El tránsito

No me gusta nada ver las caras de las personas muertas. Es algo superior a mí y en ocasiones hasta me produce náuseas y más todavía si son gente de avanzada edad (como yo por ejemplo). No se si soy una cafre por decir esto pero si quiero hablar un poco del tema tendré que ser sincera.
Se acaba de morir una persona cercana a mi, no de mi familia directa, a la que he estado viendo últimamente, varios años, con mucha frecuencia. No tenía casi familia y los únicos que la han cuidado hasta su muerte hemos sido mis hijos y yo. La verdad es que me dió mucha penita no haber estado con ella en el momento del tránsito de la vida a la muerte pues le hubiera cogido la mano sabiendo que ella siempre había confiado mucho en mi..
Le miré la cara aunque rechazaba hacerlo y me gustó ver en ella un gesto muy natural y yo diría que casi placentero. Lo primero que me vino a la cabeza fue que se había apagado poquito a poco y sin sufrir pero por la noche, ya en mi cama, no me podía dormir pensando en ese mínimo momento, en ese filo de navaja, en ese instante que separa a la vida de la muerte.
¿Será verdad que recorres tu vida en un flash? ¿ Que tienes un momento de gran lucidez? ¿Que atraviesas un túnel que termina en un gran resplandor? Y yo me pregunto ¿Se pasará miedo? ¿Donde habrá ido su energía o su alma? ¿O no irá a ningún sitio?
Siempre dentro de mi la gran incógnita que me produce tanta curiosidad pero que no pienso nada más que cuando veo la muerte cerca de mi.
Yo, que no soy de rezar, recé en el momento de su entierro un padrenuestro y un avemaría y ¡como no! un “Bendita sea tu pureza” que no se me ha olvidado desde que lo aprendí de pequeña y que cada vez que iba a verla rezábamos juntas.
Allí donde estés, espero que lo pases mucho mejor de lo que lo pasabas aquí desde hacía muchos años. Descansa en paz J.

En esta entrada no quería hablar de la muerte en sí sino de ese mínimo instante de pasar de un lado al otro que me gustaría que no fuera demasiado angustioso. ¿Que opináis?

6 Responses to “El tránsito”

  1. En transito entre otras cosas, es el titulo de un maravilloso disco de Serrat.
    Yo quiero creer que en el momento de paso entre la tensión y la nada, debe haber una calma infinita.

    .

  2. Es un asunto que está presente en mi vida. Me refiero a la realidad de ese momento que precede a la muerte tras la agonía. Creo que ahí se cierra un ciclo en el que nos despedimos de todo lo que nos ha acompañado para bien o para mal. Tiene que ser un momento contemplativo, una vez superado el dolor y la ansiedad agónica. Creo, pero no sé, claro está. Sin embargo, pienso en las muertes imprevistas, violentas, en accidentes o conflictos bélicos y sé que ahí no hay preparación para la muerte ni agonía. En una centésima de segundo traspasas la línea que lleva al otro lado sea el que sea. No hay contemplación, no hay final de ciclo. Solo oscuridad y vacío. A veces se dice que hay personas que fallecen durmiendo, sin darse cuenta. Y se estima que es la muerte más dulce. Creo que por mi carácter me gustaría vivir esa muerte a su propio ritmo aunque sea dolorosa (y lo será sin duda). Es un misterio ese instante en que abandonas tu identidad, tu existencia en el tiempo y de desvaneces. Solo queda la cáscara, el cadáver despojado de expresión. A veces he visto a muertos que parecían más serenos en ese momento que cuando les había contemplado en vida. No sé, la muerte es un gran misterio. Todo lo que la rodea nos causa fascinación o miedo. A mí lo primero. Me atrae el tema de la muerte. En una ocasión vi que en la universidad de Barcelona había un ciclo o un seminario sobre la muerte y me entraron unas ganas enormes de poder asistir a él. La muerte es el gran escándalo, el gran tabú temido por los que aspiran fundamentalmente al hedonismo, al placer adolescente y sin límite, por los que niegan este momento estelar de la vida, el que nos da sentido. Somos porque vamos a morir. Y queremos ocultar, disimular, esconder ese hecho hermoso que es la muerte. Se la tiene terror. Es el final de todo. No quiero imaginar si hay un túnel o hay una luz al otro lado. No me interesa. Solo me interesa la luz que hay a este lado. Luego ya nada importa.

    Gracias por traer este tema tan fascinante.

  3. Desde hace muchos años que a mi me tiene fascinada este tema. Quisiera saber mucho más sobre él y me compro muchos libros que hablan sobre esto. Pero por mucho que lea nunca encontraré lo que busco, lo se, solo lo experimentaré cuando me llegue el momento.
    Es una buena muerte esa de morir durmiendo pero a mi me gustaría mucho como a tí poder experimentar ese momento, descifrarlo y comprenderlo aunque no se lo podré contar luego a nadie pero si puedo te prometo que de alguna forma intentaré contactar contigo para ayudarte en su momento a pasarlo.
    Un abrazo Joselu.

  4. Hola Lola. Tal vez la muerte en sí sea un alivio, aunque en este terreno todo lo que podemos hacer es especular, pero el camino hacia ella puede ser más o menos tortuoso según nuestra manera de entender y aceptar nuestro paso transitorio por este mundo. Yo he visto muchos rostros como ese que describe porque crecí en un ambiente donde los funerales eran eventos sociales y todos íbamos a mirar, pero siempre quedaba con la impresión de que lo que miraba era solamente un estuche y ya no a la persona que estuvo ahí. En este tema de la muerte, prefiero la manera en que el budismo tibetano trata a la muerte que a la manera en que lo vemos en nuestras tradiciones judeo-cristianas. Una vez escribí algo sobre esto en mi blog, y aquí te paso en enlace. Me parece también que tiene sentido una idea que proviene de la filosofía estoica, que indica que temer a la muerte es errar porque simplemente regresamos al estado en que nos encontrábamos antes de la vida, y ello no puede ser tan mal, puesto que hoy estamos aquí. No sé si lo explico bien, pero en el fondo me parece que, como el universo en que vivimos, somos eternos.

  5. Se me fueron varios errores tipográficos ahí por escribir rápido y en un teclado que no es el usual, pero me los excusas.

  6. .

    good.