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Frustraciones

Ayer tuve una mañana frustrante. Desde luego que me sentí frustrada por la pequeñez de hacer un viajecito a Murcia para ir a IKEA a comprar una bobada que me hacía mucha ilusión,  y al llegar, encontrarme con todas las tiendas cerradas por ser el día de “La subida al Monte”,  festivo en esa ciudad…. Viendo mi gozo en un pozo y mosqueada por no cumplir mi anhelado deseo, me puse a despotricar sin razón ninguna.  Pero la verdad es, que mi mañana frustrada ocupó no más de una hora en mi pensamiento.

La vida me ha ido enseñando a combatir las frustraciones de una manera constructiva y cuando esto no puede ser, intento sublimarlas o racionalizarlas, y desde luego lo que nunca hago es evadirlas. Hay que plantar cara a situaciones frustrantes. Como ejemplo pondría que puedo volver a Murcia la semana que viene. Este ejemplo es una gran tontada pero puede dar medida de las posibilidades que existen para combatir esas malas experiencias.

Todos, creo que no se libra ni una persona en el mundo, hemos tenido frustraciones en nuestras vidas.  Muchas de ellas,  que tuvieron lugar en nuestra infancia, fueron reprimidas y permanecen en nuestro inconsciente. Cuando implican  una gran descarga emocional,  pueden  llegar a convertirse en causa de neurosis. Cuando la frustración que sentimos es consciente, normalmente es aceptada,  y si puedes reconocer  que el fracaso ha sido producto de una acción incorrecta,  (yo,  antes de empezar mi viaje a Murcia debía haber llamado a IKEA para saber si estaba abierto) estarás aprendiendo de esta experiencia negativa para saber actuar mejor en el futuro.

Las necesidades insatisfechas, la frustración, genera sentimientos y conductas destructivas. Las  frustraciones, en la mayoría de los casos, suelen ser acumulativas,  y por pequeñas que sean una por una estas frustraciones, esta suma, puede llegar a ser muy destructiva para la persona.

Generalmente, cuanto más fuerte es el deseo, cuando es algo que consideras importante para tu vida, la frustración será mayor cuando no se satisfaga el objetivo.

Intentemos pues,  no sentirnos derrotados ante las frustraciones que se nos presenten a lo largo de la vida, lo inteligente será  aprender de ellas para poder seguir adelante.

Yo, si tengo frustraciones internas de las que no soy consciente, no podré hacer nada; pero he aprendido, tarde pero bien, que nunca dejaré que una frustración que tenga conscientemente,  vaya minando mi salud mental. O sea.

 

 

Ser

Me gusta de cuando en cuando y si me encuentro preparada para hacerlo, escucharme por dentro desde el silencio.

Hoy, esta tarde, ha sido un dia propicio para ello y sentada en mi jardincito  a la sombra de un algarrobo,  en vez de ponerme a leer he intentado  cerrar todas las vias de pensamiento que acudían a mi mente  e intentar que esta quedara en blanco.  Hago este ejercicio para intentar oir,  desde mi silencio de boca y mente,  todos los ruidos que me trae la naturaleza.  Hoy oía sin escuchar, además de mis ruidosas  tripas,  el ladrido de un perro  a lo lejos, el leve ruido de un vientecillo que venía del mar,  hojas de los árboles moviéndose.  He tenido que hacer mucho esfuerzo para no escuchar,  mi mente no me obedecía hasta que, de pronto, me he sentido en un limbo sin sensaciones, era como si no viviera, como si no fuera.  Ni me encontraba mal ni me encontraba bien,  creo que en ese rato que he pasado así ni siquiera era yo, no existía nada a mi alrededor, ni fuera ni dentro de mí, mi realidad había  desaparecido.  Esto ha durado 15 minutos más o menos porque me debo haber despistado y mi mente se ha despertado  y ha empezado a funcionar.

Esta pequeña experiencia me ha servido para preguntarme ahora, en mi completa consciencia,  si uno se sentirá  así cuando empieza una demencia senil.  Me asusta pensarlo.  Me da un miedo terrible llegar a  no ser.  No poder controlar tu mente es peor que no poder controlar tus esfínteres.  Dejar de ser para tí mismo y para los demás debe de ser un suplicio.   Puede valer  la vida sin tener,  pero no sin ser.  O eso creo yo.

