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Todo mío

Me siento a escribir sin ningun apunte y sin guión pero más o menos sé que quiero hablar de mí. La verdad es que quiero oirme, más bien leerme, a ver cómo me suena mi vida a mí mísma leída con objetividad, como si no fuera conmigo….¡Vamos a ver que sale!

He tenido mucha suerte de haber nacido donde lo hice, con unos padres que me han querido y me han cuidado siempre aunque yo no los comprendiera nunca del todo. Bueno, a mi madre casi llegué a comprenderla en los últimos años de su vida pues en esa época la ví mucho, la acompañé mucho y la cuidé muchísimo. Era mi madre una persona muy distinta a mí: yo soy la mujer mas extrovertida que pueda haber y ella se lo guardaba todo en su interior. Era buena y generosa como lo demostró siempre, pero a mí me hubiera gustado poder hablar de cosas íntimas con ella y casi no lo pude hacer hasta ultimísima hora, cuando ya no le quedaba mucho tiempo y pocas ganas de seguir en éste mundo.

A mi padre, no me dió tiempo de poder analizar cómo era porque se murió a los cincuenta años y yo tenía veintiuno y aún no pensaba en pensar. Tengo un recuerdo de una persona alegre cuando me veía y yo me sentía muy querida por él y lo adoraba. Recuerdo que nos llamaba, a mi hermana “antipatías” aunque yo creo que era su preferida, a mí “simpatías” y a mi hermano “monerías”. Sólo llegó a conocer a mi hija mayor y cuando se murió yo estaba embarazada de mi segundo hijo.

Siempre he tenido el “síndrome de la de enmedio”. Soy la segunda de tres hermanos. Cuando nací, mis padres deseaban un chico y me figuro que sería una desilusión, luego vino mi hemano ¡por fin chico! y yo me quedé que “nipaquinipalla”. He tenido el carácter mas acusado de los tres y siempre he intentado salir de los problemas por mí misma sin ayuda. Existe una anécdota en mi familia que os voy a contar, en el que se vé reflejado el carácter de cada uno. Muy pequeños los tres, mi hermana me lleva año y medio y a mi hermano le llevaba yo dos y medio, tendría yo más o menos siete, estábamos portándonos muy mal en casa, peleándonos como siempre y tirando del pelo a la señorita de compañía que teníamos, que seguramente sería la undécima que intentaba aguantarnos, y mi madre pensó en darnos una lección: nos hicieron un hatillo con un poco de ropa a cada uno y nos dejaron en la puerta de la calle. Mi hermana se puso a llorar detrás de la puerta pidiendo que la dejaran entrar, mi hermano llegó hasta la portería y allí se sentó y yo salí a la calle y me puse a andar y andar hasta que tuvieron que salir corriendo para cogerme.

La muerte de mi padre fué el primer golpe que me dió la vida y desde luego nos marcó a todos, a sus hijos y a mi madre que ya nunca fué la misma aunque sólo tenía cuarenta y siete años.

Yo, llevaba casada un año y algo y tenía toda una vida por delante, con una hija en el mundo y con un hijo que venía de camino…. Con el tiempo tuve dos más y mis cuatro hijos con sus penas y sus glorias son la cosa más importante que he hecho en mi vida. No concibo la vida sin ellos y sin atosigarlos sigo pendiente de lo que les pasa a todo momento. Aviso que los hijos son para toda, toda la vida.

Y mi vida de casada, de niña casada, seguía y seguía, pero yo sabía que me faltaba algo, que yo no estaba preparada para la vida de verdad. En aquella época, ya os he comentado que nací en una familia burguesa porque mi destino lo quiso así, las mujeres no trabajaban, ni se lo planteaban y planteárselo a tu marido hubiera servido para que te contestara  ”que tontería estás diciendo. Tu tienes alguna amiga que trabaje?”. En aquella época dependíamos económicamente todas o casi todas de nuestro marido, hasta para comprar un bién inmobiliario, aunque fuera con tu dinero, necesitabas la firma del hombre.

