Rojo y Azul
Alguno de vosotros me comentais que hablo mucho, quizá demasiado, del pasado. Es verdad. Han sido tales los cambios experimentados en mi vida que he tenido que remontarme a mis orígenes para entender lo que me ha sucedido, y la Guerra Civil es mi punto de referencia. Ahora puedo entender más a mis padres, que seguramente vivieron también su vida marcados por esa guerra. Alicante fue el último bastión a conquistar por los “nacionales” y durante los tres años de la guerra vivieron, al ser de derechas, en campo enemigo. No les he oido casi nunca hablar de aquellos tres años, pero sé que lo pasaron muy mal. A mi padre le confiscaron su fábrica y mi madre siempre estaba pendiente de quién llamaba a la puerta. Teniamos una cocinera que era de Sella, un pueblecito de la montaña de Alicante. Se llamaba Amparo y sólo hablaba valenciano. Mi madre le dió todas sus alhajas a guardar y le dijo que si se la “llevaban”, nos cogiera a los tres hermanos y nos llevara a su pueblo, hasta el fín de la guerra. Nunca me dijo que hubiera pasado miedo pero creo que este hecho lo demuestra.
Sé que tuve la suerte de no pasar nunca hambre en esa época. Me han dicho que comimos mucha carne y bebimos mucha leche de burra, pues mi padre que era la monda, se la robó al ejército donde él estaba de soldado raso, y la trajo al chalet de las afueras de Alicante donde pasamos la guerra, así como un saco de garbanzos también del ejército. Naturalmente trabajaba en Intendencia. Todo lo que mi madre era de derechas a tope, mi padre pasaba de todo y era capaz de lo que fuera con tal que su familia comiera en esos tiempos de hambre. Mi madre siempre dijo que temía que cualquier dia lo pillaran y lo fusilaran.
La Guerra Civil terminó en el puerto de Alicante. En él se hacinaron miles y miles de personas que querían huir de España y esperaban barcos que les habían prometido. Sólo el “Stambrok”, llenó su barco con 2.600 pasajeros. Su capitán, el británico Dickinson, arriesgó su vida por conducirles al exilio.
Negrín y su gobierno, optaron por la huida en helicóptero desde el aeródromo de Monovar (Alicante). Pero, allí, en el puerto, quedaron como en una ratonera, hombres, mujeres y niños venidos de toda España con la triste esperanza del exilio.
El jueves 30 de Marzo , con la llegada de la división italiana Littorio, la bandera de Franco es izada en Alicante. Los soldados italianos llegan hasta el puerto y rodean con sus armas lo que queda de la República.(LLum Quiñonero)
Escribo todo esto con el corazón encogido. Me pongo en su lugar y veo lo espantoso que tuvo que ser. Los que se fueron, iban a un destino incierto, y los que se quedaron iban a sufrir unas represalias horribles. Permitidme que reniegue de todas las guerras, pero sobre todo de las guerras entre hermanos que creo que son las más crueles. Ahora que conozco esta historia, cada vez que piso el puerto de mi ciudad, tengo un recuerdo para todos ellos.
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Comienza a trascenderse la herencia de la guerra Civil. Durante el franquismo todo el horror se achacaba a la horda roja. En la transición y el advenimiento de la democracia toda la razón se puso en el lado del lado republicano y Machado ocupo el centro de ese momento de resistencia moral frente al fascismo. Creo que es hora de ver las cosas de forma menos sesgada, y comienza a hacerse. Fue abominable la persecución religiosa en la España republcana, tanto como los fusilamientos de madrugada en el lado franquista. Hubo buenas personas en los dos bandos y también las hubo malas en los dos, muy malas. Las guerras sacan lo peor de las personas. Sólo hay que ver la miseria y crueldad que emergió en la guerra de los Balcanes, y en nuestra guerra Civil, en todas las guerras es así.
El episodio de Alicante fue estremecedor. Mi madre que estuvo allí durante toda la guerra (en colonias republicanas para niños pobres) me lo contaba y describía los suicidios de muchos que prefirieron matarse a caer en manos de los falangistas y de los moros, ya que barcos no llegaron para evacuarlos.
Tremendo. Y a mí no me preocupa que se hable del pasado. No viví aquello pero me ha gustado leer mucho sobre aquel periodo, y todo testimonio es esclarecedor.
Un abrazo.
A mí me parece importante que tengas en cuenta tu memoria histórica ( y continúo diciendo que deberías escribir tu biografía) Todo lo que cuentas me resulta familiar; yo no lo he vivido pero mi familia sí.
Mi madre estuvo a punto de marcharse a México, pero justo entonces apresaron a su padre y su tío como presos políticos y los condenaron a muerte. Allí estuvieron conmpartiendo presidio con Miguel Hernández.
Un beso enorme
Mi querida Lola: Creo que una guerra entre hermanos es una de las cosas peores que pueden suceder y espero que nunca más vuelva a pasar.
Yo te agradezco que cuentes tus vivencias. Es una forma de compartir contigo y de conocerte mejor.
Brisas y besos.
Malena
Es cierto mi querida LOLA,
que en nuestra guerra civil, como todas, a ambos lados se cometieron atrocidades. Tu historia, relatando el final y huida de los republicanos demuestra efectivamente, lo que debió ser en aquellos días buscar una forma de huir de esta España como fuera.