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El instinto de la felicidad

         Hace más de cincuenta años, es posible que casi sesenta, uno de mis autores preferidos de novelas era André Maurois.   Leí mil novelas suyas, como “Climas”,  que me apasionaron. Yo no sé si todo el mundo al leer una novela se abstrae, como lo hacía yo, y goza y sufre al compás de sus protagonistas.  Más adelante, me encontré con otra novela del mismo autor frances con un título tan sugestivo como “El instinto de la Felicidad”.  No os podría contar detalles, sólo me quedó el recuerdo de que los protagonistas eran un matrimonio y su hija  donde “El amor se hace cómplice del silencio donde la verdad es una realidad que no puede ser compartida: lo que Valentina, la mujer, sabe y calla, lo sabe Colette, la hija, y lo sabe Gastón, el marido, pero todos callan”, saben, intuyen instintivamente, que si hablan, si lo comparten, la felicidad desaparecerá.

Si buscamos en el diccionario la palabra “instinto”,  nos dice que es:  un conjunto de pautas de conducta que se transmiten genéticamente, y que contribuyen a la conservación de la vida del individuo y de la especie.  Es un impulso indeliberado que mueve la voluntad de una persona.

Nacemos con los instintos, son genéticos, y seguramente sin ellos no sobreviviríamos. No podríamos vivir sin el instinto de conservación, sin el de supervivencia,  sin el de reproducción,  sin el de succión,  sin el de defensa o fuga…  Nuestros instintos son señales enviadas por el cerebro y tienen  respuestas fisiológicas:  si nos encontramos en peligro,  el ritmo cardiaco y la respiración se aceleran, la sangre se dirige hacia los músculos para que tengan más oxígeno y todo esto es para responder a la emergencia luchando o huyendo

Existen científicos que niegan que el ser humano tenga instintos, les llaman pulsiones o reflejos.  Las personas, a diferencia de los demás animales, tenemos raciocinio y este es en  la mayoria de las ocasiones lo que supedita nuestros instintos.

Y volviendo  a la  novela de la que os hablaba al principio,  lo que me ha quedado sobre todo es su título y os pregunto: ¿ Pensais que realmente existe   un instinto de la felicidad? Yo no puedo contestar a esta pregunta pero sí que puedo decir que la meta del ser humano es encontrarla,   ir por el viaje de la vida buscándola.

La Teoría de la Atracción.

¿De que trata esta teoría? He aquí las respuestas:   somos como imanes, tu recibes y atraes lo que piensas. Calquier cosa que esté en tu mente, lo estás atrayendo. Elige con cuidado tus pensamientos… tu eres el creador de tu vida. Tus pensamientos dominantes predominan en lo que atraes. Cada pensamiento tiene una frecuencia. Los pensamientos envían energías magnéticas. Sentimientos felices atraerán más situaciones felices. Te puedes sanar a tí mismo. Somos energía en masa, todo es energía, TODO. Nosotros somos la fuerza creativa.

Los creyentes modernos de la Ley o Teoría de la atracción ven a los pensamientos como átomos. Según la Teoría de la Física Cuántica, el mundo se compone de átomos incontables que pueden ser utilizados para influenciarse y están abiertos para los cambios infinitos.

La Ley de la atracción es una teoría y nada más que eso. Se la critica por ser tan individual y por no poder probar su eficacia, pero no cabe duda de que es una teoría inspiradora.

Algunos autores identifican antecedentes históricos de la “ley de atracción” en el hinduismo[2] y a través del hinduismo en la teosofía,[3] pero también se han encontrado referencias en el judaísmo y en el zohar (la cábala). La existencia de estos antecedentes, no implica que todos ellos estén históricamente conectados, ya que la ley de atracción podría surgir como resultado de prejuicios cognitivos comunes a todos los seres humanos.

Las elaboraciones modernas de dicha idea deben su existencia, en parte, a James Allen (1864 – 1912) que en 1902 publicó As a man thinketh (‘piensa como hombre’). Posteriormente Wallace Delois Wattles (1860 – 1911) publicó La ciencia de hacerse rico (1910) y por Charles F. Haanel publicó The Master Key System (‘el sistema de la llave maestra’) (1912). Durante el siglo XX varios autores han hecho referencia a estas obras y las ideas contenidas en ellas, pero fue especialmente con el filme El secreto (2006) cuando la idea alcanzó especial notoriedad pública. (wikipedia)

Y yo ¿que pienso de todo esto?  Pues os diré que la idea me parece fascinante a la vez que dudo de ella,  pero que  sin conocerla, la llevo viviendo durante 35 años. Es posible que no supiera que lo bueno atrae lo bueno y lo malo atrae lo malo, pero llevo todos  estos años aplicando a mi vida que,  los pensamientos negativos te amargan la vida y cuando los tengo, los espanto como puedo.