Yo no nací con las atribuciones que se esperaban de una mujer de mi época, yo no soy dependiente, no soy pasiva, no soy sumisa, no soy indecisa y me considero una mujer que tiene las ideas claras en cuanto a su pasado , su presente y su futuro .

A veces me hubiera gustado ser cómo casi todas las mujeres de mi edad que conozco, más nacida en mi época y que me gustaran cosas mas afines a mi edad que a mi mente. El ser así cómo soy, a veces me ha resultado muy negativo para vivir una vida que me aburría pero que no sabía, ni podía y puede que ni siquiera quería,  romper con ella.

Y así era mi vida, con momentos muy agradables y otros muy malos hasta que las circunstancias hicieron que por fín yo me hiciera persona del todo, que madurara y encontrara que la vida tiene muchas cosas, ¡pero que muchas! para ser una cosa maravillosa. No ha sido fácil llegar a eso. Me ha costado una depresión y dejarme por el camino cosas que hubiera querido conservar. Pero ha valido la pena.

Cambié de ciudad y de vida. Yo siempre habia deseado estudiar y encontré mi momento. Hice el Acceso a la Universidad, yo tenía entonces cuarenta y cuatro años, y empecé y terminé primero de Derecho. Tenía muchos amigos, naturalmente mucho mas jóvenes que yo. Íbamos a conferencias, a teatros, a foros, a tomar una copa, a cenar por ahí (Creo que nunca he comido mas “chino” que en esa época porque mis amigos no tenían un duro), en fín, hice lo que me gustaba. Mi hija ya estaba casada, el segundo haciendo la “mili” y yo vivía con mis dos adolescentes que les costó mucho adaptarse a la nueva vida. A veces me remordía la conciencia pensando si había sido egoista sacándolos de su entorno, pero en ese momento, para sobrevivir, tenía que pensar primero en mí.

Mas tarde me salió un trabajo en una Galería de Arte donde trabajé feliz y conocí a mucha gente interesante, escultores, pintores, gente de cine…….  Era precioso poder cambiar opiniones con gente que me aportaba tanto. Y mi mente se iba llenando, llenando……. Para entonces, ya hacía mucho tiempo que no vivía en una burbuja, sabiendo lo que no quería de la vida; tuvo que pasar más tiempo y sufrir más experiencias para llegar a saber lo que quería.

Después de unos años  volví a mi ciudad porque me llamó mi madre y yo sabía que me necesitaba. Allí me matriculé en la Universidad e hice la Diplomatura de Criminología. Volví a contactar con gente jóven y fueron tres años estupendos. Luego me puse a trabajar, ésta vez llevando la sección laboral de una empresa donde hacía las nóminas y muchas cosas más y allí estuve hasta que me jubilé. Me gustaba el trabajo y además para mí era una satisfacción saber que yo, yo solita, me podía ganar la vida.

La jubilación para mí no fué traumática en absoluto. Al principio, tener las mañanas libres para hacer lo que quisiera, fué un verdadero placer pero yo sabía que quería hacer más cosas. Me matriculé en un Master de Drogodependencias que es un tema que por razones personales me interesaba mucho, luego hice  un curso de Psicoanálisis.  También durante un año fuí a un pueblo cercano a recibir un curso de Música Clásica que me ha servido para cuando , ahora, escucho esa música sepa mas o menos a que época pertenece y a apreciarla mucho más. Mas tarde,  ya por mi cuenta, no he parado de leer y estudiar……últimamente he hecho un cursillo de Photoshop y me encanta hacer álbumes digitales….. Me divierto con todo pero sobre  todo aprender cosas nuevas es lo que más me gratifica.

También tengo una nieta que es el amor de mis amores y le gusta mucho estar conmigo y que hagamos cosas juntas. Nos reimos un montón y tenemos una relación que me hace muy feliz.

