Tres de mis “magdalenas”

 

Es cierto que la magdalena de Proust ha dado mucho juego, pero es que es una realidad como una casa que cualquier olor, sabor, color, movimiento, música o tacto, te puede llevar muy lejos con tus recuerdos y con tu imaginación.

En la Playa de San Juan de Alicante por lo menos una vez al mes se desata un fuerte viento de levante que unido al mes de agosto con su calor, si ese viento me da en la cara, me trae unos recuerdos preciosos de mis diecisiete años.  Me veo, anocheciendo pero no muy tarde, en la arena, con ese viento que a esa hora ha amainado bastante, dándome en la cara y yo, sentada en la arena con un novio que tuve y al que dejé en mala hora, para casarme con otro. El viento huele a mar, a salitre,  y estamos muy juntos, apretados y besándonos con pasión sabiendo lo mucho que nos queremos.  Es un recuerdo muy dulce que me trae cada año el levante y la arena.

Mis padres, y no sé el motivo,  usaban una colonia muy particular que habían elegido ellos y que un señor del que me acuerdo todavía, les hacía  exclusivamente mezclando flores de lavanda y otras hierbas aromatizantes. Claro está que la usábamos también los tres hermanos.   Y de vez en cuando, lejánamente,  percibo un olor  que me recuerda a aquel y me trae al presente los cinco de la familia, sentados en una mesa de comedor muy grande y nosotros, los hermanos, alborotando de tal manera  que mi padre tenía que imponer silencio y con  el borde del cuchillo tintineaba en una copa de agua:  “Tin”, una vez para mi hermana mayor, “Tin-Tin”, dos veces para mí y “Tin-Tin-Tin” tres veces para mi hermano pequeño.  Esto servía para que hablásemos de uno en uno y no todos a la vez.  Mi recuerdo es que cuando hacía “Tin”, mi hermana no sabía que decir, y a nosotros dos con el “Tin-Tin”  y el “Tin-Tin-Tin” nos pasaba lo mismo. En cuanto terminaba el tintineo era como si nos hubieran dado cuerda a los tres, hablando por los codos y peleándonos por todo.

Muchos de vosotros sabeis que me gustan las rancheras.  Pues las pocas veces que oigo una de ellas que se llama “Pa todo el año”,   se me revuelven las entrañas de lo idiota que he podido ser.  Me vienen a la cabeza recuerdos de mi pasado, de mi sufrir, de mi separación, de mi dolor mezcla de amor y amor propio cuando me encontré sola en Madrid con mis hijos pequeños y luciendo en mis sienes unos cuernos de tres metros de altura.  Ahora me río pero entonces lo pasé fatal. También es verdad que yo no sería la que soy ahora si no hubiera ocurrido aquello.

Y podría ir contándoos  más “magdalenas” de mi vida pero por hoy acabo aquí. ¿Por qué no me contais las vuestras?

 

 

 

13 Responses to “Tres de mis “magdalenas””

  1. Bueno Lola ¿y que sería la vida sin esas magdalenas? Demuestra que no sólo has vivido sino que has estado viva. Y eso, bien o mal hecho, es lo importante. Y ¿sabes que te digo? que las cosas vistas desde el pasado tienen otra dimensión y seguro que no hay nada que haya sido tan malo como para que no quieras ” seguir comiendo magdalenas” :-)))

  2. Yo tengo una de esas “magdalenas” de los diecisiete años también, Lola. Es el recuerdo de unas vacaciones en la montaña en un enorme hotel donde había hasta sala de conciertos. Me enamoré perdidamente del pianista. Él me hizo el novio durante esas vacaciones, a pesar de que a mi padre no le caía bien, y prometió que nos veríamos de regreso en casa. Pero nada. No llamaba, no contestaba mis llamados y nadie sabía nada de él. Hasta que un día se me ocurrió comentar en la escuela lo que me había pasado en el verano y una compañera me dijo que lo conocía y que hacía dos años que estaba formalmente de novio con otra, hija de unos amigos de sus padres…

    Lo recuerdo como mi primer gran amor y mi primera gran desilusión. Yo tampoco volví a ser nunca más la misma, pero me sirvió para terminar eligiendo bien lo que quería para mi vida.

    Cada febrero recuerdo la fecha de nuestro primer beso junto al río y recuerdo en particular sus manos y el modo tan especial en que tomaba las mías: ¡imagínate, un pianista! Pero creo que nada sucede por casualidad. No habría sido feliz junto a alguien infiel.

