Subida al carro.

Ya estoy subida al carro de la tecnología punta, del consumo y del remordimiento.
Yo no debía haberlo hecho, pero mis ansias por tocarlo, por tenerlo entre mis manos, por poseerlo, han podido más que mis reflexiones, mi exámen de conciencia y mi voluntad de refrenar el consumo.
¡¡Me he comprado un iPad!! Eso sí, a plazos y llevando suspirando ya unos meses por él. ¿De que me ha servido esperar? Pues de comerme las uñas, de tener un pensamiento obsesivo -compulsivo y de acallar mi conciencia.
Y yo me pregunto: ¿que tiene este apple que me ha tenido durante meses intranquila? Pues no sé contestar a esta pregunta, lo que sí que sé es que desde que lo tengo me considero una afortunada de la vida y lo miro y lo toco y me recreo en él. Y desde hace cuatro días, leo mi periódico favorito todos los dias con el APP de Orbyt.
Este es otro tema: siempre he dicho que no cambiaría el papel del periódico por una pantallita. Me gusta el olor de la imprenta y las grandes páginas del diario, es verdad, pero… amigos, donde dije digo, digo ahora Diego cuando de buena mañana y desayunando, sin salir a la calle a comprarlo, sin haberme duchado, con el pijama y la bata puestos y con el café en la mano, abro mi periódico para leerlo en mi iPad.
Prometo exámen de conciencia, dolor de corazón y propósito de enmienda pero… no prometo ni decirle los pecados al confesor ni cumplir la penitencia. ¿Os suena esto de algo?


