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5.108.

freson      Durante toda la existencia del hombre en la tierra han existido las migraciones. Los motivos de estas escapadas, de estos éxodos, han sido muchos y muy dispares. Seguramente, la llegada masiva de una nueva cultura a un pais o a una tierra extranjera, siempre suscitó recelos entre los habitantes autóctonos.

No me cabe duda que nadie desea abandonar sus raices por motivos nimios. Hoy en dia, el hambre, las guerras, las sequías, las persecuciones por motivos étnicos, politicos, de índole sexual, económicos  y varias causas más,  hacen que familias enteras deseen abandonar sus paises y vivir en otros más desarrollados para que sus derechos humanos puedan ser una realidad.  No creo que nadie en su sano juicio pueda ver en esto maldad ninguna. Nosotros, si llegara la ocasión, haríamos lo mísmo.

Con esto estoy sentando la base de que soy partidaria de que las personas tengan el derecho de poder vivir donde les plazca.

Pero, y aquí viene la incógnita que propongo, en un pais como el nuestro con cuatro millones de parados y leyendo  y oyendo  que muchos de ellos están  pasando penurias, estamos en condiciones de acoger a más y más emigrantes que vengan a nuestra tierra?   Os dejo la respuesta a vosotros pues leo una noticia, que es la que ha provocado este post, que me llena de incertudimbres. Os cuento:

En Huelva y para la campaña de la fresa se  han contratado a tres mil trabajadores inmigrantes en origen para poder afrontar la recolección de la fresa. Dice la Secretaria de Estado de Inmigración y Emigración Consuelo Rumí  que “es necesaria la contratación en origen para aquellos trabajos en los que no es suficiente la mano de obra española ni la mano de obra extranjera establecida en España”.  Esta noticia hace que me interese por el tema de los parados en España y descubro que :  dentro de los cuatro millones y pico que hay, ciento veinte mil  pertenecen al sector agrícola  en todo el pais y esta cifra, pienso yo, sería lo suficiente para dar trabajo, aunque fuera temporal, a tres mil de ellos. Luego medito que a lo mejor están lejos de Andalucía y por movilidad geográfica puede ser complicado el ir a trabajar a Huelva. Me vuelvo a interesar por el tema y descubro que en esta provincia de Huelva a cierre del mes de Marzo habia cincuenta mil doscientos cuarenta y nueve parados y cinco mil ciento ocho de ellos eran demandantes de empleo agrícola en Huelva.

Ya no os digo más. Estoy confusa de verdad. ¿Que pasa con esos cinco mil ciento ocho parados demandantes de empleo agrícola de Huelva?

Eres manzana o pera?

                  Pera y manzana

La verdad es que la vida es cruel. En general lo es,  pero para las personas “de avanzada edad” mas que cruel es un poco sadica.

La naturaleza  nos ofrece una juventud efimera, casi todos guapos y casi todos delgados y ni siquieras te enteras de que esta pasando con una asombrosa rapidez. Cuando eres joven nunca te planteas que luego seras viejo. Empiezas a vivir a los dieciocho años, pues antes de eso solo eres un niño, y cuando llegas a los cuarenta  -que yo creo que es la edad ideal de la persona -,  ya empieza la decadencia. Hablo naturalmente de la aparencia fisica, que es la que me interesa hoy comentar.

Se considera legalmente vejez el periodo de vida que discurre a partir de los sesenta y cinco años, pero mucho tiempo antes de esta edad, desde los cuarenta mas o menos, el cuerpo se ve insidiosamente sometido a la ley de la gravedad, que por motivos obvios atañe mas a mujeres que a hombres, sin dejarlos a ellos libres de esa ley. Eso faltaba!  Empiezan los descuelgues de cara y cuerpo que van conformando tu figura de “tercera edad”.

