El peso de un problema
Cuánto pesa un problema? Cuánto pesa si te afecta de una manera muy personal? Cuánto, cuando llega a agobiarte e influye en tu vida diaria?
Si fuera algo tangible y se pudiera expresar en kilos, cuántos de estos llevarías pegados a la espalda o subidos a los hombros como una losa que no te deja andar?
En este momento de mi vida, desde hace tres semanas quizás, me siento abatida y aplastada por un problema y creo que llevo por lo menos encima de mi persona un peso equivalente a un tercio de mi peso corporal, el cual no me deja hacer mi vida con normalidad.
Pero tengo que aclarar, y este es el motivo de mi escrito, que el problema no es nuevo. Y entonces mi pregunta es: si este problema existe y persiste desde hace tres años en mi vida, por qué antes me pesaba lo justo y necesario y ahora me martiriza su peso? Siempre que he tenido un problema lo primero que he hecho es decirme la palabra calma y mucha calma, después analizar si tenía solución y, si era así, ver si era a corto o largo plazo y luego actúar en consecuencia. Este problema estaba analizado, pensada su solución y dejado hasta que llegara el momento de zanjarlo. ¿Que ha pasado aquí?
Leo en algún sitio que la preocupación no vacía el mañana de problemas, vacía el hoy de su fuerza. Esta emoción negativa que es la preocupación desmedida, se convierte en un círculo vicioso en el que vas a tener más y más pensamientos negativos.
Llevo unos cuantos días analizándome y pensando si estoy al borde de un nuevo, temido y horroroso episodio depresivo. Yo soy una persona positiva, optimista, alegre y amante de la vida y de toda su gente, pero también soy una enferma crónica de una mente donde los neurotransmisores hacen sus trastadas algunas veces. Es por eso que siempre estoy debidamente medicada y tengo pocas probabilidades de una recaída.
Es verdad que llevo un mes de Febrero y lo que va de Marzo, que no paro de tener un constipado detrás de otro. Esto me hace estar baja de forma, dormir mal por la tos (que suerte poder toser sin molestar a nadie), comer sin ganas y hacer pan sin ilusión. Me siento delante del ordenador y no tengo ni ideas ni ganas de escribir nada y lo más raro: se me hace un mundo hacer un comentario después de leeros. Estoy como sin fuerzas para seguir adelante.
Yo sé que soy una privilegiada de la vida, que me debería considerar un gusano (pobres gusanos) por todo esto que os cuento que no es nada, en absoluto nada, al lado de los problemas del mundo en que vivimos pero ésto también me hace darme cuenta, que en mi caso (porque no quiero generalizar), lo que pasa en el mundo y que yo siempre denuncio, las injusticias, todos los horrores que vemos todos los dias, no son parte de mi cuerpo, no me pesan. Y pensar ésto me hace sentirme todavía peor.
Sé que la felicidad no es la ausencia de problemas, sino la habilidad de saber salir adelante con ellos. Pero, quién me explica donde se aprende esa habilidad?