Estilo andrógino

 

 

Decía Virginia Woolf que ” es fatal ser hombre o mujer,  sin más;  se debe ser mujer varonilmente u hombre femeninamente”.

Me gusta esta cita y la comparto,  porque en mi larga trayectoria como mujer en la vida, en muchas ocasiones he tenido y he sabido hacer roles que por tradición le competen al hombre.  Reconozco que no he sido nunca una mujer femenina a tope y siempre me he sentido más cerca del pensamiento masculino que del tradicional femenino de mi época que me aburre mucho. Es por esto por lo que el tema de la androginia no me resulte tan nuevo.

¿Por que no puede ser una persona al mismo tiempo, masculina y femenina?    Androginia representa tener  características psicológicas tanto femeninas como masculinas. Yo prefiero para compartir mi vida, antes un hombre andrógino que un macho alfa, y creo que la mayoria de mujeres ya hechas comparte mi preferencia. Mi manera de pensar es que un hombre andrógino  comparte su confianza en sí mismo, su ansia de éxito, sus cualidades como hombre, con ser  una persona sensible, emocional,  comprensiva y que sabe perder sin que su hombría se vea dañada y … que sabe llorar cuando hace falta sin reprimir sus sentimientos. Creo sinceramente que una pareja andrógina tiene más posibilidades de durar como pareja  que otra que no lo sea.

El mito del andrógino viene de muy lejos. Desde el principio de los siglos se ha hablado de la androginia.   Aparece en “El banquete” de Platón y nos dice por boca de Aristófanes que,    “en la antigüedad la humanidad se dividía en tres géneros, el masculino, el femenino y el andrógino. Estos últimos seres eran redondos, con cuatro brazos y cuatro piernas, dos caras en la cabeza y dos órganos sexuales. Eran seres poderosos y debido a eso quisieron atentar contra los dioses y Zeus los castigó partiéndolos por la mitad….”.   Mucho más cerca en el tiempo, Carl Gustav Jung nos hablaría de Ánimus y Ánima. El ánima sería el aspecto femenino presente en el inconsciente colectivo de los hombres  y el ánimus el aspecto masculino  presente en el inconsciente colectivo  de las mujeres. ¡Ah!  y sin olvidarnos de que cuando empezamos nuestras vidas como fetos, poseemos órganos sexuales indiferenciados.


Me atrae la androginia psicológicamente hablando  pero….  tengo muchas dudas sobre la androginia física y su explotación.    Aquí, no voy a comentar pues quiero dejar que  vuestra opinión me aclare las ideas. Sólo os voy a hablar de  Andrej Pejic, un transxexual que ha revolucionado el mundo de la moda. Él, con diecinueve años,  y aspecto andrógino nos revela que ahora se siente respetado. Está en la lista, con el número 98, de las 100 mujeres más sexis del mundo.   ¿Que me decís a esto?   ¿Acaso está llegando la generación  “it-boy-girl”  como nos contaba Platón?

 

 

 

 

12 Responses to “Estilo andrógino”

  1. Bueno, voy a simplificar mucho y no es que no sepa que el tema es muy complejo.

    Parece que ninguno de nosotros es totalmente masculino ni totalmente femenino. Que portamos en mayor o menor medida, características de ambos. La verdad es que yo todavía no he descubierto mi lado masculino pero lo tendré, a ver si tengo suerto y lo encuentro antes de morirme. Desde luego, cuando era una jovencita más de una vez envidié la suerte que suponía ser hombre en este país. Tenía unas posibilidades que yo envidiaba, a mi me parecía que tenían una vida mucho más atrayente que la mía. Con el tiempo, cambié de opinión y comprendí que no es oro todo lo que reluce y que el hombre está muy esclavizado por sus necesidades sexuales, ese es, en mi opinión, su talón de Aquiles. Los compadezco aunque como mujer es quizá lo que les hace más atractivos pero cuando te enamoras de uno, es lo que más deploras y lo que más inquietud causa en las relaciones de pareja.

    Un abrazo de Franziska

  2. Tengo infinidad de páginas escritas sobre este tema cuando yo escribía físicamente en diarios de letra apretada. Es un tema medular en mi vida, pero no voy a extenderme porque afecta a resortes muy íntimos. Sólo decir que tienes razón. Yo lo veo también así.