Esto lo aprendí yo solita cuando a los 44 años me fui a vivir a Madrid, sola y desgraciada, abandonada y triste. Mi reacción fue ponerme más y más triste cada vez escuchando rancheritas sobre el  amor perdido, de que cuando vuelvas ya te habré olvidado,  no te olvidaré nunca y te esperaré siempre, me emborracho para no pensar en tí…  . Y claro, esto me servía para estar y sentirme peor cada vez. Esto duró meses y yo erre que erre. Ahora me acuerdo y me río,  pero en aquella época no era ninguna broma.

Llegó un bendito día en que me desperté con un pensamiento positivo…  “Así no vas a ningun lado Lola,  o sea que tienes que espabilar, me dije”. Y así empezó mi historia. Discos a la basura, de buena mañana yo arreglada y pintada. Por dentro hecha una mierda pero por fuera como una rosa.  Aprendí poco a poco y con mucho esfuerzo a apartar de mi mente todos los pensamientos negativos, ¿que como? pues gritando “No,no,no” y pensando en un campo de hierba verde y con muchos árboles y yo corriendo por él, o ponerme un chandal e irme a correr dos o tres manzanas hasta quedarme  exhausta. Truquitos que me sirvieron para empezar a ser la persona que soy ahora y que tanto me gusta.

Aprendí a tener siempre pensamientos positivos, a no desesperar ante una desgracia sino luchar para vencerla, a sufrir lo justo y necesario y nunca por el futuro, a pensar que yo, mi mente, era capaz de todo aunque pareciera imposible. Lo he logrado,  pero no creais que en dos meses. Me costó mucho pero aprendí a vivir. Sigo apartando lo negativo de mi vida, no quiero pensar nunca en malo aunque las circunstancias no acompañen. Hay veces que me cuesta demasiado pero procuro hacerlo.Yo sí que creo que los pensamientos positivos atraen cosas positivas y viceversa. Si piensas que te vas a morir, si piensas que tienes un cáncer, si piensas que tu trabajo es horrible, todo eso sucederá. Yo prefiero pensar en que me va a tocar la lotería, en que soy inmortal,  en que los problemas que tengo no son importantes……  a ver si con esos pensamientos todo esto sucede.

Entonces, ¿creo en la teoría de la atracción?  Pues no sé bien que deciros pero …… un poquito sí.

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Divagando

         

En las profundidades de nuestro inconsciente hay una obsesiva necesidad de un universo lógico y coherente. Pero el universo real se halla siempre un paso más allá de la lógica.”Frank Herbert (Dune)”
 
¿Me acompañais a divagar un poquito?  

 Imaginaos un planeta, en una alejada galaxia en el confín del Universo.  Sus habitantes, seres inteligentes y desarrollados, con un cerebro diez  veces más grande que el humano. Sus capacidades son casi infinitas, su sabiduría  es una habilidad desarrollada por su gran inteligencia.  Lo tienen todo. El tiempo no significa nada para ellos. Son inmortales. Lo saben todo. No necesitan a nadie. Ya no tienen nada que aprender y se aburren.

¿Que hacer entonces?  Puestos a cavilar, pronto llegan a una solución:  nos repartiremos el Universo con todos sus planetas,  y haremos juegos para divertirnos.

Tal como lo han planeado, reparten las galaxias  entre todos los habitantes del planeta inteligente. En el reparto, la Via Lactea queda en manos de cuatro de ellos. Sus nombres son:  Soid,  el mas venerable, Nauj, Los y Saduj. 

Las reglas del juego van a ser las siguientes: los seres inteligentes no viajaran jamás a sus posesiones pero podrán hacer y deshacer en ellas a su antojo. Con su gran ojo telescópico podrán acercarse a su galaxia y planear estrategias.

Dois, Nauj, Los y Saduj se ponen manos a la obra y determinan que el planeta llamado tierra es el apropiado para empezar su juego.  Piensan que la mejor manera para entender el juego es crear algo a su imagen y semejanza.  Crean, pues, al hombre y a la mujer así como los océanos y la tierra firme y a todos sus animales.  Distribuyen a los habitantes de la tierra tal cual lo conocemos ahora y empieza el juego.

