65 años atrás
¡ Cuantos años han pasado! Si, yo tenia diez años y mi hermana doce, cuando nos mandaron mis padres a un colegio internas , a Madrid.
Era la primera vez que me separaba de mi familia pero para mi, era como una gran aventura que iba a sucederme. Mi hermana nunca se adaptó al colegio y la vi llorar muchas veces y decir que se quería ir con sus padres. Yo, con nuevas amigas desde el principio, me consideraba la niña más afortunada del mundo.
Ya os he comentado más de dos veces, que yo nací en una familia burguesa porque mi destino lo quiso así y entonces, era lógico que nos enviaran a un colegio de monjas, inglés, muy burgués, aunque entonces yo no lo notara y ni siquiera sabía que era eso, elitista y con mucha tonteria. Teníamos campo de “handball”, pista de patinaje, canchas de tenis, columpios, árboles milenarios y mucho campo verde, y todo esto en el centro de Madrid. El colegio era “Las Esclavas del Sagrado Corazón” y se ubicaba en la calle Martinez Campos número ocho.
Estoy hablando del año mil novecientos cuarenta y cuatro y es un recuerdo que me ha venido de pronto a la cabeza y como no quiero perderlo, lo plasmo aquí.
Todo esto me hace pensar que ya estoy contando “batallitas” y vosotros, los que me leeis, podeis pensar que como ya tengo poco futuro, me agarro al pasado como una lapa. Pues puede que sea verdad. No cabe duda que al envejecer, es el pasado lo que te viene más a menudo a la mente. Es esto malo? Yo creo que si se disfruta con ello, no se hace mal ni a uno mísmo ni a nadie. La pega está en que los ancianos gozamos de muy mala prensa y tenemos que estar siempre demostrando que estamos muy bien del coco para que nos tomen en cuenta. O no es así?
Bueno, pues mis recuerdos me llevan a las comidas que nos daban, horrorosas por cierto. Tengo un recuerdo de la carne empanada, que si le quitabas el empanado al filete era todo nervios y cosas duras. Las patatas fritas eran boniato frito y el pescado no se podía ni comer. El pan, negro como el carbón, pero que cuando era del dia me gustaba mucho y las lentejas llenas de piedrecitas….. en fin! para que os voy a decir más de este tema. Ahora sé que estábamos en plena 2ª Guerra Mundial y que España estaba desconectada del mundo. El castigo por no comerte todo, era mandarte a tu camarilla (dormitorio) por un período que iba desde varias horas a uno o dos días y os puedo decir que yo, una niña inapetente y consentida, me pasé días y días tirada en la cama sin poder hacer nada, porque ni siquiera te dejaban leer, por lo menos dos veces por semana y eso que mi hermana, apiadándose de mi, se comió muchas veces la comida que me ponían a mí, cosa que nunca le agradecí bastante pues eso me libró de mogollón de castigos. Hasta que se me ocurrió una cosa, que en realidad no sé si se me ocurrió o pensé que era cierto. Dije a mis amigas que se me había aparecido la Virgen Maria y que me había dicho que me moriría de niña. ¡Qué revuelo se armó! Se corrió la voz y me convertí en el icono del colegio. Venía la Madre Prefecta (superiora) a verme todas las noches y me asateaba a preguntas que yo ni siquiera entendía. Para colmo, tuve una pleuresía que se agravó luego con una peritonitis y a punto estuve de palmarla. Mi mejor amiga del cole me decía que Dios me había castigado por haberle metido una bola a las monjas. Por lo menos en el colegio quedé muy bien. No me morí pero las monjas quedaron convencidas que mi sueño con la Virgen había sido una premonición de lo que me había pasado después.
Las notas que nos daban eran por colores y semanales, habia tarjetón blanco, azul, rosa, verde, gris y rojo. Mi hermana llegó a conseguir uno azul y yo la envidiaba por ello pues yo, por mucho que me esforzara, mi conducta hacía que sólo coleccionara grises y rojas y jamás tuve una banda ni una medalla que muchas niñas lucían en sus uniformes con orgullo. Me hubiera gustado ganarme algo, pero era superior a mis fuerzas aguantar a monjas insoportables que nos hacían besarles las manos y que te daban pellizcos de idem en cuanto nos movíamos. Yo, cuando me daban uno, me ponia a gritar como una posesa y claro…..
