Crisis existencial
Acabo de leer un post de un amigo bloguero al que tengo en gran estima, en el que confiesa que lo que siente en este momento es un gran vacio, la nada. Se encuentra, en estos momentos de su vida, perdido en un desierto que no entiende. A través de sus escritos, yo lo considero una persona madura, ecuánime, juiciosa y coherente pero en sus últimos posts y comentarios, se empezaba a vislumbrar a una persona cansada psíquicamente y cuestionándose su vida. Esta es mi percepción y si estoy equivocada que me reclame. Cuando una persona me gusta, pero sólo la conozco a través de sus posts, cuando leo estos, aparte de querer entender bien lo que ha querido decir con sus palabras, me gusta leer entre lineas, percibir, lo que sentía al estar delante del ordenador escribiendo.
Hace mucho tiempo, mucho, vi una película de Elia Kazan del año 1.969, “El compromiso”, que se me ha quedado grabada porque cuando la vi, yo estaba pasando por lo mismo que su protagonista, Eddie Anderson. Por lo mísmo más o menos.
Kirk Douglas, Eddie, vive una vida alienada, sin estímulos, frustrado aunque es un hombre de éxito, se encuentra insatisfecho y solo, aun teniendo una esposa modelo. Los convencionalismos lo han desgastado. En suma, tiene una fuerte crisis existencial en la que se cuestiona todo, su trabajo, su familia , su vida entera. Es aterrador oirle contestar a las preguntas de su esposa : “pero tu que quieres hacer?” pero tu que quieres ser? ” “No quiero hacer nada, no quiero ser nada“.
En las personas, se producen normalmente estas crisis a la mitad de su vida donde se evalúan las metas que te fijaste con los logros conseguidos. Y no hablamos de los logros materiales. Las crisis existenciales aparecen cuando no puedes integrar las demandas de la evolución personal.
Las crisis existenciales, dicen, son eventos reales, subjetivos y penosos que afectan a una parte de los seres humanos. En estas crisis, te encuentras vacío de ti mismo y esto revela un deseo de cambio profundo en tu estilo de vida y llegar, por fin, a hacer lo que verdaderamente deseas hacer.
Son necesarias, porque encarrilan hacia el camino correcto de la vida. Si sabemos hacerlo, saldremos de estas crisis fortalecidos y no habrán sido inútiles.
Amigo mio: todos te deseamos lo mejor, tienes a tu familia, espero, a tu lado, pero sobre todo y, no lo olvides, te tienes a ti mísmo. En vez de explotar, has implosionado y ahora deberás buscar dentro de ti que es lo que le sobra a tu vida y que es lo que le falta a tu vida. Es una cuestión muy tuya a la que, con ayuda o sin ayuda, tendrás que enfrentarte con valentía y, en la medida de lo posible, arreglar los desajustes. Por propia experiencia sé que es un parto difícil, pero muy enriquecedor cuando ya tienes a la criatura en tus brazos.