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Viajar en el tiempo

 

 

¿ Conocéis , hablando de  viajar en el tiempo,  el ejemplo de los hermanos gemelos en que uno viaja al espacio..?        Uno va en un cohete a la velocidad de la luz  y el otro se queda en la Tierra. Cuando el primero regresa, está en el futuro de su hermano. El efecto lo sufren los astronautas, pero es pequeñísimo, a lo mejor regresan una millonésima de segundo más jóvenes que si se quedaran aquí. Ahora bien, si los cohetes fueran muy rápido, casi a la velocidad de la luz, un astronauta podría partir en 2008 y volver un año más tarde para él, pero habría transcurrido un siglo aquí, sería 2100, y conocería a sus tataranietos.

Yo elijo viajar al futuro si me dan la oportunidad de hacerlo. Al pasado solo iría a recuperar una carta que mi madre me escondió y nunca me dio (y que no se lo he perdonado nunca) cuando yo era muy jóven  y que tenerla en mi poder y leerla  es posible que hubiera cambiado mi vida. Pero en realidad y a estas alturas eso es una minucia que no vale la pena ni mencionarla.

A lo que vamos:  yo viajaría a lo que va a pasar, pero no a lo que me va a pasar a mí que me importa un pito. Me gustaría llegar al siglo XXII, al XXIII, al XXIV…   y puede que algo más. ¿Y por qué? Porque quiero conocer todos los avances que se habrán producido en nuestro planeta y en el Universo del que los físicos ya conocerán sus principios y habrán dejado de ser teorías para pasar a realidades demostradas. Sabrán como fue el Big-bang,  si existe un orden verdadero en el Universo o lo domina el caos de lo cuántico,  también sabrán ya con certeza de donde vinimos y para qué  y porqué los que hemos nacido somos los elegidos y los que no nacieron no. Se conocerán otras dimensiones en el cosmos y nuestro mundo ya no será de tres dimensiones sino de muchas más. Se habrán hallado galaxias con planetas habitados.   Los adelantos en medicina habrán sido tan grandes que los especialistas conocerán el cuerpo humano y sus problemas al dedillo y se habrá  erradicado  la enfermedad en el planeta.

Todo esto es lo que yo esperaría de mi viaje al futuro pensando que vamos a seguir el ritmo de adelantos del siglo XX y en cuanto viera y comprobara todos esos acontecimientos saldría disparada hacia mi casita en la tierra porque no me gustaría nada,  pero nada eh,  llegar y encontrarme con mis hijos más viejos que yo.

 

 

 

El tránsito

No me gusta nada ver las caras de las personas muertas. Es algo superior a mí y en ocasiones hasta me produce náuseas y más todavía si son gente de avanzada edad (como yo por ejemplo). No se si soy una cafre por decir esto pero si quiero hablar un poco del tema tendré que ser sincera.
Se acaba de morir una persona cercana a mi, no de mi familia directa, a la que he estado viendo últimamente, varios años, con mucha frecuencia. No tenía casi familia y los únicos que la han cuidado hasta su muerte hemos sido mis hijos y yo. La verdad es que me dió mucha penita no haber estado con ella en el momento del tránsito de la vida a la muerte pues le hubiera cogido la mano sabiendo que ella siempre había confiado mucho en mi..
Le miré la cara aunque rechazaba hacerlo y me gustó ver en ella un gesto muy natural y yo diría que casi placentero. Lo primero que me vino a la cabeza fue que se había apagado poquito a poco y sin sufrir pero por la noche, ya en mi cama, no me podía dormir pensando en ese mínimo momento, en ese filo de navaja, en ese instante que separa a la vida de la muerte.
¿Será verdad que recorres tu vida en un flash? ¿ Que tienes un momento de gran lucidez? ¿Que atraviesas un túnel que termina en un gran resplandor? Y yo me pregunto ¿Se pasará miedo? ¿Donde habrá ido su energía o su alma? ¿O no irá a ningún sitio?
Siempre dentro de mi la gran incógnita que me produce tanta curiosidad pero que no pienso nada más que cuando veo la muerte cerca de mi.
Yo, que no soy de rezar, recé en el momento de su entierro un padrenuestro y un avemaría y ¡como no! un “Bendita sea tu pureza” que no se me ha olvidado desde que lo aprendí de pequeña y que cada vez que iba a verla rezábamos juntas.
Allí donde estés, espero que lo pases mucho mejor de lo que lo pasabas aquí desde hacía muchos años. Descansa en paz J.

En esta entrada no quería hablar de la muerte en sí sino de ese mínimo instante de pasar de un lado al otro que me gustaría que no fuera demasiado angustioso. ¿Que opináis?

Mí misma

Hoy no me interesa escribir ni sobre la abdicación del Rey, ni del triunfo de “Podemos”, ni de la metedura de pata del miembro del Tribunal Constitucional al que han cogido “in fraganti, ni de las primarias del Psoe, ni de mi ex-partido Popular, ni de “gurteles” ni de “eres” ni de horribles maltratos. Tampoco voy a escribir sobre política internacional que me da un poco de asquito, ni sobre la injusta sociedad en la que vivimos con muchos ricos e infinidad de pobres. Hoy no estoy de ese humor.

Hoy es un día en el que como Frida Kahlo dijo delante de sus autoretratos: “me pinto a mí misma porque soy a quién mejor conozco”, yo me digo delante de mi vida: “hablo de mí misma porque soy a quién mejor conozco”.

Hablo de mí misma sí y me digo que la vida es una montaña rusa, para mí lo ha sido. Existen días en que me levanto triste sin motivo aparente, que me siento frágil como el cristal y que me gustaría tener a mi lado una mano fuerte que me guiara por la vida y en la que yo me pudiera apoyar y dejar de estar alerta a todas horas y me permitiera cerrar los ojos de vez en cuando.
El día que me levanto contenta me doy cuenta de que yo me basto “myself” para afrontar la vida con todos sus problemas, que yo valgo un potosí y que la vida es así: un largo recorrido, un gran viaje en el que vas aprendiendo lo que debes hacer y que actitud tomar para intentar que te guste ese viaje. Ya sabéis que yo me siento muy bien caminando y caminando. La meta ya me importa cada vez menos.
Pero para hacer ese viaje y que te resulte placentero tendrás que aprender muchas cosas: a caer y levantarte, a perdonar y ser perdonado, a controlar tus miedos, a decir no en momentos que sería más fácil decir sí, a darte cuenta que esa persona que no te gusta es posible que aporte algo positivo a tu vida… Muchas más cosas tendrás que aprender pero la vida es larga y da tiempo para todo, lo importante es que tu te quieras, que te ames por encima de todas las cosas y que decidas de una vez por todas que camino tomar para ser dichosa en tu viaje y así poder hacer felices a los que tienes cerca.