Mi cerebro y yo

El cerebro toma las decisiones 200 milisegundos antes de que lo sepamos

 

 

Ahora me entero de que yo nunca he tomado mis decisiones. Me ha sentado como un tiro.

¿Como me pueden dar estos disgustos a mi edad? Me va a dar un patatús.

A estas alturas, los grandes  de la neurociencia  han comprobado que siete segundos antes de que pensemos en que decisión tomar,  antes de que entre en nuestra conciencia, la decisión ya está tomada por complejas redes cerebrales. O sea: que vamos teledirigidos por nuestro cerebro y nuestro Yo no pinta nada.

Y digo que me ha sentado como un tiro porque yo estaba encantada de haber sido tan lista en la vida desde hace cuarenta años (antes no), estaba tan feliz de haber sabido elegir mi camino por mí misma, de haber tomado decisiones tan acertadas, y ahora me encuentro conque mi cerebro me ha suplantado todo este tiempo y no me ha dado ni un pequeño márgen de autonomía  y todo lo que yo pensaba y se lo atribuía a mi querido Yo ha sido obra de esa materia gris que ya no sé si es mi amiga o mi enemiga.

Y si digo esto es porque siempre he sido de las que dicen  que si me tengo que equivocar que sea por haber tomado decisiones malas pero decisiones tomadas por mí sin ninguna ayuda externa.

Y… ¿existe entonces mi libre albedrío? ¿lo que hago lo decido yo?  y si la respuesta es no pues entonces estoy libre de toda culpa.

Y para terminar con esta inútil reflexión yo le diría a mi cerebro que es verdad que no puedo vivir sin él pero que tenga cuidado porque tampoco él puede vivir sin mí; así que le pediría para bien de mi ego que me dejara decidir a mí solita que camino seguir hasta el fin de mis días.  Si él ha decidido por mí durante ochenta años ¿que le costaría estarse quietecito unos poquitos años y dejar decidir a mi Yo adorado?

 

7 Responses to “Mi cerebro y yo”

  1. Hubo un tiempo en que me sentí cercano al budismo. Su consideración de que el ego era una ilusión me atraía magnéticamente. Su visión de la realidad como pura ilusión me producía un íntimo consuelo. No descarto algún día volver de nuevo a la práctica de la meditación zen, tal vez cuando me haga más mayor y tenga tiempo. No sé muy bien qué es el cerebro y tampoco que es el yo. No sé si en el cerebro hay un conductor que lleva esa nave a modo de director. Eso es lo que anhelas tú. A mi me da igual. Sé que las principales decisiones son tomadas misteriosamente por algo que no sé qué es. No me inquieta. Tu vida es armoniosa en tu imaginación que la pinta con los colores que deseas. Tal vez no fue así y eres tú quien está construyendo la historia de tu vida que en realidad es pura ficción. Tal vez necesitamos dotar de sentido a nuestra vida. Y puede que no lo tenga. La literatura en este sentido es esencial, y yo soy un hombre de literatura. Me da igual si es cierto o no. En todo caso, píntate tu vida como anhelas si te parece más hermosa.

    Un fuerte abrazo.

  2. ¿Estás segura de que no quieres que sea tu cerebro quien tome las decisiones? Mira que otros las toman con el culo, y así nos va. Saludos desde mi mejana

  3. Bueno, tu cerebro es parte de ti. Como tus manos, tu esternón y tu corazón….. Así qué diga lo que diga ese estudio las decisiones las tomaste tu…..

  4. También está la posibilidad de que la decisión la tomaste “tú” pero solamente hay un retraso entre ese momento y la conciencia de ti misma. No obstante, concuerdo con José Luis en que el “yo” es una entidad cuestionable. Es un concepto que agrupa procesos cerebrales y de pensamiento de gran complejidad, pero no se puede aislar para probar su realidad. Es más bien una construcción de la memoria que nos dice que ayer como hoy estábamos en este cuerpo y respondíamos a un nombre. Es interesante, sí, este asunto de las decisiones. He leído también de estudios que indican que tienen una base emocional, aunque luego nos engañemos racionalizándolas. Para mí es indicación de que somos más que el pequeño espacio de ideas que usualmente identificamos con el yo.

  5. Qué curioso!! Entonces, eso quiere decir que si nos equivocamos en alguna decisión realmente no nos hemos equivocado nosotros?
    Abrazo!

  6. Me alegra muchísimo volver a saber de ti, Lola.
    Respecto a tu entrada, tengo que decirte que todo eso me supera, pero si es verdad que no somos tan responsables de nuestros actos como pensábamos, casi me libero, en cierto modo, del peso que supone haber cometido infinidad de errores. Ahora ya tenemos a quien echar la culpa. Jajaja.

    Un fuerte abrazo

  7. Lola, esto me ha hecho pensar en las filosofías orientales que hablan de una “conciencia” más allá de la mente/ego, que es en realidad nuestro verdadero ser.

    Es muy interesante tu reflexión y los hallazgos de la neurociencia. Al igual que Felipe, prefiero que sean las complejas redes cerebrales las que tomen las decisiones y no otras partes de nuestra anatomía 😛

    Abrazos Lola, un gusto leerte.