Nos impartían “ejercicios espirituales” una vez al año. Don Abundio, el sacerdote del cole, nos asustaba con el infierno y luego no nos podíamos dormir. En el jardín del colegio había ortigas, unas plantas que pican mucho y mis amigas y yo, para purgar nuestros pecados y autocastigarnos por haber sido malas, nos dábamos latigazos con ellas en brazos y piernas que nos dejaban marcados unos habones de aquí te espero, pero es que ni mis amigas ni yo, por nada del mundo, queríamos ir al infierno de Don Abundio.
Venian a vernos familiares dos veces por semana. Tia Maruja, hermana de mi madre que vivía en Madrid, nos traía los jueves una pastilla de mantequilla, que era un lujo y que esperábamos con ansia, y los domingos, caramelos. No salíamos ni veíamos la calle, estaba prohibido, y solamente una tarde al trimestre podiamos irnos con mi tia a ver Madrid y siempre le pedíamos dar una vuelta en el segundo piso de un autobús de línea. Así pasábamos la tarde mejor del trimestre, que me figuro que para tía Maruja sería un suplicio porque, aparte de todo, mi hermana y yo nos peleábamos como monos. De vez en cuando venían mis padres a vernos pero eso era horrible para mi hermana, pues las despedidas eran lloros y súplicas. Yo, tan pancha.
Que recuerdos tengo de mis años de internado? que me sirvieron para aprender a solventarme los problemas yo solita, que encontré muchas amigas pero también me tuve que defender de otras y que volvi con la idea de que un Dios que castiga tanto no me gustaba. Pero mi mejor y mi más entrañable recuerdo: oir decir a mi padre : ”estas niñas, lo único que han aprendido en ese colegio ha sido a pelar la naranja”.

Foto hecha por las monjas para la revista del cole.
Hola ,Lola ,muchas gracias por tu visita y por tu comentario en mi blog ,me alegro mucho que te guste ,me preguntas acerca del metodo montignac,es efectivo ,si ,pero hay que llevarlo muy a rajatabla para ver los mejores resultados ,si tienes mas dudas ,mandame un correo y hablamos ,d todas formas te dejo el enlace de la pagina oficial del metodo.
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un saludo
A veces miramos en los armarios y encontramos esa prenda que hace tiempo que no usamos y que nos gusta o nos disgusta. Pues igual son recuerdos, mejor rescatarlos que abandonarlos. Parecen de película. Me has hecho reír con las apariciones de la Virgen. Un abrazo.
¡Qué delicia de recuerdos! Yo estoy encantado de que hayas decidido compartirlos, sobre todo porque nos abres los ojos sobre cómo era la educación hace no tantos años.
Siempre he pensado que recordar es maravilloso, que es inigualable la sensación de recuperar momentos significativos de tu vida.
Lo mismo la gente de tu edad sí tiene que estar demostrando que que están bien para que se les tenga en cuenta, pero es una pena que sea así. Supongo que es consecuencia del continuo desprecio de la experiencia y de la Historia que vivimos en el día a día. Tú sigue igual, que da gusto leer “batallitas”.
De la lectura de tus recuerdos y tu experiencia como alumna, he sacado la conclusión (insólita e increíble tal vez) de que aquello que viviste fue infinitamente más interesante que lo que significa la educación hoy día en que la indisciplina campa a sus anchas y los alumnos más terribles son los que marcan la dinámica de la clase. Aquello era extremo pero servía para señalar territorios. Un niño necesita un sistema fuerte para educarle. Tú has salido sana a pesar de aquella educación. Ahora todo es un desmadre en que no hay orden ni control. El niño ha de sentirse dominado, que hay un orden superior y unas convenciones que están por encima. Fue dura tu experiencia, pero yo vivo lo que ahora pasa y pienso que uno entonces tenía la opción de ser rebelde aunque fuera interiormente. Ahora no hay esa opción. La permisividad absoluta engendra conformismo. Nuestros adolescentes son absolutamente conformistas. No tienen nada a qué enfrentarse ni ser fuertes frente a ello.