Y esta es mi vida. Ahora con setenta y cinco años juego una vez o dos por semana al tenis.  También hace muchos años que hago Tai Chi, la forma de veinticuatro movimientos estilo Yang, a ésto voy dos veces por semana. Me gusta oir música, leer un libro o simplemente pensar, que me apasiona. Creo que pensar es una forma de meditar y te lleva a muchas conclusiones. Ahora quiero empezar a estar pendiente de mi mente pero sin pensar. Esto, a lo mejor, me haga llegar a Shambala.  El ordenador también tiene cogida una parte de mis dias y sobre todo éste blog del que estoy enamorada. Todos los días vienen a comer mi hija y una sobrina-hija. Me encanta que vengan pero cuando llegan las seis de la tarde casi las echo de casa. Tengo todo el día ocupado y hay dias que me faltan horas, por ejemplo hoy. Tengo una pequeñísima perra Yorkshire que se llama “Olivia” que es una más de la familia y que me obliga a pasear. Hablo casi todos los días con mis otros hijos, con uno de ellos que vive en Brasil por Skype, y  me siento muy acompañada. Como ya sabeis la muerte no me asusta , lo que sí me asusta son las guerras, las agresiones, la maldad y los políticos que no piensan en la gente de la calle sino en la manera de ganar elecciones. Que tendrá el poder? Algún día hablaremos de eso. Tambíen me preocupa el paro, la crisis económica que va para largo, el  ver  que no se hace nada para salir de ella, sólo parches….. y ver que la gente se queda sin nada sin comerlo ni beberlo. Odio la mentira (no las mentirijillas a veces necesarias) las injusticias…… seguramente todo lo que odias tú que me estás leyendo y si a algo le tengo miedo es a las enfermedades, sobre todo a la demencia que supone olvidar. ¿Como se podrá vivir sin ser? No miedo, me da terror.

Bueno, se acabó. Me gustaría mucho saber como sois vosotros, que pensais, como vivís la vida y todo lo que querais contar. Yo, es posible que me haya pasado contandoos la mía más o menos, pero me he descargado de algo que quería compartir. A las personas nos cuesta abrir y enseñar los gozos y las penas de nuestra vida pero en ocasiones no viene mal este esfuerzo.

 

Una Elegía, un Poeta…

 

No he sido  lectora asidua de poesías….. La prosa en novelas, biografías, cuentos o narraciones  han sido mis lecturas preferidas.

Pero hay unas cuantas poesías que me han llegado al corazón, y así como alguna la he leído y luego la he olvidado, esos poemas me los sé de memoria y no los olvidaré nunca, estoy segura de ello.

A uno de ellos voy a referirme hoy. Es del poeta oriolano Miguel Hernandez, de la Generación del 27, y del que os voy a hablar un poco. Quiero aclarar que mis fuentes están en Internet, sobre todo en las páginas de “nidodepoesia” de Manuel Carrera y en “Orihuela Digital” de Ramon Fernandez.

Nacido en el seno de una familia humilde, Miguel Hernandez de niño, fue pastor de cabras y sólo pudo cursar estudios muy elementales por lo que su formación fue autodidacta. Participó en las tertulias literarias locales con su amigo Ramón Sijé del que se hizo muy amigo por la afinidad que existía entre ellos.

Con veinticuatro años viajó a Madrid donde conoció al poeta chileno Pablo Neruda con el que fundó la revista “Caballo verde para la Poesía”. Entró en el círculo de “la poesia sin pureza” de Neruda quién consideraba la amistad con Ramón Sijé, su amigo del alma, un lastre en su proyección poética. De ahí vino la separación idelógica de ambos.

La prematura muerte de Sijé, a los 22 años,  impidió la posible reconciliación futura entre ambos amigos, y de aquí surge y siento mas tu muerte que mi vida , ya que el poeta no pudo reparar su deuda con Sijé por cuanto le debía y había ayudado en sus primeros tiempos poéticos.

Miguel se hallaba en Madrid cuando se enteró del luctuoso hecho acaecido el 24 de Diciembre, pasados dos dias, por Vicente Aleixandre, y seguidamente escribió esta famosa elegía en tan sólo quince dias, una de las mas conmovedoras de la lengua española. 

