La Pena de Muerte (Colaboración de Mónica Ripoll Rodenas)
Hace unos dias vi una película protagonizada por uno de mis actores favoritos, Kevin Spacy, “La vida de David Gale”. Trata sobre un tema que me enardece: la pena de muerte. Tengo que decir que me declaro acérrima adversaria de la pena de muerte, porque MATAR ES MATAR.
En la película, David Gale es un profesor de Universidad, activista contra la pena de muerte, que llega a dar su vida, es condenado y ejecutado, para demostrar la injusticia de ésta.
Creo que todo el mundo coincidirá en que sólo porque hubiera una equivocación y ejecutaran a un inocente debería ser abolida en todo el mundo. El inocente podrías ser tú, tu hijo, tu madre………………Maimónides en el siglo XII dijo: “Es mejor y más satisfactorio liberar a un millar de culpables que sentenciar a un sólo inocente.” Desde luego lo suscribo.
Es necesario aplicar la Ley de Talión? Si de lo que se trata es de matar a quien mata resulta que estamos haciendo lo mismo que estamos condenando pero con parafernalia incluida, y además justificándonos. No sé que extraño derecho nos podemos otorgar para quitarle la vida a alguien, es suficiente privarle de su libertad como castigo y para que no vuelva a hacer daño a nadie nunca más, y como sistema disuasorio la pena capital no ha disminuido la criminalidad. Matar es el método más injusto de hacer justicia porque además la justicia no se aplica a todos por igual, desgraciadamente los que no tienen recursos económicos están indefensos ante ella.
Seríais capaces de, formando parte de un jurado, condenar a alguien a la pena de muerte? O, de apretar el botón vosotros mismos, que suministra la inyección letal? Porque en abstracto es relativamente fácil estar a favor, pero eso significa además de condenar, apretar un botón, disparar en la nuca, abrir la trampilla a los ahorcados, lapidar, cortar la cabeza, etc… Y puede que sea por motivos tan dispares como haber cometido adulterio, ser homosexual o ser disidente político.
Estoy a favor de la reclusión por vida porque nadie tiene el derecho de quitarle la vida a nadie, ni siquiera el Estado de cometer un homicidio premeditado y a sangre fría.