El Siglo XX y yo.
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Ahora que ya llevamos unos cuantos años del siglo XXI, quiero detenerme en el anterior, en el que habeis nacido todos los que me vais a leer y naturalmente en el que he nacido yo. Vine al mundo en el año 1.933, en su último mes, y pasan por mi cabeza los grandes acontecimientos que me ha tocado vivir, y si lo pienso despacio me tengo que sentir una privilegiada por haber tenido la oportunidad de haber sido testigo presencial de sucesos que hubieran dejado asombrados a mis abuelos y aún a mis padres.
Este Siglo XX será visto por los historiadores del futuro como una época de grandes cambios, de grandes descubrimientos, de grandes desastres naturales, de cruentas guerras, algunas de ellas inmorales aunque todas lo son, de decadencia de la sociedad en general, de la acentuación de la diferencia entre paises ricos y pobres , pero por encima de todo lo malo se verá como el siglo de los adelantos y de los grandes avances de la humanidad.
Puedo recordar con claridad donde me encontraba en el momento de muchos de estos acontecimientos. Durante nuestra guerra civil yo era muy niña, pero como os he dicho en varias ocasiones, tengo recuerdos muy precisos de ella: la sirena anunciando bombardeo, estar en un cuarto cuando caían las bombas y ver caer el yeso de las paredes, sentarme con toda mi familia en unas escaleritas en la entrada del chalet donde nos fuimos a vivir esos años y ver a los aviones soltar las bombas mientras mi familia aplaudía, ya que eran “los nacionales” los que las soltaban, ver a mis primos mayores recoger pedazos de metralla… Nada más terminar la guerra en 1939, en ese mismo año, empezó la 2ª Guerra Mundial que la viví primero en casa y los últimos años interna en un colegio de Madrid. Tengo el recuerdo grabado en mi mente de un primo mío mucho mayor que yo, al que le gustaban mucho los soldaditos de plomo, que tenía puesto en su casa, en una mesa muy grande, un mapa del mundo o sólo de Europa, no recuerdo bien, y según avanzaban los alemanes iba poniendo soldaditos con uniforme nazi encima de las naciones conquistadas. Para mi era como un juego sin saber muy bien de que se trataba. Bueno, ni muy bien ni muy mal, ya que yo tenía apenas siete años. Recuerdo a una monja del colegio donde estábamos internas mi hermana y yo, anunciarnos en 1945, con mucho júbilo porque era un colegio inglés, que la guerra habia terminado. Mi recuerdo es que nos dieron mucho mejor de comer ese dia para celebrarlo.
Cuando la llegada del hombre a la luna yo estaba en casa de mi madre, delante de una televisión en blanco y negro que se veía fatal y lloré, me acuerdo, cuando Amstrong pisó el suelo de la luna. Cuando asesinaron al Presidente Kennedy, la noticia me cogió en la portería de mi casa y tambien lloré y me asusté pensando en las repercusiones del hecho. Estaba yo en Moscú el día que derribaron las Torres Gemelas y fue cuando juré, hace poco rompí el juramento, que jamás pisaría un avion en mi vida. El 23F me cogió en Madrid trabajando y me fui corriendo a casa, preocupadísima, porque mis hijos pequeños estaban dentro de un autobús camino a Alicante.
He sido testigo indirecto de la creación del Estado de Israel, del Holocausto, de la edificación del muro de Berlín y de su derribo después de tantos años de una Alemania separada, de la Guerra de los 6 días, de la intifada (no quiero morir sin ver creado un Estado Palestino), del maldito muro de Cisjordania (que tambien quiero verlo derribado antes de mi muerte), del nacimiento de naciones y desmembramiento de otras, del ascenso de dictaduras, de la masacre de Hirosima y Nagasaki, de nuestro paso incruento a la democracia, de la aparición de nuevas enfermedades, la caida del comunismo, el final del colonialismo, el descubrimiento de las moléculas del ADN, la invención de los antibióticos, la clonación, la ingeniería genética, los avances en el descubrimiento del espacio con las teorias de la relatividad y la cuántica, la informática que ha conseguido que el mundo se quede pequeño, la globalización, el terrorismo, el terrorismo de estado, la emigración y la inmigración con sus grandes problemas, la emancipación de la mujer, la aceptación de sexualidades diferentes, la notoriedad de los paises árabes, el renacimiento de China y muchos otros acontecimientos importantes en el mundo…. Ah! y se me olvidaba: la desaparición de mi querida peseta.
Una lista interminable de avances sociales y tecnológicos han marcado el Siglo XX y sin embargo este período de cien años iniciado el 1 de enero de 1901 y terminado el 31 de Diciembre del 2000, puede ser descrito como “época de las grandes masacres” ya que nunca se había matado a tanta gente en otros periodos.
Casi todos vosotros habeis vivido lo mismo o casi lo mismo que yo, pero es que nunca hasta hoy me había parado a reflexionar lo que ha supuesto mi vida por fuera de mi misma. He pensado y he escrito muchas “batallitas” de mi vida, pero siempre ha sido algo personal, sin embargo, aquí y ahora estoy reflexionando sobre los acontecimientos que han rodeado mi vida y que seguramente, algunos de ellos, habrán influido para conformar mi personalidad. No cuento en este post nada nuevo, nada que no sepais de sobra, pero para mi ha tenido una utilidad muy precisa.
Intuyo que estamos al final de un ciclo y no sabeis lo que sentiría no ver el desenlace. ¡Ya veremos!


¿ Conoces a Kairos? Yo no estoy segura de que lo conozcas a fondo, pero lo que si que sé seguro es que él te conoce muy bien a tí. Ha pasado muchas veces por tu lado y lo que no sé, es si has estado atento a su paso o lo has dejado ir sin enterarte. Kairos es muy rápido y si no lo alcanzas en el mismísimo instante que pasa a tu lado, desaparece como por arte de magia y no volverás a tener otra ocasión de atraparlo hasta que se digne volver a intentar llamar tu atención. Todos experimentamos en nuestra vida tiempos de Kairos.