  3. sí, a mí también me parece que en la pareja hace falta que el hombre que comparta tu vida no sea un cromagnon total, porque entonces qué va a entender de mí y mis vivencias? sinceramente no me gustan muy llorones, pero sí que sepan llorar cuando el momento lo requiera y no se tengan que avergonzar de ello… en cuanto a los roles de macho tradicional, el mio no sabía conducir un coche cuando nos conocimos, creo que con eso ya te haces una idea de que muy ‘machote’ no lo pillé jajaja!!! eso sí, cuando tocan las tareas de bebés, cambiar pañales despertarse por la noche darles de comer, es más hombre que nadie y respeta su rol todo lo que yo le deje jajaja!!! si tú no lo dices, hubiera pensado que ése de la foto era una tía espectacular… besos

  4. Los mestizajes, en todos los sentidos, son enriquecedores. La proporción, sin embargo, puede desvirtuarlos… Los prejuicios sociales que venimos arrastrando desde hace siglos sobre los conceptos de macho y hembra nos desnaturalizan. Lo bonito sería tener el valor para mostrarnos naturales… Sin mas. Y saber aceptarnos, claro.

    Interesante entrada, Lola.

    Un abrazo.

  5. Pues yo en este caso LOLA me voy a mover por la linea del conservadurismo y no por nada pero a mi me van los hombre masculinos, ni la androginia ni la mezcloginia, ni ninguna ginia…

    Físicamente me horrizan las bellezas afeminadas tipo efebos. Veo vídeos de la época de Miguelito Bosé con sus posturitas y se me ponen los pelos como escarpias jajaja

    Puedo ser amiga y de hecho lo soy de homosexuales, es muy cierto que su sensibilidad está más cerca de la nuestra, pero sinceramente no hay nada que me repatee más que los amaneramientos… me da igual en hombre, que en mujeres.

    Lo siento, a mi me encanta la feminidad en las mujeres y la masculinidad en los hombre… que no tiene nada que ver con la cursilería en ellas, ni el ir de bárbaros en ellos… de hecho, si me dejas pedirme el sabor ideal para mi en hombre sería un tipo masculino, muuuy masculino a partes iguales de ternura y sensibilidad ¿me lo cueces en tu horno de hacer pan y mañana paso a recogerlo? jajaja ¿vale? ¿Te viene bien sobre las 12? 😉

    Un beso muuy grande preciosa y feliz finde.

  6. Franzisca: a mí me pasó lo mismo, me hubiera gustado nacer hombre pues sigo pensando que en nuestra época la mujer era una incomprendida. Ahora ya me gusta a lo que he llegado a través de los años aunque siento que soy una mujer andrógina. Un abrazo Lola

  7. He hurgado con mi entrada en una herida, Joselu, y por eso, sólamente te mando un abrazo muy fuerte. Lola

  8. Es que Manuela, tiene que ser así. Los hombres oso están muy pasados de moda y además no te suelen hacer feliz.. Te deseo un machote andrógino para toda la vida. Lola

  9. Gracias Luis Antonio por valorar mi entrada y me gusta , ya lo sabes, que pensemos igual sobre el tema. Un besito. Lola

  10. En mi entrada, María querida, no se habla para nada de homosexualidad y amaneramiento Tu me dices que no te gustan los hombres andróginos y al final de tu comentario me describes a uno de ellos como tu ideal. Léeme otra vez, si tienes ganas, y vuelve a decirme cosas. Ya sabes que soy tu abu y que te quiero. Lola

  11. Lola, llego un poco tarde a la conversación, pero me parece que has expuesto muy bien esta idea y que se es un ser humano más completo cuando uno se permite salir del estereotipo que se atribuye al género. Esto tal vez sea algo distinto de la androginia en sí, porque hay personas que tienen la definición física de ambos sexos. El hombre no deja de ser hombre porque exprese ternura ni la mujer deja de ser mujer porque exprese fortaleza. Es cierto, además, que la definición sexual es un asunto afectado por implicaciones culturales además de las biológicas. En eso me acuerdas a Herman Hesse en «El lobo estepario» cuando escribía de aquella etapa de la niñez previa a la definición sexual en la que de alguna manera se era más libre.

  12. En este caso, Victor, yo quería hacer notar que los hombres sensibles o las mujeres fuertes son muy válidos para la vida actual. Cuando era jovencita pensaba que el hombre oso era lo que yo quería como pareja y ahora veo lo equivocada que estaba. Un abrazo Lola