Me ha encantado tu recuerdo. Me encanta oir o leer recuerdos, son tan importantes. Hacen parte del patrimonio de la humanidad. Lo terrible es no recordar, no crees? Y cuando ves a los jovenes de hoy en dia, en parte estan tan perdidos porque no tienen un bagaje de recuerdos, de lazos con los abuelos, los padres, y esto hace que estan en un camino sin rumbo. El pasado es importante. Es la base del presente y todos venimos de él, hacemos parte de él. Ademas es importante volver al pasado con una nueva mirada, como hizo Proust en su gran obra. Revivir pero con una mirada conciente. Volver al pasado para entenderlo.
De jovencita mi ilusión era que mis padres me pusiesen en un pensionato. Estuvieron a punto, yo fuí una niña y adolescente muy rebelde, pero no llegaron a hacerlo. Y yo solo queria irme de casa. En mis fantasias de niña y de adolescente el pensionato era una comunidad, un grupo, y uno, como persona, aprende y se aprende en contacto con los otros. Siempre me han gustado las experiencias de grupo.
Gracias por compartir este trozo de tu camino.
Un abrazo,
Te escribi mi comentario en otro lugar, pero no tengo inconveniente en decirte que, por edad, eras de las chicas que me gustaban cuando yo andaba por el cuarto de bachillerato, tambien en colegio de Hermanos Maristas de Vigo, pues pertenecía a familia burguesa.
Pero no voy a repetir lo que ya te dije y que tu sabrás buscar.
Solo te añadiré que luego, en la universidad de Santiago, pertenecí al grupo de los que corrieron delante de las porras de los grises y en la de Madrid, donde me doctoré, fui manifestante fichado. Lástima que cuando fue Fernando Múgica, compañero mio, Ministro de Justicia, le pedí mi ficha para enmarcarla, me dijo que las habian quemado. Que poco respeto a la historia.
Y ahora, como veras en mi blog, mezclo la actualidad del ultimo post con los recuerdos de otros.
Gracias por visitame, querida Lola.
Un beso
Lola, qué lindos recuerdos y qué bien contados, como siempre. En ocasiones hace falta un poco de separación de la familia para domar el carácter, aprender a relacionarnos con otros y a buscar solución anuestros problemas. Y no podríamos saber cuál eres tú en la foto? Besitos. Iris
Carmen: me meto en la página y ya veremos. Muchas gracias por tu contestación. Un beso.
Querida Tilde: Son recuerdos que no quería que se diluyeran en mi mente. Tienes razón al decir que los recuerdos es mejor no olvidarlos. Lo de la Virgen es verdad, te lo prometo. Es que yo era muy fantasiosa. Un beso.
Juan: gracias por lo de “deliciosos”. Mi ego se ha recargado con tus palabras. Que verdad es que los ancianos tenemos que estar demostrando siempre algo….. Cuando hablas, cuando conduces, cuando escribes, cuando andas, cuando te caes……. siempre Juan y yo ya estoy un poco harta de eso. Voy a escribir un post sobre este tema. Me das ideas? Un beso.
Joselu: no se que decirte de tu comentario. Habría que sopesar muchas cosas para ver que educación es mejor y que juventud es mas sana, si la mia o la de ahora. Hay cosas que no he puesto en mi post que son horribles. Una de ellas es que cuando te confesabas que habías estado en la camarilla de una amiga por la noche ,que estaba prohibidísimo y decían que era pecado y te lo debías de confesar, Don Abundio te machacaba a preguntas tipo “y que habeis hecho ahí’? y yo le decía “pues hablar con ella un ratito” y el volvía “y nada más?” e insistía e insistía en que más habíamos hecho. Al tener un poco más de uso de razón y darme cuenta del porqué de esa pregunta, me quedé horrorizada.
Y fíjate Joselu que no he nombrado para nada los estudios. Las mujeres de aquella época no solíamos estudiar, solo una pequeña “cultura general” que ni era cultura ni era nada. Cuando mas “alta” la clase social, menos estudios en la mujer. Se nos educaba para casarnos y ni para eso nos educaban. Yo no sabía , cuando me casé ni freir un huevo ni coser un dobladillo. Hay excepciones, no cabe duda, pero en general era así. Tampoco nos dejaban trabajar. Yo lo propuse a los 18 años y se rieron de mí en casa.
He estudiado, he trabajado, he aprendido a guisar y me he interesado por la vida pero ya mayor, a los 44 años, cuando me separé y me vi libre de poder hacer lo que quisiera.
