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El instinto de la felicidad

         Hace más de cincuenta años, es posible que casi sesenta, uno de mis autores preferidos de novelas era André Maurois.   Leí mil novelas suyas, como “Climas”,  que me apasionaron. Yo no sé si todo el mundo al leer una novela se abstrae, como lo hacía yo, y goza y sufre al compás de sus protagonistas.  Más adelante, me encontré con otra novela del mismo autor frances con un título tan sugestivo como “El instinto de la Felicidad”.  No os podría contar detalles, sólo me quedó el recuerdo de que los protagonistas eran un matrimonio y su hija  donde “El amor se hace cómplice del silencio donde la verdad es una realidad que no puede ser compartida: lo que Valentina, la mujer, sabe y calla, lo sabe Colette, la hija, y lo sabe Gastón, el marido, pero todos callan”, saben, intuyen instintivamente, que si hablan, si lo comparten, la felicidad desaparecerá.

Si buscamos en el diccionario la palabra “instinto”,  nos dice que es:  un conjunto de pautas de conducta que se transmiten genéticamente, y que contribuyen a la conservación de la vida del individuo y de la especie.  Es un impulso indeliberado que mueve la voluntad de una persona.

Nacemos con los instintos, son genéticos, y seguramente sin ellos no sobreviviríamos. No podríamos vivir sin el instinto de conservación, sin el de supervivencia,  sin el de reproducción,  sin el de succión,  sin el de defensa o fuga…  Nuestros instintos son señales enviadas por el cerebro y tienen  respuestas fisiológicas:  si nos encontramos en peligro,  el ritmo cardiaco y la respiración se aceleran, la sangre se dirige hacia los músculos para que tengan más oxígeno y todo esto es para responder a la emergencia luchando o huyendo

Existen científicos que niegan que el ser humano tenga instintos, les llaman pulsiones o reflejos.  Las personas, a diferencia de los demás animales, tenemos raciocinio y este es en  la mayoria de las ocasiones lo que supedita nuestros instintos.

Y volviendo  a la  novela de la que os hablaba al principio,  lo que me ha quedado sobre todo es su título y os pregunto: ¿ Pensais que realmente existe   un instinto de la felicidad? Yo no puedo contestar a esta pregunta pero sí que puedo decir que la meta del ser humano es encontrarla,   ir por el viaje de la vida buscándola.

¡¡¡Viva la UTOPÍA!!!

Lo primero que tengo que advertir es que en mí teneis una persona de derechas, aunque es verdad que me considero a la izquierda de la derecha.  No creo que me encuentre sola en este grupo, sé positivamente que somos muchos más a los que no nos gusta que nos llamen fascistas porque no lo somos. Tampoco nos gusta que de manera irracional y visceral nos odien todos los que  se consideran de izquierdas. Ahora, voy a exponer mis razones por la que comulgo con el Movimiento del 15-M., y lo hago porque veo que muchos amigos mios lo rechazan de plano,  y algunos de ellos lo hacen sin saber muy bien de que se trata ese movimiento.

Si mirais la foto de arriba os dareis cuenta de que hay diversidad en los aspectos de las personas, pero yo no podría decir que la gente tenga pinta de antisistema. Yo veo en esta foto, como en los videos que he visto, como en las declaraciones que he oido, a personas como tú o como yo,  que estamos hartos de muchas cosas y que lo demuestran concentrándose en las plazas de una manera pacífica, sin pedir el voto para nadie, sin consignas partidistas y con muchas ganas de cambiar el mundo en que vivimos.

A quien no le gustaria que los políticos fueran transparentes?  que fueran más asequibles? que no hubiera ladrones entre ellos? que en vez de “y tú  más” se preocuparan de los intereses reales de la sociedad?  Que no fueran mediocres? …..

A quien no le gustaría que los diputados  dejaran de ser unos privilegiados en cuanto a pensiones y salarios?  que nuestro dinero fuera repartido con equidad?

A quien no le gustaría que los bancos no abusaran de nosotros?  que la educación pública de nuestros descendientes fuera efectiva?  Que hubiera una buenísima sanidad pública?  que cambiara la política monetaria?  que hubiera más justicia?

