémosle cielo, no me atrae demasiado porque lo que me han contado que es, no es demasiado apetecible para mí. Reencarnarme, si mi karma sólo contara de unos años años a esta parte, es posible que sí que me gustara, porque creo que me reencarnaría en alguien digno e interesante, pero si mi karma va a ser medido desde toda mi existencia y sacado una media… pues no, ya no me gusta el tema, pues vete a saber en que cuerpo me meterían.
¿Qué es lo que quiero entonces? Trascender desde luego y la manera de hacerlo , la que me gustaría de verdad, consiste en no ser olvidada. Me causa una infinita claustrofobia pensar que todo se acaba en la muerte y una infinita tristeza saber que dentro de dos generaciones, y ya es mucho, Lola será olvidada por completo, que todos mis esfuerzos en la vida ya no servirán para nada porque no habrá nadie en el mundo que los recuerde y los pueda valorar. Es una pena no tener méritos como un Cervantes o un Shakespeare que nunca serán olvidados. En resumen, me gustaría traspasar el límite simbólicamente.
En ocasiones me planteo que la vida, mi vida, es un juego de mi cerebro y que no existe realmente nada de lo que percibo, que todo es irrealidad y entonces llego a la conclusión de que con mi desaparición también desaparecerá todo lo que tengo alrededor. También puedo pensar en ese mundo holográfico del que hablan y que resulta que sólo somos seres holográficos proyectados…. Estos pensamiento me vendrán seguramente a la cabeza porque no concibo que exista la vida sin mí.
Y me voy, porque creo que estoy desbarrando.

Memoria, Imaginación y Sensaciones.

 

Hace tiempo leí un artículo en el blog de Nuevo Humanismo donde   decían que  existen tres vías de sufrimiento. Son fundamentales para la vida pero si las usamos equivocadamente, en lugar de ayudarnos nos hacen sufrir. Estoy hablando de la Memoria, la Imaginación y las Sensaciones.

La memoria y la imaginación son fundamentales para la vida, pero a veces la memoria puede traer recuerdos negativos y la imaginación  temores y angustias y como consecuencia,  las sensaciones que se derivan de esto son tristes y deprimentes.

Y os cuento a que viene todo este preámbulo:  estaba yo hablando por Skype  con mi hijo Carlos que vive en Brasil y  me estaba contando lo que había hecho durante todo el día. Mi sorpresa es que empieza a relatarme algo que le había sucedido y que me llenó de terror. Tiene una playa preciosa delante de su casa, como a 30 metros calculo yo. Esa mañana muy tempranito, tenia un rato libre y fue a darse un baño con Rufo, su perro, cosa que es muy habitual en él. Pues me cuenta que, cuando intentó salir del agua   la corriente del fondo no le dejaba avanzar. Estuvo luchando durante mucho tiempo por salir y ya agotado,  pensó en tumbarse boca arriba y dejarse llevar por las olas. Estaba aterrado y agotado,  pero pensando que si se dejaba vencer se ahogaría con toda seguridad hizo el último esfuerzo y por fin llegó a la orilla.

Eso es todo lo que me contó.  Terminamos de hablar y me fui corriendo a la cocina a tomarme un tranki, porque de momento notaba que mi mundo se venía abajo. Mi memoria me lo traía a la cabeza continuamente  y mi imaginación hacía que viera a mi hijo luchando contra la corriente y a punto de morir. Asimismo, mis  sensaciones  eran aterradoras, como de sentir una ausencia que me hacía mucho daño. Dormí mal y cuando me desperté al día siguiente estaba con la cara mojada y muy cansada.

Ahora me pregunto, ya más calmada y razonando,  porqué en lugar de todo lo que me vino a la cabeza que era horrible,  yo no me puse a dar gracias a la vida por lo que podía haber sido y no fue,  porque no pensé en la gran suerte que había tenido de poder salir del agua y de poder contármelo por el Skype.  Pienso que de alguna manera el ser humano es masoquista y sufre por cosas que no han pasado o por un futuro que todavía no ha llegado.  A mí, esta experiencia me ha servido para afianzarme en mi creencia de que no debes sufrir ni por el pasado ni por el futuro, creo sinceramente que con el presente ya tenemos suficiente.

 

 

¿ Por que?