Que o quien es el culpable de tanto deterioro?  Esta la teoria de los radicales libres que se producen por la oxidacion celular, esta la teoria del sistema inmunologico que con su deterioro conduce a envejecer el organismo , la teoria del efecto Hayflick que dice que para que se mantenga un organismo joven, las celulas deben reproducirse de manera que las jovenes sustituyan a las viejas… hay muchas teorias pero, que mas da?  Hasta hoy en dia este proceso es imparable.

Y como persona sensata que creo que soy, lo asumo y lo admito y asi no me crea demasiados problemas. Pero entonces para que escribo todo esto? Porque resulta que hay otro problema que tambien se acentua con los años y que no soporto.  Puedo soportar mis arrugas, mi flacidez, mis manchas en cara y manos y el efecto de la gravedad en mi cuerpo y cara pero lo que no soporto es ese sobrepeso que nos suele atormentar a las mujeres de todas las edades pero que despues de la menopausia se acentua . Me asombro a veces de lo machista que resulto cuando digo esta verdad: los hombres pueden estar calvos, gordos y muchas cosas mas y a nosotras no nos importa demasiado pero al contrario es casi impensable. Esta verdad debia de ser mentira pero no lo es.

Las personas nos dividimos en dos frutas, unos somos manzanas y otros peras. Las tipo manzana engordan por el abdomen y los hombres suelen ser de este tipo, las tipo pera por caderas y gluteos y piernas. Yo soy tipo manzana y cuando tengo sobrepeso mi cintura no existe y tengo por desgracia una barriga  “cervecera”, tipo los hombres. Estoy en ese punto en este momento y el domingo ¡por fin! me senti con animos para empezar mi dieta.

Antes de contaros en que consiste,  os dire en confianza,  que no tengo otro nombre que “putada” para describir lo que siento al empezar y seguir una dieta de adelgazamieno. Cuando nos hacemos mayores y los placeres, los grandes placeres, de la vida se han acabado para muchos de nosotros, el unico que nos queda es el de “jalar”. Yo soy una gran entusiasta de la cocina, me gusta todo y es un gran placer sentarme en una mesa sabiendo que voy a comer algo que me gusta. Mis jugos gastricos se desatan delante de un buen yantar. Al hacer un regimen yo se que no voy a pasar hambre lo que se dice hambre, pero esa sensacion todo el dia de que te falta algo, de verdad amigos que es asquerosa.  Alguno de vosotros entendera mis sentimientos ante una triste pechuga a la plancha, sin pan, y acompañada de un puñadito de espinacas por ejemplo.

Bueno, pues he empezado mi dieta y lo unico positivo es que desde el domingo a hoy miercoles,  he perdido un kilito. Es una dieta disociada que se llama, para el que le interese, “Dieta Scardale”. Solo la puedes seguir catorce dias justos y te aseguran que pierdes como diez kilos en esos dias. Si pierdo eso me encontraria mas feliz que nada pues es lo que queria justamente. Lo unico que pretendo es estar esteticamente pasable y que la gente no me confunda con una bolita que se ha encontrado por la calle.

No he puesto acentos porque mi ordenador se ha vuelto un poco loco.

Yo amo la música clásica- 2 y última.

http://www.divxonline.info/pelicula-divx/2816/Farinelli,-il-castrato-1994/ Película entera de “Farinelli il castrato”.

Habeis visto alguno de vosotros la película “Farinelli”? Cuenta la vida del mas famoso castrati de los que hubo entre los siglos XVII y XVIII, sobre todo en Italia. Muchos niños  que destacaban por su voz, eran castrados para que la falta de testoterona impidiera el desarrollo de  su laringe y en edad adulta llegaran a tesituras que iban desde soprano a mezo-soprano.  La castración era llevada a cabo introduciendo al niño en una bañera de leche caliente con especias y sedándolo para pasar a extirparle  los testículos.

Los castrati fueron utilizados para la ópera y hoy en día cuando se repone alguna obra creada para un castrati, el papel es representado por una soprano o un contratenor.