Con todo esto, que es el caso de mucha gente de mi generación, te digo si no es mejor lo de ahora aunque falte educación y disciplina. Para vosotros, los profesores, mi época, seguramente, sería una época dorada. No faltábamos a clase, no contestábamos casi nunca a los profesores y escuchábamos lo que decían pero yo quería aprender y no pude porque no enseñaban todo lo que luego tuve que aprender por mí mísma. Me di cuenta con los años que era una analfabeta con modales muy finos y muy hábil usando los cubiertos de pescado y pelando la naranja pero yo no sabía ni quien era Cervantes, ni Homero, ni San juan de la Cruz, ni Goya, ni Durero….
Tu crees que eso es mejor que lo de ahora? Ahora por lo menos lo tienen al alcance de la mano, lo tienen todo, todo, todo para alargar la mano y cogerlo y yo los envidio con todo mi corazón.
Es una pena para mí, no haber nacido en estos tiempos, creo que hubiera llegado muy muy lejos.
Me he alargado mucho, Joselu, y me gustaría saber que piensas de todo lo que digo.
Ojala yo hubiera tenido profesores con tu dedicación!
Un abrazo.
Lydia : no cabe duda que los recuerdos del pasado, tan pasado, no debían perderse. Yo los voy plasmando aquí para que queden para la posteridad.
O sea que has sido tan rebelde como yo? Te mando un besito.
Albino: te he encontrado y te he contestado en el otro post. Me ha encantado lo de que “eras de las chicas que me gustaban” porque yo pienso lo mismo…. a esa edad, sin ver chicos nunca y que de pronto se te presente un estudiante de los Maristas de Vigo y que se llama Albino……….. Bueno! me hubiera encantado.
Un besito.
Iris querida: soy la que está leyendo, la primera por la derecha. Gracias por tu comentario tan amable como siempre. Seguimos leyéndonos. Un besito.
Soy consciente de las circunstancias de la escuela del franquismo. Yo las viví también en parte aunque no tan crudas como tú. Pero algo me tocó. De aquel ambiente malsano, represivo, obsesionado con lo sexual, nacieron también inconformistas que tuvieron que luchar contra la ideología dominante y hacerse a sí mismos. Ahora se tiene todo, la cultura está al alcance de la mano, pero yo no veo que a mis alumnos les interese en absoluto la cutlura, y son conformistas. Maleducados, un rato también. Están dominados por los patrones de una cultura audiovisual aparentemente novedosa pero profundamente reaccionaria. Antes era terrible, no vamos a decir que aquello fuera Jauja, no enseñaban en serio: yo no leí un solo libro de literatura en el bachillerato. No tocaba. No guardo de los curas en los que estuve ni un solo recuerdo bueno. Aquello era sádico y enfermizo, pero creo que alumbró a una persona con afán de saber, de conocer, de interesarse por el conocimiento, que fue rebelde en su momento, que pudo haber sido aplastado pero tuve que resistir para no serlo. Esto es lo que quiero decir. De tanto tenerlo todo a su favor ahora, los jóvenes no valoran nada. Hay días que les llevo ordenadores portátiles a clase para trabajar, pues es frecuente el oír que “vaya mierda de ordenadores” porque solo tienen dos horas de autonomía la batería o porque a veces se cuelgan. Creo que a muchos de estos alumnos les vendría bien conocer durante una temporada lo que fue la educación en otros tiempos para que ahora se dieran cuenta de lo que tienen y no aprecian ni respetan. No todos, pero siempre hay una minoría que impone sus reglas dictatoriales en una clase. Me ha gustado el fondo del debate.
Yo, lo que saco en claro de lo que dices es que cuando no tienes nada te esfuerzas por tener, por salir adelante, que es tu caso y es mi caso, pero cuando se te da todo en la mano dejas de valorar lo que tienes porque no te cuesta ningún esfuerzo que es el caso de casi todos tus alumnos. Vale, lo acepto. Pero, para mí está el pero de los que no eran como nosotros, luchadores, y se quedaron en la cuneta por distintas circunstancias. Unos por falta de ver más allá de lo que había entonces, otros por falta de inteligencia, otros por convicción de que eso era lo mejor. Yo conozco mucha gente, mucha Joselu, de mi generación que se quedaron ahí y ahora es una pena hablar con ellos. No te aportan nada en ningún sentido. Yo Joselu, no soy la más lista de mi generación pero sí te puedo decir que para la gente que conozco soy “rarita”, no pertenezco a esa gente en muchos sentidos y me siento mucho mas afín con la gente más joven con las que puedo hablar de cosas que nos interesan.
