Nuestras máscaras

Leyendo a Pirandello me doy cuenta de que cuestiona en muchas de sus obras el hecho de la realidad. Dice que “ cada uno de nosotros cree que es uno solo, pero eso es una asunción falsa; cada uno de nosotros es tantos, tantos, cuantas son todas las potencialidades del ser que hay en nosotros. Conocemos únicamente una parte de nosotros mismos, y con toda probabilidad, la menos significativa.” Este pensamiento lo veo muy interesante para reflexionar: ¿me conozco a mí mismo?
El no conocernos a fondo a nosotros mismos con el agravante que, desde la infancia empezamos a usar máscaras externas que van anulando a nuestra máscara interna que es la verdadera y poco conocida. Cuando de niños, por ejemplo, no somos aceptados tal como somos, para conseguirlo empezamos a usar una máscara para agradar a los demás. Esto provoca una división de la personalidad y una negación de nosotros mismos.
En nuestra vida adulta sucede lo mismo, y para ello usamos diferentes máscaras: una para lo que somos, otra para lo que nos gustaría ser, otra para lo que aparentamos y otra para lo que las demás personas ven en nosotros.
Para mi modo de ver, la más nociva de las máscaras es la que nos hace aparentar lo que nos gustaría ser y no somos. Nuestra meta es gustar a los demás, nuestro mismo ego nos lo pide a gritos. (y más que a nadie a los blogueros)
Y esto me lleva a la conclusión de que es muy complicado estar con una buena salud mental en el mundo en que vivimos.
Mi constatación es que somos algo indefinido que va evolucionando a lo largo de la vida. No me encuentro con el que era a los veinte años ni con el que era a los treinta, ni con el que era en mi niñez y adolescencia… Son personajes enigmáticos en este momento, tan perdidos como el que soy ahora… El esfuerzo por ponerme máscaras a estas alturas es ímprobo, ya me gustaría tener la energía de poder fingir que soy alguien distinto al que soy. La identidad de mi imagen y mi yo interior es cada vez más evidente. No sé si para bien o para mal. Pero antes era más divertido ese baile de máscaras…
La cuestión es que tal y como esta montada la “sociedad” si no llevas la mascara que corresponde en determinado momento, y vas con la verdadera (o sea con la verdad por delante), quedas al descubierto, eres un vicho raro y te dan palos por todos lados.
Un abrazo
No cabe duda Joselu. Evolucionamos a lo largo de la vida, nunca somos los mismos ahora y antes pero tampoco las máscaras son las mismas hoy que ayer.
Tu crees verdaderamente que estas limpio de máscara alguna? Me encantaría pensar como tú pero a veces y según con quién uso alguna para no ser reconocida en mi verdad. Un abrazo Lola
Es una pena, José, no poder en todas las ocasiones ser y comportarnos como somos y a veces, sin darnos cuenta, nos ponemos una máscara para defendernos. Otro abrazo de Lola
Verás LOLA, lo de las máscaras, para mi tiene dos lecturas, una cosa es que uses máscaras para sobrevivir y otra para vivir. Es decir, en algunos ambientes es absolutamente imprescindible ponértela para que no te hagan picadillo, ahora bien, siempre que lo sepas y tengas otros en los que puedes ser tú, con todo lo que eso conlleva, no pasa nada, tu salud mental está a salvo.
Ahora bien, cuando andas permanentemente con máscaras, hasta olvidar quien eres de verdad, tienes un gran problema, puedes morir de asco si un día te sorprende despistada el yo oculto a solas y ante el espejo.
Yo creo que en la blogosfera habrá de todo, pero al contrario de lo que se dice, es donde más difícil es andar con máscara… se te cae, aun cuando no quieras… desnudos y felices es como mejor se anda por aquí… ¡¡es el único lugar donde no se siente ni vergüenza, ni frío!!
Un beso gordo, bonita.
Es muy razonable todo lo que dices en tu respuesta, María. De todas maneras, yo creo que muchos de nosotros los blogueros no queremos que nos conozcan del todo. Llevamos máscaras para agradar aunque ni siquiera nos demos cuenta en ocasiones.
Pero las peores máscaras, seguro, son aquellas que podemos llevar casi sin saber que las llevamos puestas. Un besito Lola
Justamente acabo de ver Albert Nobbs, protagonizada por Glenn Close. Esa mujer siempre me ha parecido admirable por su capacidad de ponerse y quitarse máscaras tan dúctilmente. Y su personaje se enmascara de hombre en la historia para sobrevivir.
Las máscaras están asociadas a la dramaturgia. Los que saben de actuación dicen que con una máscara te sientes más libre, justamente porque tu verdadero rostro está oculto. Es como si la máscara te otorgara el permiso de personificar otros yo, otros roles que no te son familiares que no te están permitidos.
Desde esa óptica, creo que la máscara puede potenciarte. Pero desde el punto de vista social creo en lo que tú dices: todos tenemos distintas máscaras para agradar, para encajar, para ser aceptados y para proteger el lado que no nos gusta varear en sociedad., blogueros incluídos con nuestros egos clamando por aprobación y seguimiento, sí. Y esto no es signo de salud mental, es cierto.