 

ELEGIA A RAMÓN SIJÉ

(En Orihuela, su pueblo y el mío,

se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,

con quien tanto quería)

 

Yo quiero ser llorando el hortelano

de la tierra que ocupas y estercolas,

compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas

y órganos mi dolor sin instrumento

a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.

Tanto dolor se agrupa en mi costado

que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,

un hachazo invisible y homicida,

un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión mas grande que mi herida,

lloro mi desventura y sus conjuntos

y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,

y sin calor de nadie y sin consuelo

voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,

temprano madrugó la madrugada,

temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,

no perdono a la vida desatenta,

No perdono a la tierra y a la nada.

En mis manos levanto una tormenta

de piedras, rayos y hachas estridentes

sedienta de catástrofe y hambrienta

Quiero escarbar la tierra con los dientes,

quiero apartar la tierra parte

a parte a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte

y besarte la noble calavera

y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera

por los altos andamios de mis flores

pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.

Volverás al arrullo de las rejas

de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,

y tu sangre se irá a cada lado

disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,

llama a un campo de almendras espumosas

mi avariciosa voz de enamorado. 

A las aladas almas de las rosas

del almendro de nata te requiero,

que tenemos que hablar de muchas cosas,

compañero del alma, compañero.

 

Esta Elegía está considerada como un poema de remordimiento y de reconciliación espiritual donde Miguel Hernandez, como bien apuntó José Muñoz Garrigós “reconoce su deuda imposible de pagar”.

Podíamos dividir la Elegía en tres momentos: Encuentro con la muerte, Rebelión, Sublimación.

Sobre bellos tercetos encadenados, como olas de un mar de tristeza, se desliza y deshace el corazón del poeta. Inicia su lamento imaginando el cadaver reciente del amigo. Es el encuentro con la muerte como macizo, insobornable dato de realidad. Ofrece litúrgicamente su corazón a la tierra. Sanchez Vidal, en su inteligente estudio de la Elegia, destaca el momento literario, afectivo, ideológico de Miguel, despedazado entre Neruda (cuerpo/corazón) y Sijé (espíritu/pensamiento). En estos versos se entrecruzan las dos devociones. Es un poema amplio, intenso, corazonado, sensorial. Y, al tiempo: bien medido y rimado, contenido.Existe sabia tensión entre la iconografía sangrienta y dionisíaca de la amapola y la apolínea del almendro, blanco, espiritual.

En los primeros versos predomina la agricultura de la muerte (Chevallier), que ya ensayó en otros poemas como “Vecino de la muerte” publicado en la revista de Neruda. Siembra el corazón del amigo, en versos surrealistas, como abono fecundo.

Miguel sufre, cristo agonizante (Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento”). Un empujón brutal te ha derribado….Temprano estás rodando sobre el suelo”…: Me viene a la memoria el terrible spot contra el Sida, en el que la muerte juega a los bolos con gentes de todas las edades salvajemente derribadas. La metáfora de los rastrojos se le asemeja: la muerte ha segado espigas (vidas humanas), y Miguel camina sobre rastrojos de difuntos… Las estrofas “un manotazo duro…. y temprano…. “  reiteran, con obsesiva, enfebrecida circularidad, una triple letanía de agravios.

Por la boca resuenan fragores de batalla, al pronunciar: piedras, rayos y hachas estridentes. Las vocales fuertes a e o apoyan el chasquido, la vibración, el silbido de las ch r s….o las explosiones de la p y de la t.

“Quiero escarbar”….. Couffon, a propósito de la amistad Miguel/Ramón, refiere el testimonio de su hermano Vicente ” Se consideraban como hermanos. Miguel y Sijé se habían jurado, inclusive, que si uno de ellos llegaba a morir, el otro debería cavar la tumba del amigo desaparecido. Sijé murió muy joven, a los veintidos años… Al saberlo Miguel….vino a Orihuela con la intención de cumplir su promesa. Cuando llegó, Sijé ya había sido enterrado. Miguel furioso, pretendió exhumar a su amigo y cavarle una nueva sepultura. Nos costó muchísimo disuadirlo de cumplir su proyecto….”