Me encuentro desolada aunque no lo conocía.  Vivía con su madre cerquita de mi casa e iba al instituto que hay enfrente de la suya. Tenía 14 años.

Anteayer por la mañana, él en el piso 13 y su madre,  su novia y sus amigos, viéndolo desde abajo y gritándole que no lo hiciera, Vann se lanzó al vacío.

Dicen que era guapo y alto y dicen también que estuvo durante los cinco dias previos  a su muerte vistiendo de blanco de arriba a abajo,  diciendo a sus amigos lo que pensaba hacer y repartiendo sus cosas entre ellos. Era un niño conflictivo en el instituto y en casa y se supone que con muchos problemas interiores.  Era colombiano y llevaba pocos años aquí.

Leo en Internet que en el suicidio en la adolescencia hay indicadores que lo predicen: hablar de suicidios, interés por el tema de la muerte, despedidas y repartición de bienes…..

El suicidio entre adolescentes ha aumentado dramáticamente a causa de los divorcios, la formación de una nueva familia, mudanzas a nuevas comunidades y varias causas más. Los adolescentes experimentan mientras van creciendo,  sentimientos de confusión, dudas sobre sí mismos, desadaptación en ocasiones y baja autoestima.

Estoy desolada, sí. Pienso en esa madre, pienso en  ese niño que ya no podrá vivir su vida.  Las personas somos un todo,  con todos y con todo,  y una pérdida así es una pérdida para todos y para todo.

Reminiscencias dichosas y desdichadas.

Hoy,  en este momento, hay algo que me impulsa a hablar de mis abuelos. Es necesario que lo haga para dejar a cada uno en su lugar, para sincerarme conmigo misma y aclararme las ideas que puedo tener confusas.

Todos, en una familia tenemos 4 abuelos, los padres de tu madre y los padres de tu padre. Al padre de mi madre, burgues de provincia, hombre de negocios,   alcalde de su ciudad,   influyente ciudadano conservador de la época de principios del siglo XX que da su nombre a un gran paseo de la ciudad,   nunca lo conocí porque murió muy joven,  cuando mi madre tenía 18 años. Tengo fotos de él con el Rey Alfonso XIII y  otra con la Reina Victoria Eugenia de su brazo.

Vamos a hablar ahora de mis abuelos paternos. Dos personas entrañables, adorables y de las que tengo un precioso recuerdo.  Provenían de pueblos pequeños de la Mancha y habían  fijado su residencia en Albacete,  donde mi abuelo, empezando con nada, creó un importante negocio de salazones y conservas. Eran los dos gente muy sencilla y no he conocido  otra persona más generosa que mi abuelo con nosotros y con todo el mundo que tenía alrededor.  Mi abuela, mi abuela Dolores, era una mujer bajita, gordita, siempre de negro con vestidos largos y con una toquilla en los hombros del mismo color. Parecía que había venido a este mundo sólo a sufrir y no paraba de suspirar. Tenia un ojo de cristal, le faltaba un dedo y era sorda del todo. Le hablábamos siempre con la boca cerca del oido y a grito pelado. La verdad es que tenía motivos para estar triste pues también de 16 hijos que parió solo vivían 8.  De todas maneras, “con los de Alicante” se encontraba feliz y se ponía contenta ya que su hijo Angel, mi padre, era su preferido sin duda y el que había seguido los extendidos negocios de su padre y, dato importante,  el único que le hablaba de tú.