Si clasificamos la voz humana de agudo a grave, distinguiremos Soprano como la voz más aguda de todas, seguida de Mezzosoprano y a la cual sigue Contralto cuando es femenino y Contratenor cuando es masculino. Tras ellas va el Tenor, luego el Barítono y el Bajo.

El Contratenor no es una voz muy conocida para nosotros y no ha tenido cabida en el mundo de la ópera a lo largo de nuestra historia musical.   Esta voz fue usada sobre todo en música religiosa. Desde el siglo XX han resurgido los contratenores para suplir la voz de los castrati y ahora son ellos los que figuran  como alternativa para poner en escena óperas barrocas.  Los contratenores no están castrados y su voz natural es varonil.

La música en general provoca muchas sensaciones al ser humano. Actúa sobre el sistema nervioso central, favorece la producción de endorfinas  que producen alegría y optimismo y dicen que contribuye a estimular las vivencias de bienestar.

Yo particularmente, me siento muy conectada con Mozart. Cuando lo escucho, siento bienestar y alegría pero también mucha melancolía cuando oigo  su “Requiem”. Me gusta Bach entre todos los barrocos, Haendel con un aria de su ópera Rinaldo que se llama  “lascia ch’io pianga” , que si os parais y veis la película “Farinelli” , de la que os dejo más arriba el enlace, no os arrepentireis y os emocionareis, como lo hice yo, al oirla cantada por el desgraciado Farinelli. Vivaldi tambien me gusta mucho. No conozco muchos compositores barrocos pero la música de esa época es de mis preferidas.  Bueno, pues me gusta Bethoven, me gusta Chopin y su piano, Mahler, Debussy con su “Claro de luna” (como a María)…….. y más y más y más.  Y la ópera como ya os he dicho en varias ocasiones. Me encanta la italiana y la de Mozart pero desde que descubrí a Wagner, que lo tuve vetado mucho tiempo por su historia fascista,  es mi compositor preferido. Sus óperas, difíciles, entraron en mi vida y quedé prendada.  Es la música que más me hace sentir y no puedo explicar el porqué.

Os tengo que decir al terminar este post que, también me gustan mucho los “blues” de Eric Clapton, la música sudamericana, la country, Boy George, Nina Simone, Sade, Van Morrison, cold play…. y algunos más y también os digo que a veces  oigo esta clase de música durante días y días.  Todo depende de mi estado de ánimo.

Y como final pregunta de exámen:  Que diferencia hay entre una Sinfonía y un Concierto? No vale preguntar a Google,   jajajajaja.

http://www.youtube.com/v/SdaYXIuEebs&hl=es_ES&fs=1&”></param><param   (Por favor: dura tan sólo tres minutos. Oidla.)

http://www.youtube.com/v/WX83BSR0mug&hl=es_ES&fs=1&”></param><param  (Voz del contratenor Philippe Jaroussky en un aria de Vivaldi)

Yo amo la música clásica – 1.

http://www.youtube.com/watch?v=71w-oasL6iQhttp://www.alipso.com/monografias/panorama_de_la_historia_de_la_musica/