No quería hablar tanto de mí mísma pero me pongo de ejemplo aunque no se si sería mejor ponerme de excepción de la regla. Besos.
Queridísima Lola,
Lo primero que debo decirte es que borres la palabra anciana de tu vocabulario porque, además de mi madre, que tiene algún año más que tú, no conozco personas más vitales y con una edad mental más joven que vosotras. Incluso creo reconocer en algunos alumnos que he tenido en la Universidad y que no llegan a la treintena, una vejez mental galopante.
Tienes el don de explicar las cosas con humor e ironía, y tu sabiduría te permite incluso desdramatizar asuntos que fueron dramáticos de verdad para aquellos que os tocó vivir una época cargada de represión en la que no se hacía más que inculcar la cultura del miedo. Yo viví los últimos coletazos en mi infancia, en un cole de monjas que nos aterrorizaban hablándonos del infierno. Por ahí coincido en lo que apunta Joselu cpon respecto a lo que te encuentras hoy en día en las aulas, aunque intuyo que mi experiencia es con gente supuestamente más madura pero excesivamente conformista y con una escasa experiencia en que les pongan límites.
Son fantásticos estos recuerdos tuyos. No dejes de hacerlo.
Un superabrazo
De ningún modo aburres con tus recuerdos del pasado, ni mucho menos, es toda una lección de historia viva y vivida. Hay níños/as con veinte años que son unos viejos vitales y hay gente de 60, 70, 80… que son vitalidad y juventud pura. Respecto al futuro.. eso está por venir para los que tienen un año y para los que tienen 100.
Jo: que es ser una anciana? creo que uno de mis próximos post versará sobre esto.
Como siempre gracias por tus palabras y por tus ánimos que me hacen mucho bien. Me encantaría conocer a tu madre, creo que nos entenderíamos, pero ya que no la conozco todavía, dile de mi parte que tiene una hija estupenda a la que yo le tengo mucho cariño. Lola
Carlos: no te conozco pero te agradezco tus palabras. He intentado conectar con tu web pero no he podido. Me la puedes dar si la tienes? Un saludo Lola
claro que si, Lola, aquí la tienes. No nos conocemos todavía. Te conocí por un blog y es un placer seguirte, espero que este te guste a ti, al menos, la mitad que a mi el tuyo
http://unaderealidadpocohecha.blogspot.com/
Hola Lolita:
Que graciosa la foto ¿quien de las tres “loritos” eres tu? je je….
Que bonitos son los recuerdos de cuando eres pequeña, es una época que aunque uno no quiera la recuerda con felicidad.
Para mi la niñez ha sido una de las etapas más felices de mi vida.
Tienes que contarnos más cosas, más recuerdos, son preciosos…
Besos gordos
Lola, me ha encantado la historia del internado, casi me troncho con lo de la aparición de la virgen Maria…. eres tremenda… deberias escribir unas pequeñas memorias , me las leeria de tirón….un besazo enorme y espero que escribas pronto, me gusta mucho leerte…..María.
Que recuerdos! No puedo decir que lindos aunque si tienen un toque divertido. Me imagino que la vida de chicos antes no debe haber sido para nada fácil. De todas maneras creo que ahora se fue para el otro lado, y los niños, no todos pero si unos cuantos, no saben que hacer con tanta libertad. Un punto intermedio les vendría bárbaro.
Cariños
Anabel: para mi también la infancia fue muy feliz y eso te hace mas facil poder ser feliz de mayor.
Soy la que está leyendo, la primera por la derecha.
Un beso y muchas gracias Lola
Hola maría: como siempre me encanta que me escribas.
Ya se que estás muy feliz con tu vida y yo me alegro mucho por tí. Te deseo que sea para toda la vida.
Todo lo que cuento son mis recuerdos y los plasmo aquí que es como mi diario para que nunca se me olviden. Seguiré, María. Un besito apretado .Lola
Erika; fíjate que para mi no son malos recuerdos a pesar de todo. Debe de ser que con los años dulcificas esos recuerdos que en parte te puedan haber hecho algún daño. Tienes razón con lo de la juventud de ahora. Ni tanto ni tan calvo. besos Lola
Creo que tu padre le puso la guinda al pastel. Por lo demás, sin estar interna en ningún colegio de monjas, todo lo que cuentas me recuerda tanto a mi propia experiencia de entonces que parece que yo he vivido tu vida.
