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Subida al carro.

 

Ya estoy subida al carro de la tecnología punta,  del consumo y del remordimiento.        

Yo no debía haberlo hecho,  pero mis ansias por tocarlo, por tenerlo entre mis manos, por poseerlo, han podido más que mis reflexiones, mi exámen de conciencia y mi voluntad de refrenar el consumo.

¡¡Me he comprado un iPad!! Eso sí, a plazos y llevando  suspirando ya unos meses por él. ¿De que me ha servido esperar?  Pues de comerme las uñas, de tener un pensamiento obsesivo -compulsivo y de acallar mi conciencia.

Y yo me pregunto: ¿que tiene este apple que me ha tenido durante meses intranquila?  Pues no sé contestar a esta pregunta, lo que sí que sé es que desde que lo tengo me considero una afortunada de la vida y lo miro y lo toco y me recreo en él.  Y desde hace cuatro días, leo mi periódico favorito todos los dias con el APP de Orbyt.

Este es otro tema: siempre he dicho que no cambiaría el papel del periódico por una pantallita. Me gusta el olor de la imprenta y las grandes páginas del diario, es verdad, pero… amigos, donde dije digo, digo ahora Diego cuando de buena mañana y desayunando, sin salir a la calle a comprarlo, sin haberme duchado, con el pijama y la bata puestos y con el café en la mano, abro mi periódico para leerlo en mi iPad.

Prometo exámen de conciencia, dolor de corazón y propósito de enmienda pero… no prometo ni decirle los pecados al confesor ni cumplir la penitencia.   ¿Os suena esto de algo?

 

 

El símbolo del caracol.

“El caracol construye la delicada arquitectura de su concha añadiendo una tras otra las espiras cada vez más amplias; después cesa bruscamente y comienza a enroscarse esta vez en decrecimiento, ya que una sola espira más daría a la concha una dimensión dieciséis veces más grande, lo que en lugar de contribuir al bienestar del animal, lo sobrecargaría. Y desde entonces, cualquier aumento de su productividad serviría sólo para paliar las dificultades creadas por esta ampliación de la concha, fuera de los límites fijados por su finalidad. Pasado el punto límite de la ampliación de las espiras, los problemas del sobrecrecimiento se multiplican en progresión geométrica, mientras que la capacidad biológica del caracol sólo puede, en el mejor de los casos, seguir una progresión aritmética”.

Ivan Illich

Dicen los expertos que, en un planeta limitado como el nuestro no es posible un continuo crecimiento.   Yo no sé con certeza si el caracol, cuando fabrica su concha,tiene consciencia hasta donde puede llegar el tamaño de su concha para poder vivir en su medio. Yo no sé si lo que usa es su intuición, su instinto o quizás su inteligencia.  Lo que sí que sé, es que sabe hacerlo , sabe retroceder, sabe entrar en decrecimiento, en un decrecimiento justo para no llevar demasiada carga sobre su cuerpo.

Esto me hace pensar que el ser humano es idiota.  Somos estúpidos. Nos incitan a consumir y caemos en la trampa. Ya no consumimos para satisfacer nuestras necesidades, lo hemos convertido en un estilo de vida para sentirnos seguros y confirmar nuestra identidad personal.  Nos hemos enganchado al carro del consumismo y no sabemos como salir de él.

Llegó el momento en que la culpa de este capitalismo rabioso nos la tenemos que tragar los que consumimos.   Muchos movimientos del momento piden justicia, trabajo, más igualdad, …  Y yo me pregunto: ¿No ganaríamos la guerra, no la batalla,  si dejáramos de consumir de la manera que lo estamos haciendo? ¿No nos compensaría boicotear lo que no necesitamos?

Seamos como los caracoles:  ha llegado el momento de empezar a dibujar en nuestro mundo las espiras hacia dentro.

 

Estilo andrógino

 

 

Decía Virginia Woolf que ” es fatal ser hombre o mujer,  sin más;  se debe ser mujer varonilmente u hombre femeninamente”.

Me gusta esta cita y la comparto,  porque en mi larga trayectoria como mujer en la vida, en muchas ocasiones he tenido y he sabido hacer roles que por tradición le competen al hombre.  Reconozco que no he sido nunca una mujer femenina a tope y siempre me he sentido más cerca del pensamiento masculino que del tradicional femenino de mi época que me aburre mucho. Es por esto por lo que el tema de la androginia no me resulte tan nuevo.