Mis primeros recuerdos de música me acercan a mi infancia pero de manera difusa. Sin embargo, siendo todavía muy jovencita, acaso 13 o 14 años, tuve mi primer contacto con la ópera. Encontré en casa, casa de mis padres claro está, un disco abandonado, de vinilo, muy rayado, de 78 rpm, que se oia muy mal pero que para mí fue un gran descubrimiento. Era el duo de “La traviata” entre “Violeta” y el padre de “Alfredo”.  Yo entonces no conocía el argumento de la obra ni la había oido nombrar nunca. Está basada en una novela de Alejandro Dumas que se llama “La dama de las Camelias”. Bueno, pues a lo que iba. Cantada en italiano no conseguía traducirla,  pero las voces y la música me dejaron, me iban dejando mientras las oía,  unas emociones nunca sentidas y que hicieron que las lágrimas corrieran por mis mejillas. En la entonación de la voz de “Violeta” yo vislumbré una tristeza inmensa, una desesperación grande, una pérdida de algo  y en la música,  un acompañamiento a esa tristeza, una belleza musical tan grande,  que  fue lo que me emocionó y me hizo llorar. Ese viejo disco me acompañó durante muchos años y no me cansé nunca de oirlo. Es por eso por lo  que cuando vi esa ópera por primera vez me pasó como a Julia Roberts en “Pretty woman” cuando Richard Gere la lleva al teatro a ver también “La traviata”, las lágrimas me pusieron los ojos como dos tomates y nadie entendía que me había pasado. Este es un episodio de mi vida que creo que no conoce nadie y no se porqué , porque normalmente yo lo cuento todo o casi todo.

Bueno, sigo. Mi padre me llevo muchas veces a ver zarzuela, que me encanta, pero aqui se acabó mi contacto con la música clásica. Se acabó hasta que hace veinte años más o menos, ya viviendo sola, leí en el periódico que en un pueblo cercano a mi ciudad iban a impartir un curso de música clásica. Me matriculé y esa fue mi fortuna. Teníamos un profesor viejecito, enamorado de la música y deseando enseñar a conocerla y… vaya si aprendí. Me metí en un mundo desconocido para mí, desconocido pero maravilloso. ¿Como podía haber sido tan estúpida como para no haber aprendido antes?  No es que sea una experta, para nada de verdad, pero ahora se reconocer si la música que oigo es medieval, o barroca, o romántica, o … Ahora me gusta hasta el canto gregoriano que es una plegaria cantada por voces masculinas.

Este post no lo quiero hacer más largo y por eso lo dejo aquí y lo retomaré los próximos días. Os hablaré de mis emociones, pensamientos y sentimientos cuando estoy sola en casa con mi gran equipo de música Bose que me envuelve, oyendo un concierto o una sinfonía o un aria.  También hablaremos de los “castrati” y los “contratenores”, temas muy interesantes y humanos. Hasta pronto. No me olvideis.

El video que dejo arriba es una explicación muy jocosa de un famoso director de orquesta de lo que es la música clásica y la manera de entenderla. Vale la pena verlo.

El otro enlace nos dice las etapas de la música clásica en toda su historia.

Vd. para que sirve?

¿De qué sirve el profesor?

Por Umberto Eco
Para LA NACION

 

En el alud de artículos sobre el matonismo en la escuela he leído un episodio que, dentro de la esfera de la violencia, no definiría precisamente al máximo de la impertinencia… pero que se trata, sin embargo, de una impertinencia significativa. Relataba que un estudiante, para provocar a un profesor, le había dicho: “Disculpe, pero en la época de Internet, usted, ¿para qué sirve?”  

El estudiante decía una verdad a medias, que, entre otros, los mismos profesores dicen desde hace por lo menos veinte años, y es que antes la escuela debía transmitir por cierto formación pero sobre todo nociones, desde las tablas en la primaria, cuál era la capital de Madagascar en la escuela media hasta los hechos de la guerra de los treinta años en la secundaria. Con la aparición, no digo de Internet, sino de la televisión e incluso de la radio, y hasta con la del cine, gran parte de estas nociones empezaron a ser absorbidas por los niños en la esfera de la vida extraescolar.

De pequeño, mi padre no sabía que Hiroshima quedaba en Japón, que existía Guadalcanal, tenía una idea imprecisa de Dresde y sólo sabía de la India lo que había leído en Salgari. Yo, que soy de la época de la guerra, aprendí esas cosas de la radio y las noticias cotidianas, mientras que mis hijos han visto en la televisión los fiordos noruegos, el desierto de Gobi, cómo las abejas polinizan las flores, cómo era un Tyrannosaurus rex y finalmente un niño de hoy lo sabe todo sobre el ozono, sobre los koalas, sobre Irak y sobre Afganistán. Tal vez, un niño de hoy no sepa qué son exactamente las células madre, pero las ha escuchado nombrar, mientras que en mi época de eso no hablaba siquiera la profesora de ciencias naturales. Entonces, ¿de qué sirven hoy los profesores?