Para nosotros, los tres hermanos,  pero en particular para mí, suponía un premio ” ir a Albacete a ver a los abuelos”, cosa que hacíamos como mínimo 4 veces al año. Me acuerdo de unas camas tremendas donde nos hundíamos en unos colchones de borra y lana  y donde  “la Josefa”  al servicio de mi abuela y por su orden,  nos había metido una botella con agua caliente a cada uno. La casa de mi abuela era mágica para mí. Estaba llena de habitaciones grandes con un pasillo largo, muy largo, que daba a la cocina y desde allí se salía a un patio donde se hacía “la matanza” todos los años. Era un rito sobrecogedor, el grito del pobre cerdo al arrastrarlo hacia una mesa con un gancho en su boca, el deguello con la vasija debajo para recoger la sangre, el quemarle los pelos y el abrirlo en canal. Me acuerdo como si lo viera ahora,  el vapor y el calor  que salía de su interior al abrirlo. Tengo el recuerdo de muchas mujeres, cada una con un casco de cebolla en el pelo para no llorar al pelarlas para hacer las morcillas. Yo me quedaba siempre a ver todo el ritual,  cosa que  ahora sería incapaz de hacer. ¡Pobre cerdo! . Tengo un recuerdo muy preciso de una de las habitaciones, la más fresca decían, llena de jamones colgando en el techo y de orzas en el suelo, llenas de aceite,    con chorizos, morcillas, “tajás” de lomo y no se cuantas cosas más. La nevera de hielo, la fresquera la llamaban,  también se encontraba allí  y tenía un grifo por el que salía el agua fría. Mi abuela no dejaba entrar a nadie a ese cuarto pero a mi sí,  y me sentía una privilegiada.

Cuando mis abuelos se murieron, primero él y mucho más tarde ella, sentí una tristeza muy grande. Con mi abuela Dolores se iba una maravillosa parte de mi infancia.

Y ahora, y por último, me toca hablar de lo que más me duele, de  mi abuela María.  La verdad es que no conviví mucho con ella pues tenía yo 11 años cuando murió. No conviví con ella, es verdad, pero sí me dejó un recuerdo especial, agrio, duro, triste y de desamor y para colmo, sin yo quererla demasiado, me obligaron a besar su frente cuando murió y tengo un recuerdo de haber posado mis labios en algo muy frío que me resulta desagradable.

Decía mi madre, cuando ya yo casada se lo conté,  rebatiendo siempre mis argumentos, que la abuela había sido muy buena y que me quiso mucho pero, aquí, entre nosotros, no negaré  que  fuera muy buena pero que me quisiera…  Cuando eres muy niña, tienes un sentido muy aguzado para sentir si la persona que tienes al lado es tu amiga o no lo es. De todas formas tengo mis razones para pensar así y os las cuento:  mi abuela era una “señora” de los pies a la cabeza. Su porte era altivo a lo que ayudaba el ser muy alta y delgada. No era nada guapa pero era muy elegante, vestía y calzaba muy bien y andaba recta y segura de sus pasos. Doña María era un personaje como salido de un cuadro del siglo XVIII,  muy ufana de su estirpe.  Yo nunca la ví reir, también es verdad que en la guerra civil, “los rojos” sacaron de la carcel a dos de sus hijos de 20 y 26 años que eran falangistas y los fusilaron en el cementerio en represalia por un bombardeo de los nacionales. Eso marca, no lo dudo y quizá no soy tan imparcial como creo al contar mi historia.

Mi abuela María y nosotros viviamos en el mismo edificio, propiedad de mi abuela, nosotros en el primer piso y ella en el cuarto. Mi hermana, se pasaba el dia arriba con ella y  una tía soltera hermana de mi madre, e Isabel y Dolores que les servían y eran casi de la familia, pero sólo casi. Yo, sólo subía a verlas cuando mi madre me lo decía y tenía mis razones. Cada vez que me veía entrar por la puerta su frase era :  “ya está aquí la simplona”. No os podeis imaginar el daño que me ha hecho esta frase durante toda mi vida.  Creo que me ha marcado.  Yo tendría como mucho 6  años y no sabía el significado de “simplona”,  no, no lo sabía,  pero intuía y no se porqué, que no  era algo  bueno para mí.  ¿Sería la entonación? Sería la mirada? Que sería? yo sólo sé que veía diferencias de como trataban a mi hermana y de como me trataban a mi. Mi hermana se parecía mucho a mi madre en todo y yo a mi padre. A veces he pensado que podía ser por eso.

La palabra “simplona” me ha seguido durante toda mi vida. Ha sido lo que no he querido ser nunca y he tenido que luchar por ello.  Nunca he sido guapa ni alta y lo único que me faltaba en la vida era haber sido “simplona”.  Nadie puede saber el daño que puedes hacer a una criatura con una sóla palabra.

Ahora que me he desahogado contando mi historia pienso que a quién le puede interesar un post que hable de los abuelos de Lola. Pero yo lo voy a publicar y…¡ a  ver que pasa !

