Domingo de Primavera

            Eran las doce menos cuarto de la mañana cuando he abierto los ojos y eso quiere decir que he dormido durante once horas seguidas. Me he levantado de un salto, he desayunado, me he dado una ducha rápida, me he puesto un vestido blanco de verano y unas sandalias y  he salido con Olivia   a comprar el pan y el periódico a un kiosco cercano.

Con un calor de 30º y un maravilloso sol no hay nadie en el mundo que se resista a ser un poco feliz y así me sentía yo. Iba paseando despacio para que Olivia hiciera lo que tenía que hacer y atenta con mi bolsita en la mano para recogerlo.

Vivo en una urbanización a las afueras de mi ciudad y casi en la playa.  Hace diez años toda esta zona era un estercolero,  pero ahora se ha convertido casi en una jóven ciudad donde se han venido a vivir  tanto gente mayor para disfrutar de calidad de vida, como matrimonios jóvenes y la zona se ha llenado de paseos llenos de árboles que dan una buena sombra a los que acostumbran a pasear por ellos.  Hoy se notaba el bullicio de domingo y era muy agradable: padres con sus hijos pequeños, parejitas de jóvenes enamorados sentados en un banco, ciclistas en grupo,  familias en bicicleta,  grupitos de jóvenes que después de la noche del sábado todavía no habían llegado a sus casas y se les notaba, a los chicos por su desaliño pero sobre todo a las chicas por sus maquillajes marchitos,  a viejitos leyendo sentados en un banco o paseando a  sus perros, y más que nada griterío de niños, llorando o riendo y a sus madres regañándoles a grito pelado.

Yo iba despacito y cada vez más despacito, porque hoy me sentía una aguda observadora de todo lo que se movía.  Claro que no podía saber los sentimientos de las personas que observaba pero sí que podía captar un ambiente lúdico y distendido.  Pensaba yo,  si la gente, si las personas,  tenemos ese instinto de conservación, ese instinto de la felicidad,  que hace que olvidemos todo lo malo de la semana, todos los problemas del trabajo, las consecuencias de la crisis, y el fin de semana  nos sirve para reciclarnos.  Pero no lo sé, puesto que la primavera y el calorcito no es lo mismo que el frio y la lluvia y yo lo que estoy viviendo y observando es solamente lo primero.

Me gustaría mucho poder ver a todas esas personas ahora, en esta tarde de domingo. ¡Como cambia la cosa!  Yo recuerdo cuando trabajaba,  que el viernes era un dia siempre precioso, el sábado maravilloso,  pero cuando llegaba la tarde del domingo… era como si fuera ya el preámbulo del lunes y empezaban los bajones. Tengo la esperanza de que todo el mundo no sea igual que yo.

En realidad ¿que os he contado en esta entrada?  Vosotros juzgareis.  Un abrazo.

http://fantasiadecortos.wordpress.com/

9 Responses to “Domingo de Primavera”

  1. ¿¿Qué nos has contado LOLA?? jajaja

    Pues que estás feliz, contenta y radiante como un día de primavera…¿¿¿qué mejor cosa se puede contar a los que te queremos??? :-)

    ¡¡Ah…y que vives en un lugar precioso de tu ciudad que antes no lo era!!

    Bueno, esto creo que lo escribiste el domingo ( por cierto, no siempre pero a mi si que se me espachurra un poco el ánimo el domingo por la tarde, justo por lo que cuentas, pero ¡¡vaya!! dura lo justito:-)

    En fin, que estoy pensando que te voy a dejar…

    UNA BUENA CUCHARADA DE GLUCOSA EN VENA PARA QUE SIGAS SINTIENDO ESO…QUE SENTÍAS EL DOMINGO :-)

    Esta fotógrafa, sí que sabe lo que es el azúcar ¿eh?