    Me gustaron tus magdalenas, con sus perfumes, sus reveces y sus pasiones. Y me gustó la idea de tintinear en la mesa cuando todos queremos tomar la palabra.

    Un beso!

  3. Yo creo mi querida LOLA, que los recuerdos están agazapados en nosotros dispuestos a salir a la menor oportunidad, sobre todo lo buenos, los ricos… ¡¡debemos tener toneladas de magdalenas metidas en el cerebro!! 🙂 entre otras cosas porque todos deseamos volver a los instantes felices, esos momentos especiales que se nos han quedado gravados para siempre.

    Me ha encantado ese recuerdo que te trae el viento de levante…y lo de los tintineos jajaja mi padre hubiera tenido que dar cañonazos para hacernos callar, siempre hemos sido cuatro hermanos cotorros:-)

    Escribí una entrada en la que saboreando una cucharada de mermelada de melocotón, más bien, trozos… deliciosos trozos de melocotón (los pedazos se mordían)… me transporté a cuando llegaba a mi casa y olía los macarrones con tomate de mi madre por las escaleras al volver del cole, a hacer los deberes en la cocina, a esa sensación tan mágica de entrar helada de la calle y sentir el calorcito de casa que te pega en la cara… mis magdalenas mentales, siempre me llevan a la infancia… debe ser porque fui muy feliz allí.

    Muchos besos, mi querida magdalena:))

  4. Hola Lola,

    He estado leyendo por casualidad (buscando ataudes para mi futuro he llegado hasta aqui) y me parecen muy interesantes tus comentarios y reflexiones. Seguiré leyendote porque aportas otra forma de ver las cosas con experiencia y la sabiduria de los años.

    Saludos,.

  5. magdalenas? claro, todos tenemos varias! yo cuando huelo la colonia de un ex impresentable que tuve no puedo evitar seguir el olor como una drogadicta… es bello tener todo eso dentro y es bello haberlo superado… por cierto para cuándo una novela sobre esa vida azarosa que has tenido? yo creo que tienes mucho que enseñarnos, yo la compraría! ahora estoy leyendo la nueva de María Dueñas y uff no me parece que vaya a estar a la altura de El tiempo entre costuras… pero me ha recordado porque empieza cuando su marido la deja porque se va con otra y ella, en sus cuarentas o cincuentas, pues decide huir al extranjero y oler otras flores…

  6. Lola, gracias por la atenta y amable felicitación que dejaste en mi blog.

    ¡Magdalena! Buen lo mio no fue un olor muy agradable de recordar: se llamaba Rosa, y no precisamente hacia honor a su nombre. Una noche cuando estábamos intimando, al apartar ciertas prendas, el “perfume” fue tan fuerte y desagradable que recogí los bártulos y le dije que mejor lo dejamos para otro día, pues me encontraba un poco indispuesto, se quedo confusa, puesto que lo que había palpado no daba lugar a ambigüedades. No hubo otro día, pues cada vez que la recordaba se me “encogía la moral”.
    Un abrazo.

  7. Recordar el sabor dulce de mis magdalenas me provoca nostalgia. Prefiero olvidarlas y, si acaso, disfrutar de las tuyas y de lo mucho que significan para ti.
    Un abrazo

  8. Los recuerdos tienen esa sensación agridulce que, afortunadamente, no dejan las magdalenas… Hay tantas magdalenas asociadas a olores o a la música… Gracias por compartirlas con nosotros!

  9. Siempre dejaremos en el recuerdo aquello que nunca llegamos a realizarlo. Te aseguro que antes o después, es una experiencia que todos hemos pasado. No pasa nada porque sí, y tu vida ha sido como debía ser: el sufrimiento nos hace mejores. Lo importante del sufrimiento es saber superarlo y que no nos amargue cuando lleguen nuesvas personas a nuestra vida, es decir, que no nos deje marcados. Que nos quedemos con la parte positiva: esos hijos que no los cambiarías por nada del mundo, estoy segura. Bueno que las cosas son como son y que no hay vuelta atrás `porque al otro nunca llegaste a conocerle de verdad, en el día a día, es por eso que lo elevas al altar. ¿Has vuelto a saber de él?

    Bueno, tus temas son siempre muy interesantes pero yo debo acabar porque tampoco estoy descubriendo nada importante con mis opiniones.

    Un abrazo. Franziska

  10. Pues ahora mismo a mí me vienen a la mente tres. Dos olores y una situación.

    El primero de los olores es Esencia de Loewe para hombre. Inconfundiblemente veo a mi padre cuando la huelo. La usó durante años y años.