 Dejan al hombre desarrollarse durante siglos y siglos y llegado el principio del siglo XX  su curiosidad  les  acerca con sus ojos telescópicos a la tierra. 

Lo que encuentran no les gusta. Los humanos han destrozado todo lo que ellos crearon y por eso quieren castigarles.   Hacen una maqueta del mundo tal como existe, y ahora sí que empiezan a jugar.  A Soid se le ocurre que,  con dos guerras mundiales  y  algún genocidio,  junto con las catástrofes naturales, el hombre recapacitará y dirá basta a tanta locura y cambiará. Nauj opina que la manera de hacer entrar en razón a los humanos es activar sus cerebros y que hagan descubrimientos imposibles hasta ahora.  Los, se decanta por dejarlos casi a su libre albedrío por un siglo más y Saduj opina que los humanos no tienen solución posible y es mejor eliminarlos.

Al fin llegan al acuerdo de dejarlos en el mundo durante otro siglo más, con sus cerebros más desarrollados,  pero sin omitir las guerras y las demás calamidades  para darles un escarmiento.

En los albores del siglo XXI vuelven a mirar hacia la tierra y llegan a la conclusión de que la civilización ha llegado a su declive y  que la humanidad ya no debe continuar existiendo.

¿Y qué hacen entonces?  Ya no dejan a los hombres actúar por ellos mismos aunque crean que lo hacen. Siod, Nauj, Los y Sajud llevan las riendas del mundo hacia su final y les divierte ir moviendo fichas.  Rebeliones, asesinatos, falta de agua y de alimentos,  centrales nucleares ardiendo,  grandes explosiones en el sol…… 

Y un dia, cuando los hombres menos se lo esperan, la obscuridad se cierne sobre todo el planeta, el sol se apaga, la tierra gira sobre su eje a velocidades  imposibles y todo lo que existía, desaparece.

Y ¿donde se encuentran ahora  Soid, Nauj, Los y Saduj?  Pues ellos,   están con sus ojos telescópicos investigando el Universo, buscando el planeta idóneo para empezar a jugar otra vez.

Creación   (NO OS LO PERDAIS, es una joyita)

¿ Por que?

Me encuentro desolada aunque no lo conocía.  Vivía con su madre cerquita de mi casa e iba al instituto que hay enfrente de la suya. Tenía 14 años.

Anteayer por la mañana, él en el piso 13 y su madre,  su novia y sus amigos, viéndolo desde abajo y gritándole que no lo hiciera, Vann se lanzó al vacío.

Dicen que era guapo y alto y dicen también que estuvo durante los cinco dias previos  a su muerte vistiendo de blanco de arriba a abajo,  diciendo a sus amigos lo que pensaba hacer y repartiendo sus cosas entre ellos. Era un niño conflictivo en el instituto y en casa y se supone que con muchos problemas interiores.  Era colombiano y llevaba pocos años aquí.

Leo en Internet que en el suicidio en la adolescencia hay indicadores que lo predicen: hablar de suicidios, interés por el tema de la muerte, despedidas y repartición de bienes…..

El suicidio entre adolescentes ha aumentado dramáticamente a causa de los divorcios, la formación de una nueva familia, mudanzas a nuevas comunidades y varias causas más. Los adolescentes experimentan mientras van creciendo,  sentimientos de confusión, dudas sobre sí mismos, desadaptación en ocasiones y baja autoestima.

Estoy desolada, sí. Pienso en esa madre, pienso en  ese niño que ya no podrá vivir su vida.  Las personas somos un todo,  con todos y con todo,  y una pérdida así es una pérdida para todos y para todo.

Vivir con Peter Pan

Difícil vivir con Peter Pan. Yo he convivido durante muchos años con uno de ellos y la verdad es que es difícil  cuando tú no te consideras una Wendy, cuando tú lo que has buscado ha sido tu complemento para vivir toda la vida y no un crío al que cuidar.

Seguramente vosotros conocereis alguno y también seguramente os caerá muy bien. Estas personas están estacionadas en la eterna juventud, son muy alegres, seductores al máximo, mujeriegos, simpáticos, encantadores y  saben entablar relaciones facilmente.  Los Peter Pan  resultan muy agradables como amigos pero, y ahora os diré el porqué,  se convierten en un martirio para la  persona que tenga que convivir con ellas.