¿Por que no puede ser una persona al mismo tiempo, masculina y femenina?    Androginia representa tener  características psicológicas tanto femeninas como masculinas. Yo prefiero para compartir mi vida, antes un hombre andrógino que un macho alfa, y creo que la mayoria de mujeres ya hechas comparte mi preferencia. Mi manera de pensar es que un hombre andrógino  comparte su confianza en sí mismo, su ansia de éxito, sus cualidades como hombre, con ser  una persona sensible, emocional,  comprensiva y que sabe perder sin que su hombría se vea dañada y … que sabe llorar cuando hace falta sin reprimir sus sentimientos. Creo sinceramente que una pareja andrógina tiene más posibilidades de durar como pareja  que otra que no lo sea.

El mito del andrógino viene de muy lejos. Desde el principio de los siglos se ha hablado de la androginia.   Aparece en “El banquete” de Platón y nos dice por boca de Aristófanes que,    “en la antigüedad la humanidad se dividía en tres géneros, el masculino, el femenino y el andrógino. Estos últimos seres eran redondos, con cuatro brazos y cuatro piernas, dos caras en la cabeza y dos órganos sexuales. Eran seres poderosos y debido a eso quisieron atentar contra los dioses y Zeus los castigó partiéndolos por la mitad….”.   Mucho más cerca en el tiempo, Carl Gustav Jung nos hablaría de Ánimus y Ánima. El ánima sería el aspecto femenino presente en el inconsciente colectivo de los hombres  y el ánimus el aspecto masculino  presente en el inconsciente colectivo  de las mujeres. ¡Ah!  y sin olvidarnos de que cuando empezamos nuestras vidas como fetos, poseemos órganos sexuales indiferenciados.


Me atrae la androginia psicológicamente hablando  pero….  tengo muchas dudas sobre la androginia física y su explotación.    Aquí, no voy a comentar pues quiero dejar que  vuestra opinión me aclare las ideas. Sólo os voy a hablar de  Andrej Pejic, un transxexual que ha revolucionado el mundo de la moda. Él, con diecinueve años,  y aspecto andrógino nos revela que ahora se siente respetado. Está en la lista, con el número 98, de las 100 mujeres más sexis del mundo.   ¿Que me decís a esto?   ¿Acaso está llegando la generación  “it-boy-girl”  como nos contaba Platón?

 

 

 

 

Mi espacio vital personal.

 

De los nervios que me pongo cuando oigo opinar  que una pareja se debe convertir en uno.  Que cuando dos personas se aman,   debieran  ser  como  almas gemelas si quieren ser felices para siempre.

Lo que yo pienso es que  cuando dos personas empiezan una relación, cada uno de ellos ya ha vivido parte de su vida, tiene diferentes necesidades, personalidades distintas. Cada uno  es uno y juntos los dos pueden formar una pareja siempre compuesta de dos personas.    Uno a uno somos únicos  e  irrepetibles.

Pensando como pienso y, como siempre en contra de mi tiempo, jamás en mis relaciones de pareja me he sentido, ni dueña de nadie y menos aún,  acoplada a nadie.  Yo me siento muy yo e incluso casada, nunca me ha gustado ser señora de…  pues nunca me he considerado  señora de nadie.   Una relación de pareja no tiene que ser pensar y vivir al unísono y de hecho pienso que así será fácil que tenga mal final.  Una relación de pareja se debe basar en compartir, en comunicarse, en ser flexible y sobre todas las cosas en tener confianza en el otro, y dentro de todo esto, tener independencia y autonomía cada uno de ellos.

Y llegado este punto, veo con claridad meridiana que todos necesitamos nuestro propio espacio. Tu espacio para crecer no tiene que ser a dos, pero lo malo de esto es que si tu creces y tu pareja no, o viceversa,  llega un momento que el desajuste es completo.  Esa es mi experiencia. Cuando llega el momento en que te encuentras a años luz de tu pareja, ya sea por delante  o  ya sea  por detrás, ha llegado el momento de plantearte tu vida futura.

Siempre en una pareja habrá que buscar un hueco donde ser tú mismo,  así que  podemos estar juntos pero no necesariamente pegados.  Habrá que respetar el espacio vital de tu pareja y… no se como se hace, pero intentar crecer los dos al mismo tiempo.   Que suerte el que consiga esto.