    El segundo de los olores es el de vainilla. Este me recuerda a mi chico. Le encanta, y a su alrededor todo huele a vainilla. Y él huele a vainilla. Su casa, su coche… todo. He comprado ambientador de vainilla y magnolia aquí y lo echo todos los días 🙂

    Y el tercero es una situación ya digo. Cuando era pequeña y mi padre estaba enfermo pero no lo sabíamos ninguno porque todavía caminaba bien, veía bien, no le dolía nada y no se le dormía nada, muchas veces íbamos a la piscina. A mí me encantaba colgarme de su cuello por detrás y dejar que me llevase flotando. Es uno de los recuerdos más bonitos que tengo en mi memoria. Yo flotando, y rodeando a mi padre con los brazos sabiendo que no dejaría que me hundiese. Justo este verano lo recordé de nuevo porque abracé a alguien tal cual en la piscina. Y no era mi padre, pero tampoco hubese dejado que me hundiese. Seguro.

    Y luego están las canciones, y el olor a azahar y tantas otras cosas… yo tengo muchas magdalenas, Lola. Debe ser que he sido bastante feliz. Y quiero muchas más, las quiero todas.

    Un beso enorme, guapísima.

  11. Lola, por fin puedo visitarte, he estado en dique seco unas semanas. Esos recuerdo que te trae el mar con tu novio, al que quisiste de verdad, con tu familia en los veranos son deliciosos. Es una maravilla. El otro día escribí una de mis greguerías que dice así:

    Revivir momentos felices es como saborear un caramelo del que conoces bien el sabor pero nunca te cansas de comerlos.

    Dedicado ati, Lola, mujer de hierro, mujer tierna y escritora de sueños.
    Un gran beso.

  12. Seguramente Anouk, tengo a flor de piel tantos recuerdos porque la edad que tengo me hace mirar al pasado con ternura. Todos tenemos magdalenas guardadas muy adentro de nosotros mismos y que pueden salir a la luz en cualquier momento. Un beso.

    Fer: tus recuerdos son muy tiernos también aunque en ese momento te hicieran sufrir. Y creo además que es muy bueno para nuestra salud mental recordar las magdalenas de nuestra vida que todos tenemos. Un besito.

    María; me acuerdo muy bien de tu entrada con tus recuerdos al tomar una cucharada de mermelada de melocotón. Que bueno es recrearte en momentos pasados felices….. Besito.

    Fran: jajaja….. me ha hecho gracia que llegaras hasta mí investigando sobre ataudes….. yo sigo en eso también porque como habrás leido me gustaría llegar al crematorio en una caja de madera sin barnizar. Total que más dá! Espero que sigas conmigo, que sigamos siendo amigos. Un abrazo.

    Manuela: a mí también me hace seguir la estela una colonia, Atkinsons, que la llevaba un tio muy especial en mi vida…jajaja. Si yo escribiera como tú, me atrevería a escribir muchas cosas de mi ya larga vida. Un beso

    José , me has hecho reir con tu “magdalena”…… y además estoy en un momento que necesitaba reir un poco…. En fin, gracias por tu comentario y un abrazo.

    Luis Antonio, ya sabes tú como disfruto con todo y recordando tiempos lejanos me siento muy bien, pero que muy bien. Un besito.

    Zamarat: me encanta compartir mis experiencias, las buenas y las malas y mi blog está para encontraros a vosotros que ha sido una suerte para mí. Un besito.

    Franziska: cuanta sensatez hay en tus palabras, cuanto sentido común…… gracias por ellas y por tus preciosos poemas. Un besito.

    Ay, Vero! tan joven y con tantas magdalenas….. Es que , niña, tu has madurado muy pronto y muy bien. Yo te deseo que seas muy feliz, que adores siempre el olor a vainilla y que no te olvides que estoy aquí. Un besito.

    Marta querida; espero que no tengas dolores de nada cuando leas esto. Precioso lo que me dedicas y precioso todo lo que me dices. Quiero que te pongas buena, lo quiero de corazón por muy difícil que sea. Otro gran beso.

  13. Lola: ha pasado mucho tiempo y no quería dejar pasar estas fechas para decirte lo mucho que se te extraña. Espero que te encuentres bien y que nos hagas saber de tí pronto.

    No soy de las que desean felicidad de acuerdo al calendario porque conozco a esa casquivana y sé que no observa esas cosas tan mundanas las que tantos nos empeñamos en creer, pero sin embargo te la deseo para cada día de corazón.

    Un beso grande!