Mi blog y yo.

¿Que pasa cuando tienes un blog, escribes asiduamente en él, y de momento te encuentras bloqueada completamente?  Mi cerebro se encuentra vacío de ideas y por mucho que quiero encontrar un tema que nos pueda interesar a todos, o simplemente a mí,  me encuentro que no puedo ni empezar a esbozar un mero pensamiento coherente.

Es posible que esta percepción de fracaso que tengo  solamente me pase a mí,  porque me da la sensación de que mi ego se siente dolido, pero que muy dolido, por en este momento ser tan inútil, y mi ego,  os tengo que decir,  es muy vulnerable.

Lo primero que siento es que estoy fracasando, que todas mis espectativas respecto a mi blog se vienen abajo. Por que este bloqueo? Habré llegado ya a donde tenía que llegar?

Yo tenía puestas muchas ilusiones en poder escribir mi vida, contar cosas, hacer amigos y mucho más. Hasta ahora tenía temas para un montón de posts, escribía uno y me quemaba las manos para al dia siguiente no escribir otro, y otro y otro. Ahora, me estrujo el cerebro y de ahí no sale nada. ¿Lo habré contado ya todo?  Acaso me estará llegando el deterioro cognitivo de la senectud?  Me estoy haciendo mucho daño con tantas preguntas y todo es porque para mí,  mi  blog  es algo más que simplemente escribir y contar esperando vuestros comentarios. Mi blog es una afirmación de mí mísma, de como yo me veo, de mis capacidades a mi edad que yo considero que son muchas; es también sentirme con vida propia, expresarme con bastante libertad, abrirme al que me quiera escuchar. Mi blog es en suma, un canto a la vida, a la vida que me quede y un grito hacia un mundo que no quiero abandonar sin dejar una huella. Sé que no debería decirlo pero lo grito: no quiero ser olvidada, quiero que se me recuerde siempre, no quiero desaparecer polvo en el polvo.

Sólo pensaba deciros lo que me sucede con mis ideas en este momento, pero me he puesto a contarlo y las palabras me han salido a borbotones. Hasta otro día, amigos.

100 años. Homenaje a Miguel Hernandez.

   (Este post es una reposición. Lo escribí en Febrero del año pasado y lo repongo ahora como homenaje al poeta en el dia que hubiera cumplido 100 años).

No he sido  lectora asidua de poesías….. La prosa en novelas, biografías, cuentos o narraciones  han sido mis lecturas preferidas.     

Pero hay unas cuantas poesías que me han llegado al corazón, y así como alguna la he leído y luego la he olvidado, esos poemas me los sé de memoria y no los olvidaré nunca, estoy segura de ello.

A uno de ellos voy a referirme hoy. Es del poeta oriolano Miguel Hernandez, de la Generación del 27, y del que os voy a hablar un poco. Quiero aclarar que mis fuentes están en Internet, sobre todo en las páginas de “nidodepoesia” de Manuel Carrera y en “Orihuela Digital” de Ramon Fernandez.

Nacido en el seno de una familia humilde, Miguel Hernandez de niño, fue pastor de cabras y sólo pudo cursar estudios muy elementales por lo que su formación fue autodidacta. Participó en las tertulias literarias locales con su amigo Ramón Sijé del que se hizo muy amigo por la afinidad que existía entre ellos.

Con veinticuatro años viajó a Madrid donde conoció al poeta chileno Pablo Neruda con el que fundó la revista “Caballo verde para la Poesía”. Entró en el círculo de “la poesia sin pureza” de Neruda quién consideraba la amistad con Ramón Sijé, su amigo del alma, un lastre en su proyección poética. De ahí vino la separación idelógica de ambos.

La prematura muerte de Sijé, a los 22 años,  impidió la posible reconciliación futura entre ambos amigos, y de aquí surge y siento mas tu muerte que mi vida , ya que el poeta no pudo reparar su deuda con Sijé por cuanto le debía y había ayudado en sus primeros tiempos poéticos.

Miguel se hallaba en Madrid cuando se enteró del luctuoso hecho acaecido el 24 de Diciembre, pasados dos dias, por Vicente Aleixandre, y seguidamente escribió esta famosa elegía en tan sólo quince dias, una de las mas conmovedoras de la lengua española. 

