Una reflexión sobre la vida en pareja
Creo que no existe soledad más grande que la soledad en pareja. Cuando te ves acompañada físicamente y sin embargo, tu sensación es la de estar sóla. Es una de las condiciones de la vida más difíciles de tolerar.
Querer tener momentos de intimidad con nosotros mísmos es una situación natural y muy sano para la mente, pero sentirte sóla cuando estás con tu pareja ya no es ni sano ni positivo para ninguno de los dos.
El vivir a dos, es una experiencia que normalmente vamos biológicamente buscando en nuestras vidas y le da sentido a nuestra existencia, pudiendo transcender en la especie a través de nuestros hijos o simplemente viviendo con tu pareja y llevando una vida llena de experiencias que serán a veces mejores y a veces peores, pero que te llenan la vida en esa parcela de los sentimientos. Pero ¿que pasa cuando te das cuenta con angustia de que lo que sientes es indiferencia por la persona que tienes al lado?. En una relación de pareja se pueden vivir situaciones de hostilidad, resentimiento, falta de interés por tu compañero…. y… entonces que? Llega el momento en que vives con alguien que ya te resulta un extraño, que no habla tu mísmo idioma, que cuando le preguntas algo sabes de antemano que respuesta te va a dar, que no te sorprende en nada por lo previsible que es, no soportas nada de esa persona, no te gusta cómo habla, ni cómo rie, ni cómo duerme, ni cómo come…. No sabes darle el nombre exacto a lo que te pasa y por un momento te ves culpable, aunque de algo que tu no has buscado. Piensas si estarás un poco deprimida y eso te hace pensar esas cosas, pero pasa el tiempo y sigues igual.
Que es lo que ha pasado? Pues es tan sencillo como decir que el amor se ha terminado, que la pareja que elegiste en un momento de tu vida no es la adecuada para este momento de tu vida. Que no habeis crecido al mísmo ritmo en vuestra relación, que vuestros intereses son dispares, que sois dos extraños en pareja….
Que hacer entonces? Difícil coyuntura. Puedes quedarte en soledad acompañada por siempre jamás, intentando suplir lo que te falta con otros atractivos que te ofrece la vida y que no los enumero pues para cada cual son diferentes. O puedes romper con todo y empezar una nueva vida, muy difícil de digerir al principio y durante tiempo, para intentar buscar tu nuevo camino.
Que pienso yo de todo esto? Que la vida es muy corta y tienes el deber y el derecho de buscar tus momentos de felicidad. Ya he dicho en varias ocasiones que nuestro cerebro no está programado para obtener la felicidad sino sólo para sobrevivir, pero los momentos de felicidad hay que arrancárselos a la vida aunque sea a mordiscos. Con esto que quiero decir? Que cada cual debe buscar lo que le haga menos desgraciado o lo que es lo mísmo, más feliz. Yo lo hice y aquí estoy. Carpe Diem. Tempus Fugit.
La foto de arriba es de la película “Revolutionary Road”. Una gran película sobre el tema! La has visto?