La primera vez que un psiquiatra, Eric Berne, utilizó el nombre de Peter Pan fue en el año 1966 y refiriéndose con este nombre al niño que todo adulto lleva dentro de sí.  En 1983, el psicólogo Dan Kiley ya definió “El síndrome de Peter Pan”,  como los adultos que no quieren crecer o que son incapaces de hacerlo. Este síndrome puede darse en ambos sexos pero como dice la psicóloga Concepción Etiens, es más frecuente entre los hombres.

El síndrome de Peter Pan no tiene edad, lo pueden padecer personas de 30 a 60 años o de por vida.  Si no convives con esa persona es posible que nunca llegues a percatarte de su problema. Puede cumplir perfectamente su trabajo, ser una persona normal fuera de casa. Es en las relaciones familiares donde empieza el problema.  El que  padece este trastorno presenta los siguentes síntomas:  es una persona inmadura que tiene idealizada la juventud y no asume su momento real de madurez, es inseguro aunque se le note poco y aparente lo contrario, teme mucho a la soledad , no se suele comprometer, no se responsabiliza de lo que hace,  es adulto sólo en apariencia. Su inmadurez emocional no le permite afrontar sus responsabilidades de persona adulta. Es mujeriego por la necesidad que tiene de afirmarse ante sí mismo.

 La persona con la que convive deberá cargar con todo el peso de la vida familiar, tomar decisiones por todo, sacar fuerzas para ser cabeza de familia y que no se note ante los demás. Los Peter Pan  no pueden tener una familia normal y su pareja tendrá que hacer esfuerzos inauditos para que su ámbito familiar no se desestructure.

Todo esto sucederá si la pareja del Peter Pan no es una Wendy. El también llamado “síndrome de Wendy” es también un trastorno emocional que ocurre a muchas personas que actúan con su pareja como padre o madre y asumen las responsabilidades del otro con placer. Es mucho más frecuente en mujeres que en hombres por motivos culturales. Estas Wendy tienen una necesidad absoluta (Wilkipedia) de satisfacer al otro, sobre todo a su pareja y sus hijos,  son  personas con mucho miedo al rechazo y a no ser queridas  por los demás, entienden el amor como sacrifício y terminan  por asumir el papel de padre o  madre de su pareja.

Convivir con un Peter Pan en suma, no te deja crecer como persona. Sufres y padeces, aún a sabiendas que estas personas no son malas de por sí, que van dando manotazos por la vida sin darse demasiada cuenta del daño que producen,  porque ellos lo que van buscando es la eterna felicidad de la juventud sin preocuparse de otra cosa. Ellos  viven sin saberlo en “El Pais de Nunca Jamás”.

 

 

(Mi gratitud a mi niña Jo Grass que me otorga este premio. Ella cumple un año regalándonos su prosa y sus fotos)

http://setehapasadoelarroz.blogspot.com/ Este es el enlace para el blog de Jo.

El peso de un problema

Cuánto pesa un problema? Cuánto pesa si te afecta de una manera muy personal? Cuánto, cuando llega a agobiarte e influye en tu vida diaria?

Si fuera algo tangible y se pudiera expresar en kilos, cuántos de estos llevarías pegados a la espalda o subidos a los hombros como una losa que no te deja andar?

En este momento de mi vida, desde hace tres semanas quizás, me siento abatida y aplastada por un problema  y creo que llevo por lo menos encima de mi persona un peso equivalente a un tercio de mi peso corporal,  el cual no me deja hacer mi vida con normalidad.

Pero tengo que aclarar, y este es el motivo de mi escrito, que el problema no es nuevo.  Y entonces mi pregunta es: si este problema existe y persiste desde hace tres años en mi vida, por qué antes me pesaba lo justo y necesario y ahora me martiriza su peso? Siempre que he tenido un problema lo primero que he hecho es decirme  la palabra calma y mucha calma, después analizar si tenía solución y, si era así, ver si era a corto o largo plazo y luego actúar en consecuencia. Este problema estaba analizado, pensada su solución y dejado hasta que llegara el momento de zanjarlo. ¿Que ha pasado aquí?

Leo en algún sitio que la preocupación no vacía el mañana de problemas, vacía el hoy de su fuerza. Esta emoción negativa que es la preocupación desmedida, se convierte en un círculo vicioso en el que vas a tener más y más pensamientos negativos.