Los dientes simbolizan la agresividad en la bestia y en el hombre. Miguel desciende a los infiernos de su dolor, y desentierra simbólicamente a su amigo. Le besa la frente, blanco nido de utopías. “Quiero…..”: la voluntad es grande, pero la muerte gana siempre. …”“Desamordazarte”: devolverte la palabra, y recuperar la amistad de otros tiempos.

Se anticipa un mágico futuro: aquel cuerpo recién caido, aquel corazón ofrecido como estiércol, ya es pájaro/angel/abeja en las flores, por las rejas de los enamorados, se abre hacia los blancos almendros.

Antes de enterrarle para siempre, velará Miguel el cuerpo/flor de almendro de su amigo, no por cinco horas: las precisas para aclararle su amistad con Neruda, el vertiginoso descubrimiento del amor y la sangre, de las cosas pequeñas y de los hombres grandes, azules caracolas al borde del océano…..Y que “uno de los lados mas escogidos de mi corazón se ha quedado como un rincón vacío….”

Si quieres saber mas sobre éste poeta y otros entra en “http://www.nidodepoesía.com.”

Si quieres oir “La Elegía”  cantada por Juan Manuel Serrat aqui la tienes.

 

 

 

 

 

Reflexiones

No es fácil entender la Vida, pero como la vemos pasar en nosotros mísmos podemos llegar a comprenderla mientras la recorremos, sin embargo de la Muerte no sabemos casi nada y no digamos de lo que sucede despues de traspasarla. Cómo podemos entenderla? La ciencia nos dirá que la muerte es el fin de todas nuestras funciones biológicas, el momento en que el cerebro deja de cumplir su función, pero lo que de momento no puede decir la ciencia es lo que ocurre después.

Hay muchas respuestas para esto en las religiones y las filosofías: el alma se separa del cuerpo y se prepara para un juicio que lo llevará  a los abismos o al cielo;  el alma, si en vida ha sido honesta, tendrá huríes esperándola cuando muera; el alma no existe y cuando mueres se acaba todo; en el momento de la muerte parte del ser seguirá existiendo y se preparará para reencarnarse……..

No hay forma de saber científicamente qué es cierto y qué  no  de todo lo anteriormente dicho. 

Jung creía que la mente sobrevivía a la muerte y continuaba existiendo en una zona fuera del tiempo y de la realidad visible. Los muertos podían comunicarse entre sí, mantenían sus recuerdos y se enteraban de la marcha del mundo por los fallecidos llegados. Esto se asemeja a lo que sostenían chamanes, magos y lamas. Cuando se hace balance entre los argumentos que sostienen quienes creen en la continuidad de la vida tras la muerte física y quienes opinan lo opuesto, lo que aparece es un agrandamiento del misterio. ¿Quién posee pruebas definitivas en uno u otro sentido? Lo que sí resulta claro para todos es que hay un más allá de lo visible y lo energético en el que no podemos penetrar con los sentidos convencionales y que no podemos detectar con ninguna clase de artilugio material. En un nivel teórico, los físicos postulan por dimensiones contiguas y realidades paralelas, otros mundos, otros tiempos y otras formas de existencia. Un mayor número de dimensiones implica realidades más complejas y más ricas en posibilidades. No sabemos si la mente que nos anima, puede fluir a una dimensión superior y renacer bajo otra forma de vida.   (Más allá de la ciencia).

Por mucho que tratemos de imaginarnos otra dimensión, la cuarta por ejemplo, es imposible percibirla porque nuestro cerebro está programado para ver las tres dimensiones a las que nuestro universo está sujeto. Podemos pensar en el alto, ancho y fondo de cualquier cuerpo pero ahí se acaba todo. Es imposible imaginar más dimensiones pero la ciencia está llegando a metas que estaban hasta ahora fuera de nuestro alcance. 

Reflexiono ante mi muerte y lo primero que me encuentro es que le he perdido el miedo. ¡Qué inconsciente me veo al pensar que lo que me suscita es curiosidad!