ELEGIA A RAMÓN SIJÉ

 

(En Orihuela, su pueblo y el mío,

se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,

con quien tanto quería)

 

Yo quiero ser llorando el hortelano

de la tierra que ocupas y estercolas,

compañero del alma, tan temprano.

 

 

 

Alimentando lluvias, caracolas

y órganos mi dolor sin instrumento

a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.

Tanto dolor se agrupa en mi costado

que por doler me duele hasta el aliento.

 

 

Un manotazo duro, un golpe helado,

un hachazo invisible y homicida,

un empujón brutal te ha derribado.

 

 

 

No hay extensión mas grande que mi herida,

lloro mi desventura y sus conjuntos

y siento más tu muerte que mi vida.

 

Ando sobre rastrojos de difuntos,

y sin calor de nadie y sin consuelo

voy de mi corazón a mis asuntos.

 

 

 

Temprano levantó la muerte el vuelo,

temprano madrugó la madrugada,

temprano estás rodando por el suelo.

 

 

No perdono a la muerte enamorada,

no perdono a la vida desatenta,

No perdono a la tierra y a la nada.

 

 

 

En mis manos levanto una tormenta

de piedras, rayos y hachas estridentes

sedienta de catástrofe y hambrienta

 

 

Quiero escarbar la tierra con los dientes,

quiero apartar la tierra parte

a parte a dentelladas secas y calientes.

 

 

 

Quiero minar la tierra hasta encontrarte

y besarte la noble calavera

y desamordazarte y regresarte.

 

 

 

 

Volverás a mi huerto y a mi higuera

por los altos andamios de mis flores

pajareará tu alma colmenera

 

de angelicales ceras y labores.

 

Volverás al arrullo de las rejas

de los enamorados labradores.

 

 

Alegrarás la sombra de mis cejas,

y tu sangre se irá a cada lado

disputando tu novia y las abejas.

 

 

Tu corazón, ya terciopelo ajado,

llama a un campo de almendras espumosas

mi avariciosa voz de enamorado. 

 

A las aladas almas de las rosas

del almendro de nata te requiero,

que tenemos que hablar de muchas cosas,

compañero del alma, compañero.

 

 

 

Esta Elegía está considerada como un poema de remordimiento y de reconciliación espiritual donde Miguel Hernandez, como bien apuntó José Muñoz Garrigós “reconoce su deuda imposible de pagar”.

Podíamos dividir la Elegía en tres momentos: Encuentro con la muerte, Rebelión, Sublimación.

Sobre bellos tercetos encadenados, como olas de un mar de tristeza, se desliza y deshace el corazón del poeta. Inicia su lamento imaginando el cadaver reciente del amigo. Es el encuentro con la muerte como macizo, insobornable dato de realidad. Ofrece litúrgicamente su corazón a la tierra. Sanchez Vidal, en su inteligente estudio de la Elegia, destaca el momento literario, afectivo, ideológico de Miguel, despedazado entre Neruda (cuerpo/corazón) y Sijé (espíritu/pensamiento). En estos versos se entrecruzan las dos devociones. Es un poema amplio, intenso, corazonado, sensorial. Y, al tiempo: bien medido y rimado, contenido.Existe sabia tensión entre la iconografía sangrienta y dionisíaca de la amapola y la apolínea del almendro, blanco, espiritual.

En los primeros versos predomina la agricultura de la muerte (Chevallier), que ya ensayó en otros poemas como “Vecino de la muerte” publicado en la revista de Neruda. Siembra el corazón del amigo, en versos surrealistas, como abono fecundo.

Miguel sufre, cristo agonizante (Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento”). Un empujón brutal te ha derribado….Temprano estás rodando sobre el suelo”…: Me viene a la memoria el terrible spot contra el Sida, en el que la muerte juega a los bolos con gentes de todas las edades salvajemente derribadas. La metáfora de los rastrojos se le asemeja: la muerte ha segado espigas (vidas humanas), y Miguel camina sobre rastrojos de difuntos… Las estrofas “un manotazo duro…. y temprano…. “  reiteran, con obsesiva, enfebrecida circularidad, una triple letanía de agravios.

