“El Caballero Audaz”

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c.a
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Mi primer contacto con la novela erótica me vino sin yo buscarlo. Os cuento.

Tenía yo quince años , el verano de  1949, y unos tios míos que tenían una finca grande y preciosa en un pueblo de Albacete, me invitaron, con permiso de mis padres claro, a pasar el mes de Agosto allí. Yo acepté encantada, ya había estado allí otras veces y me atraía mucho porque había un río dentro de la finca donde bañarme, tenían caballos que me dejaban montar “a pelo”, iba a ir con mi tío Fernando a cazar conejos y para eso me iba a dejar tener una escopeta en mis manos. Mi tía Lola, hermana de mi padre, me subía el desayuno a la cama todos los días y recuerdo que mi dormitorio era abuhardillado lo que le daba aún mayor sabor a mi vida de campo que  tanto me ha gustado siempre y que no tenía en mi ciudad.  Ella no tenía hijos y nos adorábamos. Por la tarde hacía una limonada con limones de la finca y merendábamos los tres en el salón donde había una librería llena de libros.

Pasaron dos o tres días y terminé el libro que me había traido de casa, así que bajé a la librería de mis tíos a ver que me encontraba. Y no me acuerdo de más libros…. sólo que encontré una mina en las novelas de “El Caballero Audaz”. Habría por los menos diez títulos que me atrajeron enseguida. No me acuerdo de todos pero sí, y muy bién, de “La bien pagada”, “De pecado en pecado” y de alguna más. Eran  de un autor desconocido para mí, ahora sé que era el pseudómino de Jose Maria Carretero, que en la actualidad está olvidado, pero que sus novelas, tachadas en la época de pseudopornográficas, tuvieron un tremendo éxito.

Su lectura para mí fue el despertar a algo que yo ni siquiera atisbaba. Yo, conocía el amor, más o menos lo conocía, pero el amor romántico sin mas aderezos y allí me encontré con el sexo. No muy explícito, pero sexo. Hablaba de amores y desamores pero también hablaba de adulterios (que tuve que mirar en el diccionario su definición pues era la primera vez que oía esa palabra) y tenía escenas de cama, suaves, pero que a mí me abrieron a un mundo distinto al que yo conocía.

En aquella época yo no tenía noción de si una novela estaba mal o bién escrita. Yo leía porque me interesaba el texto y no me fijaba en otras cosas.  Ahora sé que en las novelas de “El Caballero Audaz” no había una buena literatura, pero los argumentos y la manera de contarlo me hacían sentirme cómo la protagonista y sufrir y gozar con todos los avatares de su historia.

Nunca les dije a mis tíos que las estaba leyendo, creo que porque  intuía que no debería estar haciéndolo, siempre me iba por la mañana debajo de un árbol lejano a leerlas y después de comer otra vez y ya no os digo cuando me metía en la cama por la noche. Me daban las tantas y yo dale que te pego pues no tenia muchos dias ya en casa de mis tíos, y eran muchas novelas por leer. Si, me las leí todas, completitas, emocionada al hacerlo, culpable a la vez y con una sensación de que dejaba de ser una niña desde entonces.

Nunca hablé de este tema con nadie. Mis amigas no eran cómo yo y creo que no me hubieran entendido, mi hermana ni pensarlo y a mi madre… que te voy a contar. Nunca, en esa época me hubiera atrevido. Que diferente la relación que tengo yo con mi hija. Nos lo contamos todo, sea lo que sea, porque sí, soy su madre, pero ella ha encontrado en mí a una persona amiga en la que puede confíar. Si es posible, ¿que mejor que tu madre, que en mi caso nos llevamos solamente veintidos años, para poderle confíar tus secretos y tus alegrías y tus penas?.

Bueno, me he puesto a divagar y yo, que quería contaros hoy todas mis aventuras literarias, me he quedado en mi caballero audaz y cómo lo he hecho largo, dejo para otra ocasión no muy lejana tampoco, el relato de los libros que me han dejado huella.