    ¡¡Que te siente de maravilla, mi LOLA!! si ves que la diabetes se te dispara…ya sabes…¡¡a pasear por ese lugar por el que caminabas el domingo!! :-)

    Muaaaaaaaaaaaaaaaaaaaakss guapísima

    ¡¡sonrisa instalada, hasta el próximo domingo como poco!! ¿eh? mi abu:-)

  2. Una entrada preciosa y llena de vida. Me gusta imaginarme la vida de las personas mientras camino, como dices tú, un domingo tranquilamente.
    A mí los domingos por la tarde no me entra bajón, lo contrario… Yo creo que son los malos días cuando tenemos ese bajón…
    Espero que estés bien. Que sigas disfrutando. Siento no poder pasarme muy a menudo pero es que no tengo mucho tiempo, hasta mi blog lo tengo abandonado!
    Muchos besos guapa!!!

  3. Creo que soy como tú, cuando trabajabas, los domingos por la tarde me producían una extraña angustia y desazón. Este año no tanto porque empiezo el lunes a trabajar a las once y media de la mañana. No nos has contado nada excepcional, y conste que lo leí el mismo domingo aunque no te comenté, pero revela la profundidad de tu sueño (once horas seguidas), ese paseo con Olivia (a la que al principio confundí con una amiga de la especie humana), tu placer en ese paseo, la luz maravillosa de Alicante (¿vives allí?), la temperatura cálida, tus sandalias (coquetas)… tu forma de estar en el mundo que también se expresa en ese disfrutar matutino de domingo. Algún día yo también haré lo mismo. Espero incluso madrugar los domingos, lo que no hago ahora temiendo la llegada del lunes.

    Cercanía y complicidad.

  4. ¡¡FELICIDADES LOLAAAAAAAAAAAAAAA!!!:-)

    ¿Hoy es tu santo verdad?

    Bueno, si no lo es, da igual…

    Te dejo dos toneladas de besos.

  5. Maria, abogada mia: me encanta compartir cuando me siento feliz…. Como yo lo hago todo a lo bestia, cuando estoy feliz estoy eufórica y cuando estoy triste, me encuentro en un pozo sin salida. Por que no seré de término medio para todo? Pero me da la sensación que tu eres un poco así también. ¿o no?
    Gracias por acordarte de mi santo, sí, es hoy y me ha gustado mucho recibir tu mensaje.

    Mi María periodista, lectora, y muchas cosas más. Me gusta recibirte en mi casa y además comprobar que también te gusta imaginarte las vidas ajenas que pasan por tu lado. Ahora estoy tranquila y bien pero el domingo por la mañana debí tener un subidón de endorfinas que me hicieron sentirme como volando. Me pasa muchas veces y me gusta.

    Joselu: las cosas pequeñas, tengo la suerte, que me hacen feliz. Yo ya no espero grandes acontecimientos en mi vida y creo que ni los deseo. Me siento muy bien llevando una vida tranquila aunque sin parar de hacer cosas, de hacer y de pensar hacer. Me veo en el futuro y me agrada la idea. Me veo en el futuro y subida al carro y eso es lo que mas me gusta.

    Un besazo para los tres de Lola

  6. Me encanta el mar de fondo, su color y su profundidad. Los primeros indicios de primavera los asociamos siempre a la felicidad al igual que la lluvia a la tristeza y melancolía, el sol a la excitación y alegría. No sé porque, yo no he hecho las reglas, pero es así. Es esperanzador saber que todos los días sale el sol.

    Me ha gustado el post.

    Saludos

    Charlotte

  7. Gracias Charlotte por tu comentario y espero verte más por aquí. Yo entraré en el tuyo, no te quepa duda.
    Un abrazo Lola

  8. Tu entrada desprende una emoción positiva de la vida y, en los tiempos que corren, se agradece.

    Un abrazo

  9. Luis Antonio: vivir en negativo es una pérdida de tiempo de vida, prefiero verlo todo azul y si me tengo que llevar un batacazo podré resistirlo mejor. Es mi experiencia la que me dicta actúar así. Un abrazo Lola

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