Conozco muy pocos ejemplos de personas que no han llevado ninguna máscara jamás, y han pagado un alto precio por eso: Jesús, Gandhi, Luther King, Nelson Mandela, Madre Teresa… en fin. No abundan. ¿Y sabes una cosa? Hay biógrafos que se dedican a hurgar en sus vidas y a diagnosticar sus malestares psicológicos. Qué loco, ¿no?
Me encantan tus reflexiones tanto como tus panes, Lola.
Un beso grande.
¿Salud mental, Lola? Eso no existe.
La OMS dice: La dimensión positiva de la salud mental se destaca en la definición de salud que figura en la constitución de la OMS: “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.
Mínimo, el componente social falla, así que ya me dirás.
Máscaras, me preocupa no verlas, así que intento identificarlas, en mí y en los demás. Y no sabría decirte cuál de las dos cosas me cuesta más. En mi ego-blog hablo de lo que me pica porque es sobre lo que necesito hacerlo y de él me sirvo. Lo que no aparece en él, lo llevo bien. ¿Por qué hablar de ello pues? ¿eso es una máscara? A mí no me lo parece. Pero lo mismo me equivoco, a saber. De los vuestros… en fin, yo, paso de personas a las que no pienso auténticas. O con menos máscaras que el resto, como lo quieras decir
Un besete, guapi.
Un beso enorme, mi Lolita querida….
Y otro para vosotros tres de tu amiga Lola
Me gustan las palabras de Pirandello y también las tuyas, por la reflexión que haces sobre el mundo en el que vivimos.
Buen fin de semana!
Y… en que mundo más complicado vivimos, Zamarat. Gracias por tus palabras. Buen domingo!
Con los años vamos prescindiendo de las mascaras porque nos vamos acceptando más y más y desde luego porque hacemos un trabajo de auto-conocimiento y perdiendo miedo. Yo tambien miro a esta chica que fuí con sorpresa y casi con admiración, con ternura, con rabia a veces. Pero es otra mujer, ahora soy diferente, en parte. Sin embargo algo de ella sigue en mí, presente. Una energia.
Personalmente llevo siempre una mascara, es cierto, y es la de no mostrar mi infelicidad. Llevo la mascara de la mujer fuerte. Uno por cierto acaba poseido por la mascara: las mascaras no son todas negativas. Son tambien objetos de gran poder, que dan poder al que la lleva. Son potentes en este sentido, las religiones africanas saben de ello. Hay mascaras maleficas, hay otras beneficas. Nuestra misma faz es una mascara.
Estudiar las mascaretas a traves de la historia de la civilización es como entrar en un laberinto.
Un abrazo,
Tienes razón al decir que con los años vamos siendo más nosotros mismos. La autoestima tiene que ver mucho con este tema de las máscaras, cuanta más, menos, Lydia.
Un fuerte beso Lola
mmm muy interesante, Lola… yo creo que esa máscara también somos nosotros, porque si te la pones porque es lo que te gustaría ser, y con esa máscara eres así o asá, ése también eres tú y tus aspiraciones: menos tímido, más divertido, menos responsable, qué sé yo… también es parte de nuestra inteligencia sabernos adaptar al medio y ‘disfrazarnos’ para la ocasión o bien adaptarnos al entorno… y bueno, para mí la máscara más importante es la del día a día, la que te pones sin darte cuenta a lo largo de los años y que te protege de no ponerte a llorar cada vez que ves las noticias y lo que pasa en la esquina de tu casa o en un pueblo africano, cada vez que vas con el coche y un tipo te pide limosna y tú cierras bien los pestillos del coche para que no te quite el bolso mientras escondes la cara… una amiga mía se quitó todas esas capas protectoras porque se hizo monja de clausura y ya no las necesitaba allí dentro, y luego un día salió y se ponía a llorar cada vez que abría la prensa con cualquier noticia del mundo… sin esa máscara no sobrevivimos en la selva… besos!
Yo pienso, Manuela, que toda máscara que te pongas sabiendo lo que haces y sin que te duela, no te hace daño. Yo hablo más de esas máscaras que sin darte cuenta te vas poniendo a lo largo de la vida y que ocultan a tu verdadero yo y no lo dejan desarrollarse. Esas, cuando se caen hacen mucho daño.
Te mando mi cariño. Lola
Es verdad querida Lola, mantener la cordura es más y más dificil cada día.
Y tambien es cierto que empleamos mascaras, para esconder sentimientos, para aparentar lo que no somos, para no doler y no dolernos.
Tal vez eso sea la parte negativa de la civilización. (mostrarnos como somos siempre y en todo momento podría ser maravilloso, pero en muchos momentos tambin muy muy cruel)
un beso
Todos llevamos máscaras en algún mimento de nuestras vida, Carlos. Un beso Lola
Es dificil concocerse a uno mismo, éso lo da la edad y quizá alguna terapia.
Y bueno….el saber adaptarse al medio en el que vives sin dejar de ser uno mismo demuestra que se es inteligente.No se trata de solaparse con la personalidad del otro sino de saberse adaptar a la personalidad del otro intentando que el otro tambien se adapte a la tuya…es mera cuestión de supervivencia
Si yo ya no llevo caretas, Anouk (y alguna llevaré) es debido a que la edad me ha ido dando mucha seguridad en mí misma hasta el punto de que no quiero que se me acepte nada más que como soy. Lola