He dicho que el estudiante dijo una verdad a medias, porque ante todo un docente, además de informar, debe formar. Lo que hace que una clase sea una buena clase no es que se transmitan datos y datos, sino que se establezca un diálogo constante, una confrontación de opiniones, una discusión sobre lo que se aprende en la escuela y lo que viene de afuera. Es cierto que lo que ocurre en Irak lo dice la televisión, pero por qué algo ocurre siempre ahí, desde la época de la civilización mesopotámica, y no en Groenlandia, es algo que sólo lo puede decir la escuela. Y si alguien objetase que a veces también hay personas autorizadas en Porta a Porta (programa televisivo italiano de análisis de temas de actualidad), es la escuela quien debe discutir Porta a Porta. Los medios de difusión masivos informan sobre muchas cosas y también transmiten valores, pero la escuela debe saber discutir la manera en la que los transmiten, y evaluar el tono y la fuerza de argumentación de lo que aparecen en diarios, revistas y televisión. Y además, hace falta verificar la información que transmiten los medios: por ejemplo, ¿quién sino un docente puede corregir la pronunciación errónea del inglés que cada uno cree haber aprendido de la televisión?

Pero el estudiante no le estaba diciendo al profesor que ya no lo necesitaba porque ahora existían la radio y la televisión para decirle dónde está Tombuctú o lo que se discute sobre la fusión fría, es decir, no le estaba diciendo que su rol era cuestionado por discursos aislados, que circulan de manera casual y desordenado cada día en diversos medios –que sepamos mucho sobre Irak y poco sobre Siria depende de la buena o mala voluntad de Bush. El estudiante estaba diciéndole que hoy existe Internet, la Gran Madre de todas las enciclopedias, donde se puede encontrar Siria, la fusión fría, la guerra de los treinta años y la discusión infinita sobre el más alto de los números impares. Le estaba diciendo que la información que Internet pone a su disposición es inmensamente más amplia e incluso más profunda que aquella de la que dispone el profesor. Y omitía un punto importante: que Internet le dice “casi todo”, salvo cómo buscar, filtrar, seleccionar, aceptar o rechazar toda esa información.

Almacenar nueva información, cuando se tiene buena memoria, es algo de lo que todo el mundo es capaz. Pero decidir qué es lo que vale la pena recordar y qué no es un arte sutil. Esa es la diferencia entre los que han cursado estudios regularmente (aunque sea mal) y los autodidactas (aunque sean geniales).

El problema dramático es que por cierto a veces ni siquiera el profesor sabe enseñar el arte de la selección, al menos no en cada capítulo del saber. Pero por lo menos sabe que debería saberlo, y si no sabe dar instrucciones precisas sobre cómo seleccionar, por lo menos puede ofrecerse como ejemplo, mostrando a alguien que se esfuerza por comparar y juzgar cada vez todo aquello que Internet pone a su disposición. Y también puede poner cotidianamente en escena el intento de reorganizar sistemáticamente lo que Internet le transmite en orden alfabético, diciendo que existen Tamerlán y monocotiledóneas pero no la relación sistemática entre estas dos nociones.

El sentido de esa relación sólo puede ofrecerlo la escuela, y si no sabe cómo tendrá que equiparse para hacerlo. Si no es así, las tres I de Internet, Inglés e Instrucción seguirán siendo solamente la primera parte de un rebuzno de asno que no asciende al cielo.

La Nacion/L’Espresso (Distributed by The New York Times Syndicate)