Por la boca resuenan fragores de batalla, al pronunciar: piedras, rayos y hachas estridentes. Las vocales fuertes a e o apoyan el chasquido, la vibración, el silbido de las ch r s….o las explosiones de la p y de la t.

“Quiero escarbar”….. Couffon, a propósito de la amistad Miguel/Ramón, refiere el testimonio de su hermano Vicente ” Se consideraban como hermanos. Miguel y Sijé se habían jurado, inclusive, que si uno de ellos llegaba a morir, el otro debería cavar la tumba del amigo desaparecido. Sijé murió muy joven, a los veintidos años… Al saberlo Miguel….vino a Orihuela con la intención de cumplir su promesa. Cuando llegó, Sijé ya había sido enterrado. Miguel furioso, pretendió exhumar a su amigo y cavarle una nueva sepultura. Nos costó muchísimo disuadirlo de cumplir su proyecto….”

Los dientes simbolizan la agresividad en la bestia y en el hombre. Miguel desciende a los infiernos de su dolor, y desentierra simbólicamente a su amigo. Le besa la frente, blanco nido de utopías. “Quiero…..”: la voluntad es grande, pero la muerte gana siempre. …”“Desamordazarte”: devolverte la palabra, y recuperar la amistad de otros tiempos.

Se anticipa un mágico futuro: aquel cuerpo recién caido, aquel corazón ofrecido como estiércol, ya es pájaro/angel/abeja en las flores, por las rejas de los enamorados, se abre hacia los blancos almendros.

Antes de enterrarle para siempre, velará Miguel el cuerpo/flor de almendro de su amigo, no por cinco horas: las precisas para aclararle su amistad con Neruda, el vertiginoso descubrimiento del amor y la sangre, de las cosas pequeñas y de los hombres grandes, azules caracolas al borde del océano…..Y que “uno de los lados mas escogidos de mi corazón se ha quedado como un rincón vacío….”

Si quieres saber mas sobre éste poeta y otros entra en “http://www.nidodepoesía.com.”

Si quieres oir “La Elegía”  cantada por Juan Manuel Serrat aqui la tienes.

 

 

 

De Diccionarios

        La Real Academia Española siempre está en movimiento. Ha actualizado en Internet y por cuarta vez desde su aparición en el 2.001, la vigésima segunda edición impresa del Diccionario de la Lengua Española, que es la última publicada hasta ahora. Han sido esta vez 2.996 cambios. Entre esos nuevos cambios encontramos  vocablos  que, aunque estaban en uso, no estaban aprobados por la Academia. Ejemplos como “abducir, alcaldable, buñueliano, cultureta, espray, festivalero, grafitero, homófobo, oenegé, sobao y sostenibilidad”. También se han incluido adiciones de forma compleja como  “libro electrónico, propiedad intelectual o novela social”.  Algunas palabras han sido modificadas como “derechizar, eurocracia y eurocomunismo”. Todas estas acepciones, y las que vengan después,  puesto que el proceso de actualización del Diccionario es continuo,  formarán parte de la próxima edición impresa prevista para el año 2.013.

¿Por que escribo sobre este tema?  Yo ya sé que soy lega en esta materia, ni soy filóloga, ni tengo la carrera de letras pero puedo deciros que tanto la gramática, ya os comenté que me compré “La nueva Gramática” hace unos meses,  como todo lo que trate sobre la lengua , la ortografía o lo que sea dentro de esta rama, me apasiona. Me va a encantar ahora, cuando  escriba  de ello, poner “oenegé” en lugar de las siglas que hemos usado hasta ahora o espray sin esa ese líquida que no es nuestra, por ejemplo.

Nuestra lengua está muy viva, tan viva, que ahora estoy entusiasmada con el nuevo proyecto de la Academia.  ¿Sabíais que se está confeccionando un Diccionario Histórico de nuestra lengua? Yo no tenía ni idea de lo que era esto y he intentado leer y aprender de que va el tema. Va a delimitar la primera significación de una  palabra, apuntará la naturaleza de la transformación que la palabra ha sufrido, se explorarán los campos en los cuales ha sido usada esa palabra y determinará la fecha de la aparición de la palabra en el momento de registrarlo en el diccionario. Cuando lo tengamos en nuestras manos y estudiemos cualquier palabra,  estaremos explorando un periodo de la historia de la humanidad y las significaciones y connotaciones que conlleva el vocablo. (C.V.Cervantes).