A quien no le gustaría que todos los jóvenes tuvieran expectativas de futuro?  que volviesemos a creer que el Poder Judicial es independiente?  que tuvieramos fé en todas nuestras instituciones?  En cuanto a cambiar la Ley Electoral que tenemos, método D’ Hondt,  por otro, como no se cual es el más democrático, pues de momento no opino.

Todo esto y mucho más es lo que yo veo en el Movimiento 15-M. Lo que veo,   es lo que pedía  un político de la derecha cuando la revolución de Egipto.  Decía, “el pueblo, cuando quiere, puede”. http://youtu.be/aNFJ6Wx63qg     y nos llamaba a la rebelión.  Pues eso es lo que ha hecho el 15-M, pero sin necesidad de apoyarse en ningún partido político. Eso es lo grandioso de este movimiento. Hoy leo que el Presidente del Gobierno dice que comprende el movimiento.  ¿Pues que esperan todos?

Ojalá esto sea el embrión de algo bueno para nosotros y para el mundo. Ya estamos teniendo eco.  Sería una pena que se quedara en un intento. No me vale el “porque justo ahora, en elecciones”, lo que vale es que de momento, yo no soy adivina del futuro, esto es un chorro de frescura entrando en nuestra casa.

¡Viva la UTOPÍA!   Nada es imposible y menos hoy en día en que,  a través de la Red,  podemos estar unidos en un momento.

Batallitas mias

           

   Con tantas noticias que hay para comentar, con todo lo que está pasando por el mundo de hoy, con tanto sobresalto por el terremoto maldito en Lorca,  yo,  me voy a centrar en mi vida para contaros cositas no importantes, pero cositas cotidianas y mundanas que me van llenando la vida y el día a día.

Os confesaré que para mí, como para Einstein, el tiempo es relativo.  Ahora resulta que me gustaría que el día tuviera tres horitas más,  pues cuando me meto en la cama sobre las doce de la noche, siento que no he acabado de hacer todo lo que tenía planeado para ese día. He tenido otras épocas, y de ahí lo de la relatividad del tiempo, que me sobraban horas al día y esperaba la noche con ansia.

Todo esto lo achaco a que mi cerebro no para de producir endorfinas,  que hacen que me sienta con fuerzas y con ganas de vivir.  Llevo mes y medio haciendo Pilates con máquinas, me siento como más joven de cuerpo, más elástica  y puede que también esto  influya para mi bienestar.  ¡Ah! y que he perdido cuatro kilitos asquerosos  y eso me sube la moral un montón.

Pues, este último fin de semana, con ganas de comerme el mundo, he cogido un avión baratito   (de los que no tutean a los pasajeros), y me he ido a Madrid a hacer dos talleres diferentes: uno el sábado de “Hamburguesas vegetales”, y otro el domingo de “Sabores del pan”.  Han sido dos días chulísimos en los que he aprendido un montón de cosas y además he hecho nuevos amigos.  Del de hamburguesas no os voy a hablar,   porque si no sois de mucha verdura no os va a interesar, pero del de sabores sí que os comentaré  un poquito,  porque el pan sé positivamente que os gusta y a algunos, mucho.

Los talleres los he hecho en “La Cocina de Babette”,  (www.lacocinadebabette.com), y el de sabores que os comento  con Bea, el “alma mater”,  que es  una profesora super, que explica super, que amasa super y que es supersimpática y con ella el tiempo se te pasa volando. De verdad que hace unas baguettes que te mueres, bueno, yo creo que todo lo hace bien, es una supertía y se aprende con ella mogollón, yo estoy encantada.(Os mando un besito a tí y a Gabi por si acaso me leeis).

He aprendido a hacer panecillitos con relleno de: manzana sidra y queso azul; garbanzos semillas de comino y de sésamo; parmesano y ajo; cebolla frita y en escamas; ajos crudos y asados; cerveza y cebolla…..  bueno y muchos más que me encantaría en alguna ocasión compartir con vosotros.

El periplo ha sido muy emocionante, yo cogiendo metros y haciendo transbordos y ¡como no! perdiéndome por calles que no conocía de nada, en un barrio desierto y con un dolor de pies de tanto andar que al final me tuve que quitar los zapatos que llevaba y seguir  descalza andando y andando. No os miento al contaros que cuando cogí una cama en casa de mis hijos, dormí durante catorce horas seguidas. Os lo juro.