Nos tocó vivir en una sociedad estrecha y muy ramploncita pero hemos sobrevivido -que no es poco- y hemos tenido tiempo para comprender lo que, a pesar de todo, hemos salido ganando con el cambio.
Y otra cosa, la comida era mala pero no os faltaba. En el año 1945 todavía la situación era terrible y mucha gente hubiera querido aquellas odiosas lentejas. La mayor parte del pueblo, pasaba hambre.
Un abrazo.
gracias por compartir tus recuerdos con nosotros Lola.
todo el mundo dice que la gente mayor no tenéis nada que hacer, pero recordarnos la historia viva y vuestra experiencia, es el más grande de los aportes, que es verdad que, desgraciadamente, cada vez se le da menos importancia y así nos va.
lo que nos dices en tu post y en los comentarios posteriores lo haces desde la sabiduría y la elegancía, sabes de lo que hablas y nos lo presentas muy bien, dejando la crudeza de lado y recordando lo anecdótico, con un toque de gracia que hace más pasibles tus recuerdos.
yo no te puedo hablar de los míos pues creo que todavía son muy presentes y no tienen gran valor. Mas te puedo hablar de mi abuela, la meva padrina, como la llamo en catalán pues ella ha vivido y es de este país. En ese año ella ya tenía 15 años. Tuvo suerte porque sus padres la dejaron estudiar pero la guerra cortó de sano y tuvo suerte que a sus padres le perdonaron la vida, pues estaban del bando anarquista y cogieron las tierras, pues los necesitaban para conrearlas, es decir fueron esclavos de un terrateniente madrileño durante mucho tiempo. Después de la guerra ya no pudo estudiar más y la pusieron a trabajar, así que en el 44 trabaja de sol a sol en el campo o haciendo tareas del hogar. Lo poco que aprendió en el colegio antes de los 10 años fue además en castellano, pues aunque ella hablara catalán, la enseñanza, incluso durante la República, era en castellano y después durante la dictadura continuaron hablando en catalán, pero que nadie se enterara. Ahora cuando me envía cartas lo hace en castellano y con muchas faltas. No es tan abierta como tú, no tuvo educación y era de campo, la religión entró con sangre y ahora las cosas van demasiado rápido para ella.
ya vés, esto si que son historias que contar y no la de los alumnos de hoy en día. La educación ha cambiado mucho, ni para bien ni para mal, solo hubo unos años de bonanza con un buen bup que llevó a las universidades lo mejor, después se debían aumentar númernos y bajaron la exigencia y la calidad. Hoy en día el sistema educativo es conformista y sus alumnos unos consumidores y contaminadores en potencia para gracia y beneficio del sistema. No hay solución ninguna, pues hasta los profesores son unos conformistas con su buen sueldo de funcionarios, sobretodo porque estamos en la época que las clases están llenas de aquellos que obtuvieron un puesto fácilmente y ahora los trieños y los seseños les llenan los bolsillos muy bien.
No ha habido nunca buena educación, pues siempre se ha confundido con autoritarismo o como sistema para beneficio del capitalismo. Una auténtica educación pasa por un cambio de sistema y el respeto al planeta.
saludos
ahhh, leyendo el post de franziska me lo ha recordado, mi padrina estuvo a punto de morir de hambre, yo también te quería hablar de ello pero me he ido por otros fueros
¡¡Hola, mi querida LOLA!!
Pues a mi me ha encantado esta “batallita” tuya…ja,ja,ja. No de batallita, nada. Vaya campeona estabas hecha. Yo me parezco más a tu hermana. Incluso, cuando con 18 añazos, me fui a estudiar fuera, el primer día después de regresar de casa, estaba toda mustia y espachurrada, siempre he sido una llorona de marca. Y eso que cuentas la malísima comida que os ponían, me ha hecho gracias porque no conozco a nadie que hable bien de la comida de un colegio. Mira, a cuento de tus boniatos, te voy a contar una anécdota, que siempre cuenta mi madre.
Resulta que ella, como yo, siempre estaba en las nubes, en cierta ocasión le pilló el profesor de ciencias naturales, dibujando corazones en el cuaderno y al preguntarle -¿Señorita, eso son corazones?- ya sabes, así con voz muy seria…Mi madre le respondió -No, Sr. son boniatos.:))
eso de estar como el perro y el gato, me recuerda a mis dos ratones…Y seguro que como vosotras, se adoran, pero ¡¡no hay ,manera que haya paz más de 5´, si están juntos.
