Frustraciones


Ayer tuve una mañana frustrante. Desde luego que me sentí frustrada por la pequeñez de hacer un viajecito a Murcia para ir a IKEA a comprar una bobada que me hacía mucha ilusión, y al llegar, encontrarme con todas las tiendas cerradas por ser el día de “La subida al Monte”, festivo en esa ciudad…. Viendo mi gozo en un pozo y mosqueada por no cumplir mi anhelado deseo, me puse a despotricar sin razón ninguna. Pero la verdad es, que mi mañana frustrada ocupó no más de una hora en mi pensamiento.
La vida me ha ido enseñando a combatir las frustraciones de una manera constructiva y cuando esto no puede ser, intento sublimarlas o racionalizarlas, y desde luego lo que nunca hago es evadirlas. Hay que plantar cara a situaciones frustrantes. Como ejemplo pondría que puedo volver a Murcia la semana que viene. Este ejemplo es una gran tontada pero puede dar medida de las posibilidades que existen para combatir esas malas experiencias.
Todos, creo que no se libra ni una persona en el mundo, hemos tenido frustraciones en nuestras vidas. Muchas de ellas, que tuvieron lugar en nuestra infancia, fueron reprimidas y permanecen en nuestro inconsciente. Cuando implican una gran descarga emocional, pueden llegar a convertirse en causa de neurosis. Cuando la frustración que sentimos es consciente, normalmente es aceptada, y si puedes reconocer que el fracaso ha sido producto de una acción incorrecta, (yo, antes de empezar mi viaje a Murcia debía haber llamado a IKEA para saber si estaba abierto) estarás aprendiendo de esta experiencia negativa para saber actuar mejor en el futuro.
Las necesidades insatisfechas, la frustración, genera sentimientos y conductas destructivas. Las frustraciones, en la mayoría de los casos, suelen ser acumulativas, y por pequeñas que sean una por una estas frustraciones, esta suma, puede llegar a ser muy destructiva para la persona.
Generalmente, cuanto más fuerte es el deseo, cuando es algo que consideras importante para tu vida, la frustración será mayor cuando no se satisfaga el objetivo.
Intentemos pues, no sentirnos derrotados ante las frustraciones que se nos presenten a lo largo de la vida, lo inteligente será aprender de ellas para poder seguir adelante.
Yo, si tengo frustraciones internas de las que no soy consciente, no podré hacer nada; pero he aprendido, tarde pero bien, que nunca dejaré que una frustración que tenga conscientemente, vaya minando mi salud mental. O sea.

Hace más de cincuenta años, es posible que casi sesenta, uno de mis autores preferidos de novelas era André Maurois. Leí mil novelas suyas, como “Climas”, que me apasionaron. Yo no sé si todo el mundo al leer una novela se abstrae, como lo hacía yo, y goza y sufre al compás de sus protagonistas. Más adelante, me encontré con otra novela del mismo autor frances con un título tan sugestivo como “El instinto de la Felicidad”. No os podría contar detalles, sólo me quedó el recuerdo de que los protagonistas eran un matrimonio y su hija donde “El amor se hace cómplice del silencio donde la verdad es una realidad que no puede ser compartida: lo que Valentina, la mujer, sabe y calla, lo sabe Colette, la hija, y lo sabe Gastón, el marido, pero todos callan”, saben, intuyen instintivamente, que si hablan, si lo comparten, la felicidad desaparecerá.

Hay estudios que dicen que las personas debemos dormir entre siete horas y media y ocho horas, que dormir menos hace que el rendimiento normal disminuya y dormir más duplica las probabilidades de morir antes de hora.