José Antonio Pascual, Director del Diccionario Histórico nos aclara que son 14 personas para el diccionario,  aparte de informáticos, catedráticos y especialistas en la materia. Es una tarea muy ardua ya que cada palabra lleva detrás de sí un objeto y una historia.  En su primera etapa reconstruirá el pasado de las 50.000 palabras más usuales del español.  Esta primera etapa tardará todavia diez años  en estar terminada pero no se demorará demasiado el poder ver en internet materiales previos de este gran proyecto. Cuando esté finalizado, sólo estará disponible en la red pues ya no tiene sentido pretender que se compren diccionarios de decenas de volúmenes, asegura el académico.

Este es un proyecto que yo no voy a ver terminado, lo sé. Alguno de vosotros tendrá la suerte de tenerlo en su poder dentro de diez o quince años y a esos privilegiados los envidio, sí,  de verdad, los envidio,  pero  espero que si cae en manos amigas se acuerden  de mí  y de lo que hubiera dado por estudiar y saber el origen de muchas palabras.

De verdad, que asco morirse sin haber aprendido todo lo que te interesa. Espero reencarnarme en alguien con las mísmas inquietudes que tengo yo ahora. Es posible que con una vida más sea suficiente y si no lo es… pues a por otra.  Y si antes de moriros vosotros, con tanto adelanto científico, sabeis ya donde vamos y donde estamos en espíritu o energía  los que hemos partido, me enviais una copia de ese diccionario que tanto me gustaria tener entre  mis manos o mis alas para saber de donde provienen palabras como “siempre” o como “nunca”.

Reflexiones (Reposición de un Post escrito hace un año)

(María y la ópera me han recordado este escrito de casi el principio de mi blog y por  eso lo repongo. Pido perdón a quien lo haya ya leido)

No es fácil entender la Vida, pero como la vemos pasar en nosotros mísmos podemos llegar a comprenderla mientras la recorremos, sin embargo de la Muerte no sabemos casi nada y no digamos de lo que sucede despues de traspasarla. Cómo podemos entenderla? La ciencia nos dirá que la muerte es el fin de todas nuestras funciones biológicas, el momento en que el cerebro deja de cumplir su función, pero lo que de momento no puede decir la ciencia es lo que ocurre después.

Hay muchas respuestas para esto en las religiones y las filosofías: el alma se separa del cuerpo y se prepara para un juicio que lo llevará  a los abismos o al cielo;  el alma, si en vida ha sido honesta, tendrá huríes esperándola cuando muera; el alma no existe y cuando mueres se acaba todo; en el momento de la muerte parte del ser seguirá existiendo y se preparará para reencarnarse…

No hay forma de saber científicamente qué es cierto y qué  no  de todo lo anteriormente dicho. 

Jung creía que la mente sobrevivía a la muerte y continuaba existiendo en una zona fuera del tiempo y de la realidad visible. Los muertos podían comunicarse entre sí, mantenían sus recuerdos y se enteraban de la marcha del mundo por los fallecidos llegados. Esto se asemeja a lo que sostenían chamanes, magos y lamas. Cuando se hace balance entre los argumentos que sostienen quienes creen en la continuidad de la vida tras la muerte física y quienes opinan lo opuesto, lo que aparece es un agrandamiento del misterio. ¿Quién posee pruebas definitivas en uno u otro sentido? Lo que sí resulta claro para todos es que hay un más allá de lo visible y lo energético en el que no podemos penetrar con los sentidos convencionales y que no podemos detectar con ninguna clase de artilugio material. En un nivel teórico, los físicos postulan por dimensiones contiguas y realidades paralelas, otros mundos, otros tiempos y otras formas de existencia. Un mayor número de dimensiones implica realidades más complejas y más ricas en posibilidades. No sabemos si la mente que nos anima, puede fluir a una dimensión superior y renacer bajo otra forma de vida.   (Más allá de la ciencia).

Por mucho que tratemos de imaginarnos otra dimensión, la cuarta por ejemplo, es imposible percibirla porque nuestro cerebro está programado para ver las tres dimensiones a las que nuestro universo está sujeto. Podemos pensar en el alto, ancho y fondo de cualquier cuerpo pero ahí se acaba todo. Es imposible imaginar más dimensiones pero la ciencia está llegando a metas que estaban hasta ahora fuera de nuestro alcance. 