En fin, LOLITA…¡¡Qué me ha encantado!! Abusa de estas cosas, yo a penas he podido disfrutar de las historias de mi abuela, así es que ya sabes, me suscribo a las tuyas, que nunca es tarde, y tal y como las cuentas tú, son el doble de entretenidas ¿Cúal de las tres niñas eres tú?
Muchos besos, guapa.
A que ¿eres la del centro?…
¡¡Tiene toda la pinta de ser la más espabiladilla!! …ja,ja,ja.
Franziska: tienes razón, siempre la tienes al recordarme cosas. Es verdad que yo estaba muy malcriada y lo que menos me podía imaginar en aquella época es que había gente que pasaba hambre.Ya te he dicho que yo me he hecho “mayor” después de ser mayor.
Que tiempos aquellos, eh Franziska? Un beso Lola
Ay Eloi! me gusta mucho todo lo que has puesto en el comentario. Gracias por llamar sabiduría a mi experiencia y seguramente mi falta de malicia se debe a los recuerdos, pasado tanto tiempo, se van dulcificando y no te quieres acordar tanto de lo malo.
Tu abuela y yo, vivimos los mismos acontecimientos pero en diferentes circunstancias. Espero que luego la vida le diera lo que no tuvo de joven en compensación a lo que había pasado. Me gustaría que me dijeras que es muy feliz y que como yo, ha olvidado lo malo y sólo tiene cosas buenas ahora. Te tiene a ti y espero que sepa lo mucho que la quieres. Las personas mayores no sólo queremos saber que nos quieren, necesitamos que nos lo digan a menudo.
Hablando del profesorado Eloi, hay muchos que se están dejando la piel con los chicos y no es justo decir que todos son iguales . Lo que falla es como siempre el sistema.
Gracias por todo lo que dices y pronto voy a escribir algo sobre los ancianos y la sociedad en la que vivimos. Un abrazo Lola
María: soy la de la derecha, la que está leyendo con cara de boba. Es que yo engañaba mucho!!!!!
En vista de lo cual, seguiré contando “batallitas” cuando me vengan a la cabeza. Gracias por tus palabras y un beso de Lola
Me has recordado mucho a mi colegio y eso que hay una diferencia de casi 20 años, pero esta claro que seguían las cosas igual. Yo fuí a las Teresianas y estuve interna un año , eso que vivía enfrente, pero por un problema de orden domestico, eramos seis hermanos. Nuestro capellán, así lo llamábamos, también hacía preguntas de índole sexual y nos dejaba boquiabiertas, porque no sabíamos de que hablaba, hoy pienso que se masturbaba a la vez que nos confesaba.
En fin, afortunadamente muchas pudimos salir ilesas de ese ambiente opresivo.
No conocía tu blog, espero volver a él cuando vuelva de un viaje que inicio mañana, me ha gustado mucho.
Saludos Maria Pilar
He intentado entrar en tu blog pero no he podido, Maria Pilar. Si me das la dirección me gustaria mucho conocerte un poco.
Si, menos mal que salimos ilesas pero mucha gente se quedó en el camino.
Espero verte más por aquí y que tengas un viaje muy bonito. Lola
Lola, seguro que tu experiencia vale mucho más que cualquier idea que yo pueda darte… De todos modos, justo hoy he visto un artículo en El País que probablemente te sirva. Por si no lo has leído, el link es éste: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Elogio/veterania/elpepusoc/20091114elpepisoc_1/Tes. Como siempre, estoy deseando leer tu visión.
Me sirve y de mucho, Juan, es un artículo estupendo y te agradezco mucho que me lo hayas enviado. Me da muchas ideas para escribir desde mi punto de vista y seguramente incluiré algo de él en mi post.
No me gusta, para no aburrir, hacer mis escritos largos pero este tema me tiene muy frita desde hace tiempo y no se como hacer una síntesis. Veremos lo que escribo pues yo no me hago guiones, yo escribo sobre la marcha. Me siento en el ordenador sabiendo, naturalmente, de que quiero hablar y me van saliendo las palabras y las frases.
Gracias otra vez y te mando un abrazo Lola