Llevo unos cuantos días analizándome y pensando si estoy al borde de un  nuevo, temido y horroroso episodio depresivo. Yo soy una persona positiva, optimista, alegre y amante de la vida y de toda su gente, pero también soy una enferma crónica de una mente donde los neurotransmisores hacen sus trastadas algunas veces. Es por eso que siempre estoy debidamente medicada y tengo pocas probabilidades de una recaída.

Es verdad  que llevo un mes de Febrero y lo que va de Marzo, que no paro de tener un constipado detrás de otro. Esto me hace estar baja de forma, dormir mal por la tos (que suerte poder toser sin molestar a nadie), comer sin ganas y hacer pan sin ilusión. Me siento delante del ordenador y no tengo ni ideas ni ganas de escribir nada y lo más raro: se me hace un mundo hacer un comentario después de leeros. Estoy como sin fuerzas para seguir adelante.

Yo sé que soy una privilegiada de la vida, que me debería considerar un gusano (pobres gusanos) por todo esto que os cuento que no es nada, en absoluto nada, al lado de los problemas del mundo en que vivimos pero ésto también me hace darme cuenta, que en mi caso (porque no quiero generalizar), lo que pasa en el mundo y que yo siempre denuncio, las injusticias, todos los horrores que vemos todos los dias,  no son parte de mi cuerpo, no me pesan. Y pensar ésto me hace  sentirme todavía peor.

Sé que la felicidad no es la ausencia de problemas, sino la habilidad de saber salir adelante con ellos. Pero, quién me explica donde se aprende esa habilidad?

Dormir y soñar

dormir           Hay estudios que dicen que las personas debemos dormir entre siete horas y media y ocho horas,  que dormir menos hace que el rendimiento normal disminuya y dormir más duplica las probabilidades de morir antes de hora.

Yo particularmente, necesito de nueve a diez horas de sueño para poder enfrentarme al dia que me espera. Esto no me pasa ahora, me ha pasado siempre,  aunque si lo pienso bien es posible que tenga que confesar que cada año que pasa por mi vida, el quedarme en la cama en un “duermevela” por las mañanitas, me apetece más y más, sobre todo en invierno. También es verdad que al estar jubilada los trabajos no me apremian como seguramente os pasa a vosotros. Aborrezco el despertador y me juré que cuando dejara de trabajar lo tiraría a la basura, cosa que no he cumplido pues el tener hijos y nieta, a veces conlleva volver a necesitarlo.

El sueño durante la noche tiene cinco etapas o fases que componen un ciclo, y al estar dormidos completamos en toda la noche varios de ellos. Está demostrado que sentirnos frescos y despejados durante el dia, no depende de la duración del sueño, el factor clave es el número de ciclos que hemos completado. Cada ciclo dura sobre noventa minutos.

Fase I  Estado de somnolencia que dura unos minutos. Transición entre vigilia y sueño. Los ojos se mueven lentamente y la actividad muscular se enlentece.

Fase II Disminución del ritmo cardiaco y respiratorio. No hay movimiento de ojos, las ondas cerebrales son más lentas aunque hay periodos de calma y súbita actividad.

Fase III  Es una fase de transición hacia el sueño profundo. Dura sobre tres minutos.

Fase IV   Sueño Delta o profundo donde es muy dificil despertar y dura más o menos veinte minutos. Las ondas cerebrales son lentas. Es cuando algunos niños mojan la cama o tienen terrores nocturnos.

Fase V   Sueño  REM (“Rapid Eye Movement”), donde los ojos se mueven rápidamente, el cerebro está muy activo, se bloquean las neuronas motrices de manera que no podemos movernos, el ritmo cardiaco y respiratorio aumenta,  así como la presión arterial. Las ondas cerebrales aumentan a niveles de cuando una persona está despierta.  Es aquí, en la fase REM, cuando  aparecen los sueños. La mayoría de las personas experimentan de tres a cinco intervalos de sueño REM cada noche.

Los niños pequeños pasan casi el 50% de su tiempo en sueño REM. Los adultos,  en cada uno de los ciclos, pasan casi el 50%  en la fase II, cerca del 20% en REM, y el otro 30 entre las otras tres etapas. En los ancianos se va acortando el sueño REM.

Como curiosidades podríamos decir que mientras se duerme, las heridas se curan más rápido, que algunos animales duermen primero con la mitad de su cerebro y luego con la otra mitad para permanecer alerta a los peligros y que los caballos pueden dormir de pie pero tienen que tumbarse, aunque sea unos minutos, para alcanzar la fase REM.

