Librería Lux (Requiem)

La Librería Lux, nació en mi ciudad, Alicante, en el año 1.951. Yo tenía entonces 17 años. Era una librería pequeña pero con una trastienda un poco escondida en el fondo del local. Aquello era un tesoro para mí. Estaba ubicada en la calle mayor, muy cerca del Ayuntamiento y a dos pasos de mi casa. Me acuerdo de un señor mayor que la regentaba y además te aconsejaba sobre los libros que poseía. Era una librería especial, con libros amontonados por todas partes y un olor característico que puedo recordar perfectamente.
En aquella época, leí ”Ëxodo” de Leon Uris y desde que la terminé me quedé obsesionada con los judios, el Holocausto, la creación del estado de Israel y todo lo referente al sionismo. Quería saber y saber desde el principio y por eso me leí la Biblia entera, el Antiguo Testamento, el “Exodo” , para enterarme y conocer todo el recorrido de los hebreos desde el principio de la historia .
¡Que hallazgo! En la librería Lux, en la trastienda y escondidos, encontré libros a favor y en contra de los judios. Seguramente se trataba de libros prohibidos porque luego me enteré que toda la izquierda alicantina se reunía allí para leer y debatir. Tuve la suerte de que alquilara los libros por un precio módico, yo no hubiera podido comprarlos sin explicar en casa para que quería ese dinero, y así me leí montones de libros sobre el tema y que me hicieron tomar partido. (ahora ya no pienso igual porque no me gusta lo que está pasando en la zona). Los comentaba con el dueño de la librería y el me aconsejaba sobre que debía leer primero o después.
Fueron , en cuanto a lectura, unos maravillosos años de mi vida en los que yo prefería leer una novela antes que ver a mi novio de turno. Alquilé novelas de todo tipo, me leí a Graham Green, a André Mourois, a Stefan Swaig, a Buero Vallejo, a Thomas Mann, a Aldous Huxley, que por cierto se me atragantó con “Contrapunto” pero me enamoró con ”Un mundo feliz”, a Zane Grey y muchísimos más. Fue una época fructífera de verdad donde no olvido que también leí mis novelitas “pulp” de Corín Tellado o Mallorquí y su Coyote..
¿El motivo de esta entrada? pues es un homenaje a la Librería Lux, inaugurada en la postguerra del estraperlo y que hoy me entero, ya no estaba en la calle Mayor, de su cierre definitivo. De verdad que al enterarme, me he sentido nostálgica de aquellos maravillosos años.
Son muchas las librerías que a lo largo de los años han ido desapareciendo. Otras han venido pero alternan con material escolar y otros. No es lo mismo pero los tiempos mandan.
Un abrazo desde mi mejana
En los últimos años he ido viendo cómo en Barcelona han ido desapareciendo pequeñas librerías llevadas por amantes de los libros. Cuando soy consciente de la desaparición de una, me entra una especie de zozobra irremediable. Las librerías no pueden pagar los altos precios de los alquileres, y sus ventas no bastan para afrontar el negocio, y van desapareciendo. Sin embargo, ahora la situación va a poner a prácticamente a todas en trance de desaparición. La eclosíón de dispositivos electrónicos lectores (Kindle, entre otros…) va a hacer que el libro papel sea una especie en estado de emergencia. La supervivencia de las que quedan será inviable. Yo estoy leyendo libros en mi iPad comprado en Amazon, pero es posible descargarse casi todo gratuitamente en la red. No sé si sobrevivirá alguna librería pequeña, de estas que son llevadas por amantes de los libros. Quedarán para nostálgicos como los discos de vinilo. Y lo siento mucho, Lola, pero esta es la realidad. Igual que desaparecieron muchas cosas hermosas cuando las mujeres dejaron de ir a lavar al río, recordaremos un tiempo en que había librerías, y tenían una trastienda y nos formamos como lectores.
Un abrazo.
un precioso homenaje
qué pena que desaparezcan todas esas librerías donde te podías perder horas a leer y leer y que alquilaban libros, no? hoy no tengo la sensación de que la gente se siga ‘perdiendo’ en las librerías, sean de la Fnac o sean librerías de viejo… pero es una sana costumbre, por no hablar de los libros de papel, seguirán existiendo cuando mis hijos crezcan? me estoy volviendo vieja jajaja!!! Feliz Año!!!
