¿Acaso nos pertenecen?

“Vuestros hijos no son vuestros hijos.
Son los hijos y las hijas de los anhelos que la vida tiene de si misma.
Vienen por medio de vosotros, pero no de vosotros y aunque vivan con vosotros, no os pertenecen.
Podéis darles vuestro amor, mas no vuestros pensamientos, pues ellos tienen sus propios pensamientos.
Podéis albergar sus cuerpos mas no sus almas, Porque sus almas moran en la casa del mañana, que ni aun en sueños os es dado visitar.
Podéis esforzaros por ser como ellos, mas no intentéis hacerlos como vosotros.
Porque la vida no marcha hacia atrás, ni se detiene en el ayer.
Vosotros sois el arco por medio del cual vuestros hijos son disparados como flechas vivas.
El arquero ve el blanco sobre el camino del infinito, y os dobla con toda su fuerza a fin de que sus flechas vayan veloces y lejos.
Que el hecho pues de estar doblados en manos del arquero sea para vuestra dicha, por que así como Él ama la flecha que dispara, ama también el arco que permanece firma; por eso vosotros tuvisteis la oportunidad de vivir vuestra vida y la libertad de amar y hacer tu vida.
Deja que tus hijos vuelen solos del nido cuando llegue la hora y no los reclames para que vuelvan, ellos te querrán por siempre y tendrán también su nido del cual algún día ellos solos quedaran, pero fue su nido y su vida, déjalos libres, ámalos con libertad, no apagues su fuego de su hogar vive y deja vivir y ellos siempre te querrán.”
de Kahlil Gibran, “El Profeta”
Este texto me ha hecho desistir de mi creencia de que mis hijos eran míos y sólo míos. De todas formas, y aún creyendo que eran de mi propiedad, intenté criarlos con bastante libertad, con toda la libertad que se podía dar a los hijos en los años 50-60. Tengo 4, y parece mentira que sean del mismo padre y de la misma madre. La naturaleza los ha hecho muy diferentes en carácter y no cabe duda de que a mí me gustan unos más que otros aunque los quiera por igual.
Siempre he sostenido que los seres humanos somos los únicos animales que tenemos hijos y estos son para toda la vida. Por mucho que se separen de nosotros, seguimos sufriendo con sus pesares estén donde estén y tengan la edad que tengan. ¿Por que tiene que ser así, si encima no son de nuestra propiedad? ¿Si somos solamente el vehículo que los trae a la vida?
De verdad, que es otro misterio más.