Bueno, ya no os cuento más cosas por hoy porque sino se va a hacer el post eterno y no os quiero aburrir. ¡Hasta otra!

El tuteo

Ni yo misma sé el  porqué,   pero tengo la manía de hablar a todo el mundo de tú, lo conozca o no.  Me da igual que sea la reina de saba, que la cajera del supermercado, que el camarero o una señora que le pregunto una dirección por la calle.  Mónica siempre me riñe y me dice que es de mala educación. Yo intento corregirme pero me resulta misión imposible.

Hoy, llega a mis oidos que una compañía de aviación “low cost” habla a los pasajeros como colegas.  Les dice por ejemplo desde los altavoces:   “Ponte el cinturón de seguridad”  o “El capitán y toda la tripulación te agradecemos…..”.

Cavilo un ratito sobre el tema y llego a la conclusión de que me molesta, que lo veo una falta de respeto.  Sigo cavilando en que como me puede molestar una cosa que hago yo habitualmente. No tiene sentido, es una contradicción en mi vida, lo sé, pero aún así me molesta.

Hace muchos años, en mi casa, la chica que tenía para “ayudarme en  mis labores”,  me llamaba señora y yo por su nombre de pila. ¡Que cosas!  Ella me hablaba de usted y yo de tú,  aunque yo fuera muy jóven y ella muy mayor.  Eso para mí pasó a la historia,  son signos rancios del pasado,  aunque conozco mucha gente que sigue agarrada a ellos. Ahora, la chica que viene a limpiar a casa, me llama Lola y si me habla de usted es porque es ecuatoriana y no usa el tú. 

¡Que gracia me hace ahora pensar lo que os voy a contar!   A mi suegra siempre le hablé de tú, pero mi suegro, republicano pero conservador, nunca me lo permitió y  a mí siempre me molestó este asunto y por eso siempre buscaba frases donde no hiciera falta el tú o el usted cuando me dirigía a él.  En casa de mis abuelos, en Albacete, mi padre era el unico de los 8 hijos que hablaba de tú a mi abuela. Para mí, el usted en la familia es inapropiado y denota falta de confianza.

Pues aquí me quedo.  Sigo sin saber el porqué de mi desagrado por el tuteo en esos aviones, pero no me apeo del burro: me molesta

http://fantasiadecortos.wordpress.com/

QUIERO SER COMO TÚ……..O CASI

Mamá y yo

                           

No tengo recuerdos de haber celebrado nunca el día de la madre,  sí en el colegio con alguna postal que nos hacían escribir y sobre todo con flores y cánticos a la Virgen María.

Hoy quiero aprovechar para hablar de la bloguera Lola, mi madre.

Como buena adolescente que fui, yo era más de mi padre y lo que sentía por mi madre era una mezcla de amor-odio. Todo lo que hacía mi padre me emocionaba, estaba bien. Mi madre era….mi madre.

Pero me hice mayor y aprendí a verlos como lo que son, dos personas adultas a las que conozco muy bien y he de decir que ahora mi madre es….MI MADRE. Te comprendo, te admiro y por todo lo que sé, te quiero. Y lo que es muy importante, me gusta cómo eres, tolerante, libre, optimista, valiente, liberal, abierta a todo, siempre curiosa, apaciguadora, dispuesta siempre a comprender a los demás y………un poco borde, porque no eres perfecta, claro.

La seguridad que nos haces sentir por tu apoyo incondicional sin juzgarnos nunca es lo que hace que seas el puntal de los cuatro, sin el que no sé cómo podríamos vivir. Ahora me doy cuenta de lo distinta y creo que mucho más gris que hubiera sido nuestra vida si no fueras como eres.  Incluso la de Carolina, tu nieta y mi niña, con la que ves series en la tele, vas de compras,  os peleáis como dos adolescentes y al minuto os reís como locas. Pero es que siempre le has encantado a la gente joven con la que tú estás en tu salsa.

Todos nuestros amigos cuando te conocen acaban diciendo “Yo de mayor quiero ser como Lola”. Pues a pesar de una época de mi vida muy larga en la que decía “por favor, por favor, que no me parezca a mi madre” he de decir que….yo también mamá.       

Mónica.