A veces me pregunto, cómo es posible que nos falle tanto la memoria, olvidando episodios terribles como el que cuentas. Y sí, sin duda tu madre debió temer muchísimo sobre todo por ti y tus hermanos.
Ahora mismo con esta contienda en la que parece ser tomaremos parte en Libia, no deja de hacerme pensar, como se puede ver un mismo hecho transformado en tan corto plazo, siendo en esencia lo mismo que ocurrió en Irak… otro pueblo masacrado por un tirano, al que nos engañamos diciendo que vamos a ayudar para liberarlo de su opresor, cuando lo cierto es que únicamente vamos por el vil petróleo ¿ cómo puede ser tan frágil nuestra memoria?
No dejes de contar estas historias, tu visión de primera mano nos a una realidad, que al menos yo no conocí y me gusta recordar a través de tus vivencias.
Gracias LOLA.
Un beso muuuy grande.
A mí siempre el tema de la guerra me es fascinante y es importantisimo oir las voces de los que han vivido este horror. Mi madre me contaba cosas de la guerra que ella vivió de jovencita en un pueblo de cataluña. Mi abuelo era farmaceutico y muy importante en el pueblo pero nunca quiso tomar bando. Sin embargo mi abuela pasó mucho miedo. Un día escuchó a unos personajes nombrar una lista de personas que tenian que ser liquidadas y en la lista habia el nombre de mi abuelo.
Tambien tengo un tio que fue victima de la guerra y que murió al volver, de una enfermedad pulmonar. Era muy inteligente, parece ser, estudiaba para fisico.
No mataron a mi abuelo pero mi abuela pasó mucho terror. Mi madre recuerda cuando los moros pasaron por el pueblo sobre sus caballos.
Las guerras son lo peor de la humanidad. Ahora estamos metidos en otra guerra, aunque no querramos. Nos parece muy lejos Libia, no lo es tanto os puedo asegurar. Pagaremos muy caro el hecho que los politicos de este pais nos hayan puesto en esta situación.
Un abrazo,
Yo pienso que hasta que no descubran el gen de la avaricia y lo extirpen a los recien nacidos, no podrá la humanidad vivir sin guerras.
Todas las guerras se producen por lo mismo, afán de poder, sobre todo material, que es lo que hace que unos dominen a los otros. Hacen negocios con las armas, se las venden a los tiranos y después se las destruyen para poder vender más.
Un despropósito.
Lola, es genial tu manera de escribir y explicar las cosas
A partir de ahora miraré de vez en cuando tu blog, no demasiadas veces porque soy muy perezosa pero estaré al corriente. hasta muy pronto
Me quedé estremecida, Joselu, cuando supe lo del puerto de Alicante. Esa ratonera con mujeres y niños inocentes y hombres, entre los que habría buenos y malos. Yo he vivido toda mi vida teniendo delante el puerto desde donde seguramente los podría haber visto.
Sabía lo de los suicidios y muchas más cosas pero no quise hacer más largo mi relato. Efectivamente tu madre lo debió pasar muy mal.
Esto es un episodio de la guerra, uno más, pero lo he tenido tan cerca y sin enterarme que me siento culpable en cierta manera. Un abrazo Lola
Querida Jo: cuantos episodios de la guerra civil que en realidad nos han tocado a todos, en mi caso los viví y en el tuyo te los han contado. Creo que todos estamos marcados por esa guerra de una manera o de otra y hasta que no pasen dos generaciones será así. Un besito Lola
Malena querida: sí que es verdad que es lo peor que te puede pasar una guerra entre hermanos. Son las que más cuesta olvidar aunque estemos ya en camino de ello. Un abrazo de Lola
Creo, Maria querida, que seguiré hablando de episodios que sucedieron durante mi vida y entre ellos la guerra civil. Es doloroso para mi haber vivido una vida llena de comodidades en una España llena de gente infeliz. No haberme enterado hasta época muy reciente me hace pensar mucho.
Un beso muy fuerte. Lola
Lydia: en los pueblos de España, por lo que sé, fue mucho más cruenta la guerra y la postguerra pues los odios ya venían de antes, los odios y las envidias así como las riñas por los lindes de las tierras. Conozco casos muy crueles tanto de un bando como de otro. Es mejor olvidar esa lucha fratricida. Un abrazo Lola
Sí, José Cemec, estás en lo cierto. Todo son pantomimas y politiqueo espantoso. Ahora somos amigos y ahora somos enemigos y bailamos al son que nos tocan. Una verguenza. Un abrazo Lola
¡Ay Cuqui! me has dado una gran alegría entrando en mi blog. Me gustaría que me comentaras mucho para saber tus opiniones.
Lo pasamos un rato bien ¿a que sí? Lo repetiremos pronto. Un besito Lola
Es cierto, las guerras civiles son las más terribles. Con razón se llaman fratricidas puesto que hay enfrentamientos en miembro de una misma familia. En los dos bandos se cometieron atrocidades, por más que en este momento quieran decirnos que solamente fueron en el lado franquista.
Saludos
De acuerdo Felipe en todo lo que dices. Dos tios mios hermanos de mi madre de 20 y 26 años, los fusilaron sólo por ser falangistas. Hubo de todo en la guerra civil. Un abrazo Lola