14 Responses to ““El Caballero Audaz””

  1. Claro que conoci a El Caballero Audaz, y ya te lo puse en mi blog donde escribiste, pero te diré que yo era mas mayoricto que tu, aunque andaba flojo de sexo porque las condiciones no se daban y jamas quise acudir a la prostitucion.
    Pero tamabien habia sexo, más solapado, en las de Corín Tellado, pues aunque aparentemente eran aptas para todos los públicos, de vez en cuando se le escapaban, intencionadamente claro está, escenas eróricas.
    Un beso un poquitin erótico

  2. Fíjate, tenemos la misma edad. Sin embargo, yo que oí decir atrocidades del “Caballero Audaz” nunca tuve en mis manos una novela suya. Me divierte pensar que, aunque sólo fuera por curiosidad, me gustaría poder leer alguna de esas novelas. Seguro que las encontraría ingenuas, comparadas con los tiempos que corren que son mucho más sinceros, no peores.

    A esa edad yo leía novelas del Yacaré y del Coyote y tenía a mi madre muy preocupada por mi desmedida afición a la lectura.

    Te agradezco la aclaración que me has dejado porque aunque yo lo había descubierto dudaba de estar en lo cierto. Bueno es saber que la autora de los relatos con Laika es la misma: eso me muestra una personalidad más llena de matices, más interesante, en suma.

    Con afecto.

  3. Hola! Yo no recuerdo cuando empecé a leer libros eróticos. Jajajajajajajajaja!!!, ahora me río porque acabo de recordar en este mismo momento, que seguramente lo primero erótico que leí, más pornográfico que erótico, para ser sincera, fueron los relatos de las páginas centrales de unas revista porno que se compraba un tío mío y que escondía en el baño de su casa. Un día las encontré por casualidad, y cada vez que iba al baño en su casa leía esas historias, jajajajajaja!!! Creo que era bastante jovencita, no sé si llegaría a trece años, pero me podía la curiosidad.
    Luego, ya más cerca de la veintena me compraba de vez en cuando algún libro de La Sonrisa Vertical y otras colecciones al uso.
    Me ha sorprendido mucho que Franciska diga que su madre se preocupaba por su desmedida afición a la lectura. A mi madre, que creo que debía ser unos pocos años mayor que vosotras, le encantaba que yo tuviera tal afición (no creo que le gustara saber que leía esas historias porno, pero que me gustaba leer en general, sí :-))

    Yo también te he enlazado, Lola.

    Besos salvajes.

  4. no he leído a Carretero ni el caballero audaz, pero me han entrado ganas por la pasión con que lo cuentas, Lola! saludos compañera del ciberespacio… hubo una época en que me dio por escribir yo la literatura erótica que me apetecía leer, es un buen ejercicio…

  5. MI querida LOLA,
    ¡¡Como me ha gustado!!
    Es que además te imagino perfectamente bajo ese árbol que dices devorando las historias del, Caballero ese que nos cuentas y que no tuve, ni tengo el gusto de conocer.
    A todas, en una época u otra, nos ha ocurrido eso de leer ciertos libros a hurtadillas, que a veces por casualidad, a veces expresamente buscados, hemos disfrutado, incluso en mi caso debajo de la cama…ja,ja,ja.
    Pero no sólo porque contuvieran escenas más o menos escabrosas, la verdad es que yo nunca fui mucho de eso. Sino porque a lo mejor tocaba hacer otra cosa y te zafabas para terminar de leer esa última historia de la que te habías colgado y que no podías abandonar.

    Yo, como tú, también intento ser amiga de m hija, de hecho, creo que lo soy. A pesar de que algunas veces uno no puede quitarse los bigotes de general de división, no sea que se nos desmande el asunto.

    Muchos besos, cielo.

  6. Ay Lola, qué auténtico me parece ese caballero audaz y, las portaditas que muestras se las traen, especialmente la primera; no me explico cómo no la censuraron en la época. Yo tengo casi toda la colección de la sonrisa vertical y algunas joyas de literatura francesa, que leí en su idioma original en su momento y ahora me siento incapaz de recordar los títulos pero, debo decirte que, a esa edad yo estaba enganchada a Agata Christie y, asuntos relacionados con el erotismo llegaron a mis manos algo más tarde. En mi primera novela, esa cuya protagonista lleva tu nombre, me impuse como reto escribir una escena de sexo. Quería saber si era capaz de recrear un momento con algo de magia, que generara cierto morbo sin caer en algo soez; teniendo en cuenta que el texto se puede clasificar como romántica contemporánea donde lo que prima es la ironía y el humor. No sé cómo funcionará el día que consiga publicar. Esa escena la añadí unos meses más tarde de haber finalizado la novela, así que who knows?