Reflexiono ante mi muerte y lo primero que me encuentro es que le he perdido el miedo. ¡Qué inconsciente me veo al pensar que lo que me suscita es curiosidad!

Llevo más de veinte años leyendo sobre este tema que me ha interesado siempre. Creo que mi curiosidad empezó  cuando en el colegio nos daban Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Me acuerdo de una iglesia fria, con poca luz, sombras de velas y  de monjas y un sacerdote hablándonos de cosas horribles, de fuegos del infierno eterno, de castigos inenarrables si no éramos buenas y cumplíamos todos los Mandamientos de la Ley de Dios……  Yo tenía once años más o menos y por la noche no podía dormir pensando en el infierno. Rezaba y rezaba para no ir a ese sitio tan malo del que no saldría nunca nunca. Naturalmente eran los años cuarenta y algo, la Segunda Guerra Mundial.

Tengo curiosidad pero también pena de morirme, porque en mi vida hay demasiado de lo que separarme así por las buenas. Me encuentro muy querida por los que quiero y eso no lo quiere dejar nadie. Además si es verdad todo lo que hablan que va a pasar en este Milenio como el descubrimiento de la Teoria de Cuerdas,  poder llegar a descubrir las otras dimensiones del espacio, ver si era verdad, que parece que sí, las 7 Profecías Maya, que va a haber un cambio radical de los sistemas monetarios mundiales, que se terminarán las guerras, que ya no habrá hambre…….., pues mira, yo todo eso no quiero perdérmelo, sé que a todo no llegaré, pero sí  pido llegar a la mitad de ello por lo menos. Pero… a quién se lo pido? No es fácil contestar a esta pregunta, por lo menos en mi caso, no. Bueno, se lo pediré a la Providencia, al Cosmos, a la Naturaleza o al Ente Superior o sea a Dios pues a lo mejor  el avance de la ciencia hace que  mi mente pueda comprender sus designios.

Vereis: quisiera si es posible, morir sin dolor, con mis hijos conmigo, y dándome cuenta de todo lo que está sucediendo. Que cuando me haya muerto, en ese momento, me coja la mano uno de ellos y me diga que están allí conmigo que no me preocupe que me van a acompañar un rato bien grande. Esto lo quiero porque puede ocurrir que yo esté desconcertada  y necesite seguridad, es posible que esté pasando por el momento de ver el túnel y la gran luz y que se me acerquen las personas que están muertas y yo he querido tanto y eso me haga sentirme rara.  Si no veo túnel, ni luz, ni amados muertos, pues nada, pero por si acaso que hagan lo que les pido. Yo lo hice con mi madre y seguro que si se dió cuenta me lo agradeció.

En cuanto a mi entierro, quiero que me incineren desde luego, pero que el ataud sea ecológico pues es lo último que voy a hacer en favor de la naturaleza, digo ecológico pero no de tres mil euros. He visto alguno por Internet que cuestan como mucho trescientos. ¡Pues ese!

Y ya por último, cuando tengais mis cenizas en vuestras manos, hijos míos, quiero “oir” mi música preferida de mi compositor preferido, mi aria preferida, y ésta es: La Muerte de Isolda de Wagner de la ópera “Tristán e Isolda”. Es una canción en la que Isolda delante de su amado muerto y a punto de morir dice cosas como “la valentía arde en su corazón o, mira como sus labios tienen una tierna sonrisa dulce y suave, como una estrella, no le veis?  no sentís sus pasos? esta música ligera y encantadora, esta serenidad que se va con dulzura, que se escapa de él, esta voz que me escucha son como olas de brisa ligera, son ondas de dulces perfumes que me invaden. Hace falta que yo las respire, que me deleite, que me evapore con ese dulce perfume en el movimiento de las olas de LA RESPIRACION UNIVERSAL, CON EL SOPLO DEL MUNDO. He aquí el bienestar supremo”.

Hijos mios: Después de oir a Isolda mirad mis cenizas y si están húmedas es que la he oido y he llorado.

 Quereis oir mi aria preferida?