Todavía no existe un consenso del porque necesitamos dormir. Hay teorías que tienen sentido como: regenerarse, procesar la memoria, descansar… pero no está clara la razón última, si es que la hay.

Y, que podemos decir de los sueños?  Todos sabemos lo que es un sueño y también sabemos  que es algo más de lo que contamos, que no podemos explicarlos bien y que  ellos  despiertan en nosotros emociones  muy fuertes como el miedo, la ira, la culpabilidad, la tristeza, la verguenza…. y sin embargo tienden a desvanecerse rapidamente de nuestra memoria. Ningún neurólogo puede decir para que sirve soñar. Se dice que para estabilizar nuestros recuerdos en el cerebro, que podría ser una especie de tabla de salvación de nuestra mente: una reserva de armas emocionales para enfrentarse al mundo, que soñar no quiere decir nada….. se dice y se dice, pero ¿cuantas cosas hay que no sabemos todavía?….

A mi no me gusta nada soñar durmiendo,  prefiero soñar despierta, pues así elijo yo el tema,  porque para un sueño que me acuerdo que es bueno, tengo cien pesadillas que me aterran y que hasta a veces, me despiertan. Todos soñamos todas las noches  aunque no nos acordemos, en la fase REM siempre hay un sueño.

Soy Rom. No estoy muerto.

Ese es el grito que me encuentro en “Crónica”, seguido de esto que escribo a continuación: “Hace 25 años, mi mundo y el de mi familia se paró súbitamente. Un accidente de tráfico cortó el cordón umbilical entre mi cuerpo y el exterior de manera brutal”.

En 1.983, en el pueblo de Kanne, en Bélgica, una madrugada un joven de 20 años, surfero, yudoka y estudiante de ingeniería, sufrió un accidente de automóvil que lo dejó en coma y según los médicos, sin posibilidades y en estado vegetativo. Médicos de todo el planeta llevaban dos décadas intentando convencer a su madre de que Rom era un organismo con movimientos reflejos y sin ninguna conciencia de sí mísmo ni de su entorno. Inquebrantables los padres, y sin darse por vencidos, lo llevaron a médicos de paises diferentes y la respuesta era siempre la mísma: “sus actos son reflejos, su estado es vegetativo”.

Cuando murió su padre, su madre que no dejaba de hablarle nunca, se lo dijo y ella entendió que de alguna manera, su hijo, habia comprendido. Los médicos lo negaron y fueron tajantes al decir que era imposible.

Al fín, la desesperada madre, lo llevó al Centro Neurológico de la Universidad de Lieja, donde los médicos aceptaron hacerle una nueva prueba y donde se dieron cuenta de que efectivamente tenía daños en diferentes regiones cerebrales pero… su conciencia estaba intacta.

Ahora puede comunicarse con ayuda de un ordenador y Rom explica así su vida: “a los ojos del mundo ignorante e incomprensivo, de repente yo era un joven deportista convertido en una planta. Estaba solo. Solo me tenía a mí mísmo. Pero yo existía, escuchaba, sentía, pero solo en las profundidades de mí, escondido de todos aunque no de mí mísmo”.

Relata ahora, que cuando oyó a su madre decirle que su padre había muerto, cerró los ojos al no poder llorar y lo hizo por dentro.  Cuenta, que oia a las enfermeras hablar habitualmente de sus novios y también a los médicos cuando decían que solo era un vegetal. El quería gritar, pero estaba preso de su cuerpo. Rom, es ahora una persona que puede comunicarse con el exterior y dice que es como si hubiera nacido otra vez.

Intento, muy difícil de conseguir sin haberlo vivido, ponerme en la piel de Rom y haciendo un gran esfuerzo para meterme dentro de mí mísma y sin conseguirlo del todo, puedo sentir algunas emociones como: claustrofobia, angustia, soledad, miedo, desesperanza, desesperación, terror, ansiedad, ira, odio……  sensaciones horribles todas ellas y que las habrá sentido durante 25 años,¡ 25 años!. Es más de lo que puede resistir una persona normal. Y todo esto innecesario, simplemente por estar mal diagnosticado. Y sabeis lo más grave? que ahora dicen los neurólogos que el 40% de las personas en coma, también y seguramente, están mal dignosticadas. Rom ha revivido gracias a tener una madre coraje pero… y los que no la tienen?.    Rom