    Me encanta cómo recreas esa etapa de cálido verano en compañía de tus tíos, con todos los detalles, incluido: el dormitorio abuhardillado, el río, los caballos, la caza o el árbol como refugio de la mirada de curiosos que pudieran descubrir tu secreto.

    Bravo!!!

    Un besote inmenso

  7. A mi me gusta leer relatos eroticos,pero de los bonitos porque hay gente que se dedica a escribir relatos y no saben…Pero bueno me alegro de que te gusten y epero que te vaya todo bien.

    Un saludo

  8. Hola Lola, lo primero de todo agradecerte tú visita y el comentario en mi blog, me alegro que te haya gustado.He visto las fotos de tu casa y me han encatado, especialmente el baño, la cocina (el detalle de los cubos genial), y por supuesto lo que se ve de jardin(son mi debilidad).Mi enhorabuena al decorador esta todo puesto con mucho gusto y respetando los espacios.
    Un besiño
    Yolanda(la de las fotos)

  9. ¡Hola Lola! Creo que hoy los jóvenes tienen más información y acceso a todo lo que se refiere al sexo, que ya no es un tabú. Yo tan sólo tengo 26 años (casi 27), pero en mi adolescencia aún no estábamos muy informados, y para mí leer las Edades de Lulú fue todo un descubrimiento de otros mundos desconocidos para mí hasta ese momento. Y tampoco lo conté a nadie. Tu relato me ha parecido precioso, muy de película, en esa casa señorial, leyendo bajo los árboles…

  10. Cielos, yo con la literatura erotica tuve mi primer contacto ya algo mayor, cuando la lectura se convirtio no en un hábito si no más bien en una necesidad organica, me entretenia en las colecciones de la editorial arlequin.

    Si, tal vez no son de una calidad pulcra, pero en aquellos ayeres, al igual que tú, no sabia distinguir entre un libro “bien escrito” o “mal escrito”, recien habia términado la escuela secundaria y comenzaba el gusanillo literario a hacer de las suyas.

    Como siempre un excelente post. Esperando con ancias otro nuevo relato, deseandote dias llenos de tranquilidad.

  11. Leí tu entrada, y me pareció maravillosa. La imagen tuya de niña leyendo sentada debajo de un árbol una novela de tintes eróticos muy leves es algo que me llamó la atención, quizá porque me da a veces por imaginar imágenes como películas. Espero quieras leer lo que escribiré en unos minutos, motivado por tu entrada y por la de mi apreciada Tilde. Saludos.

  12. Hola Lola,
    Gracias por tu comentario en La Glorieta, la cual hace tiempo tengo abandonada.

    Estuve leyendo algunos de tus post y los he disfrutado mucho. Transmites mucha vitalidad y frescura en tus relatos. Conservas una mente joven, te felicito.

    Mi primer contacto con lectura erótica fue cuando tenía unos 10 años. Habia una revista para adultos que se llamaba Lux con contenido sexual bastante fuerte. Era una revista que mi hermana casada y que es 18 años mayor que yo compraba en aquella época.

    Me parece que esa revista me ayudó a no escandalizarme por nada.

  13. Os contesto a todos a la vez y os agradezco vuestros comentarios. De corazón.
    Os diré que, después de escribir el post me quedé con ganas de recordar mis lecturas para ver si ahora me gustaban lo mísmo y para eso he hecho un pedido a una librería de libros antiguos y me van a enviar tres del “Caballero Audaz”. Como estarán que me cuestan cuatro euros cada uno. Aparte de que hay pocos, estan bastante deteriorados pero los guardaré como un antiguo recuerdo.
    Ha sido muy bonito que vosotros, habeis sido doce,
    hayais puesto vuestra opinión.
    Os envío un beso muy muy fuerte. Lola

  14. “El caballero audaz”, además de esas historias “verdosas”, tiene la descripción más atroz y mejor escrita del Madrid de la guerra, que yo haya leido-sobretodo, la parte que narra el asedio (en su libro La quinta columna), cosas dificilmente digeribles hoy, con tanto sectarismo sociata como nos luce.