Da penita ver cómo desaparecen esos rincones, sí… A mí me está pasando lo mismo con algunas librerías de cómic (ya sabes que para eso soy un auténtico friki, je, je, je…), que me traen muchísimos recuerdos… Será eso que llaman capitalismo y que cada vez me hace menos gracia…
¡¡Cómo te entiendo LOLA!! hay lugares que se nos quedan para siempre en el corazón, yo nunca he tenido la suerte de tener una librería así cerca, pero me has recordado una preciosidad que si no conoces algún día deberías conocer, la librería más preciosa ( y además más vieja de Europa, en Oporto PREPARA EL VIAJE A AQUÍ LOLA , lo disfrutarás y luego… subes a verme:-)
Un besito cielo
Por tus recuerdos que esa librería bien merecía el homenaje brindado
Librerías te recomiendo dos. una es la que te han enlazado arriba: Leio e Irmao en Oporto, y la otra es la Beta Imperial en la calle Sierpes, en Sevilla. El edificio era un atiguo teatro del que conservaron el escenario y el suelo. Muy peculiar. La primera es impresionante. Los grabados en la madera son un alucine. La segunda me pareció una forma genial de reconvertir un teatro albergando muchas de las obras que allí se representaron, en papel. No sé, me pareció bonito incluso
Un besote, Lola.
Qué encanto tienen estas librerías, verdad? Es una lástima que cierren sus puertas. Me han encantado tus recuerdos; gracias por compartirlos!!
Estas pequeñas librerías eran un tesoro, Felipe
Es verdad, Joselu, todo que dices. Son etapas de la vida que se acaban pero nos dejan un sabor amargo. ¿Será posible que se acaben los libros en papel?
Un beso Lola
Sí, Carlos, un homenaje merecido.
Ha cambiado demasiado la vida, Manuela, demasiado. Un beso.
Es verdad, Juan, no me acordaba de tu pasión por el comic… y eso tambien se acabará?
Preciosa la librería de Oporto. No tiene nada que ver con la mía pero me gustaría mucho conocerla. Gracias María.
V: la de Oporto no la veré tan pronto pero la de Sevilla quiero hacerlo cuanto antes. Me encanta Sevilla y me encantan las librerías. Gracias.
Me encanta compartir recuerdos Zamarat. Es como si lo volviera a vivir de nuevo. Un beso.
¡Qué pena que cierren lugares como estos y pululen las grandes cadenas que tenemos, al menos aquí en Buenos Aires, donde sólo consigues los libros recién editados, los más comerciales, las megalópolis impersonales donde nadie te informa de nada ni te puede conseguir ese ejemplar que quedó agotado! Son empleados, les da lo mismo que compres, que quedes satisfecho, o que te vayas con lo puesto.
Tu foto y tu reflexión me recuerdan a varias escenas de películas entrañables que he visto donde se muestra esto como fenómeno global, desafortunadamente, como en
“You’ve got mail”, con Meg Ryan y Tom Hanks, donde el pez gordo se come al pez fino.
Ay, este mundo, Lola… cada día lo entiendo menos, aunque hay una lógica muy conveniente para pocos detrás de todas estas cosas. El problema no lo tiene el pez gordo con Lux, sino Lux, que no puede competir con el pez gordo…
Un beso.
Aquí está pasando lo mismo, lo de siempre, como tu bien dices el pez gordo se come al chico. Es verdad que casi me he sentido como Meg Ryan en la peli, figúrate como se habrá quedado el dueño…..
Gracias Fer, por tu comentario. Un abrazo Lola
Es una pena que estas viejas librerías cierren sus puertas. Yo también tengo mi librería histórica favorita y el día que cierre sus puertas, que espero que no lo vean mis ojos, la echaré de menos. Un compañero mío de universidad encontró trabajo ahí, me gusta encontrarlo ahí cuando voy a comprar y recordar viejos tiempos.
Besos selváticos.
Panterita, deseo que te dure mucho tiempo tu histórica librería. A mí, el cierre de la mía, me ha dejado un halo de nostalgia. Un beso Lola
La verdad es que es lamentable que lugares donde se fomenta el amor por la lectura cierren.
Aqui en mi ciudad hacen falta librerias y mas biblioteca, po desgracia debo de admitir que el mexicano no suele leer, de hecho en la última estadistica se dice que el mexicano lee a regaña dientes un libro al año.
Uno de mis tantos sueños es tener una libreria pintoresca, espero y se cumpla
En España, Cris, tampoco se lee mucho y es una pena porque la juventud habla y escribe muy mal.
Si algún dia pones una librería de esas, ier a verla y a verte, seguro. Lola