Llevo más de veinte años leyendo sobre este tema que me ha interesado siempre. Creo que mi curiosidad empezó  cuando en el colegio nos daban Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Me acuerdo de una iglesia fria, con poca luz, sombras de velas y  de monjas y un sacerdote hablándonos de cosas horribles, de fuegos del infierno eterno, de castigos inenarrables si no éramos buenas y cumplíamos todos los Mandamientos de la Ley de Dios……  Yo tenía once años más o menos y por la noche no podía dormir pensando en el infierno. Rezaba y rezaba para no ir a ese sitio tan malo del que no saldría nunca nunca. Naturalmente eran los años cuarenta y algo, la Segunda Guerra Mundial.

Tengo curiosidad pero también pena de morirme, porque en mi vida hay demasiado de lo que separarme así por las buenas. Me encuentro muy querida por los que quiero y eso no lo quiere dejar nadie. Además si es verdad todo lo que hablan que va a pasar en este Milenio como el descubrimiento de la Teoria de Cuerdas, que no entiendo mucho pero estoy en ello, poder llegar a descubrir las otras dimensiones del espacio, ver si era verdad, que parece que sí, las 7 Profecías Maya, que va a haber un cambio radical de los sistemas monetarios mundiales, que se terminarán las guerras, que ya no habrá hambre…….., pues mira, yo todo eso no quiero perdérmelo, sé que a todo no llegaré, pero sí  pido llegar a la mitad de ello por lo menos. Pero… a quién se lo pido? No es fácil contestar a esta pregunta, por lo menos en mi caso, no. Bueno, se lo pediré a la Providencia, al Cosmos, a la Naturaleza o al Ente Superior o sea a Dios pues a lo mejor  el avance de la ciencia hace que  mi mente pueda comprender sus designios.

Vereis: quisiera si es posible, morir sin dolor, con mis hijos conmigo, y dándome cuenta de todo lo que está sucediendo. Que cuando me haya muerto, en ese momento, me coja la mano uno de ellos y me diga que están allí conmigo que no me preocupe que me van a acompañar un rato bien grande. Esto lo quiero porque puede ocurrir que yo esté desconcertada  y necesite seguridad, es posible que esté pasando por el momento de ver el túnel y la gran luz y que se me acerquen las personas que están muertas y yo he querido tanto y eso me haga sentirme rara.  Si no veo túnel, ni luz, ni amados muertos, pues nada, pero por si acaso que hagan lo que les pido. Yo lo hice con mi madre y seguro que si se dió cuenta me lo agradeció.

En cuanto a mi entierro, quiero que me incineren desde luego, pero que el ataud sea ecológico pues es lo último que voy a hacer en favor de la naturaleza, digo ecológico pero no de tres mil euros. He visto alguno por Internet que cuestan como mucho trescientos. ¡Pues ese!

Y ya por último, cuando tengais mis cenizas en vuestras manos, hijos míos, quiero “oir” mi música preferida de mi compositor preferido, mi aria preferida, y ésta es: La Muerte de Isolda de Wagner de la ópera “Tristán e Isolda”. Es una canción en la que Isolda delante de su amado muerto y a punto de morir dice cosas como “la valentía arde en su corazón o mira como sus labios, tienen una tierna sonrisa dulce y suave, como una estrella, no le veis?  no sentís sus pasos? esta música ligera y encantadora, esta serenidad que se va con dulzura, que se escapa de él, esta voz que me escucha son como olas de brisa ligera, son ondas de dulces perfumes que me invaden. Hace falta que yo las respire, que me deleite, que me evapore con ese dulce perfume en el movimiento de las olas de LA RESPIRACION UNIVERSAL, CON EL SOPLO DEL MUNDO. He aquí el bienestar supremo”.

Hijos mios: Después de oir a Isolda mirad mis cenizas y si están húmedas es que la he oido y he llorado.

Espero algún comentario sobre estas reflexiones mías, muy mías, que he querido compartir con vosotros.

Lola

 Quereis oir mi aria preferida?