Mi cerebro y yo

El cerebro toma las decisiones 200 milisegundos antes de que lo sepamos

 

 

Ahora me entero de que yo nunca he tomado mis decisiones. Me ha sentado como un tiro.

¿Como me pueden dar estos disgustos a mi edad? Me va a dar un patatús.

A estas alturas, los grandes  de la neurociencia  han comprobado que siete segundos antes de que pensemos en que decisión tomar,  antes de que entre en nuestra conciencia, la decisión ya está tomada por complejas redes cerebrales. O sea: que vamos teledirigidos por nuestro cerebro y nuestro Yo no pinta nada.

Y digo que me ha sentado como un tiro porque yo estaba encantada de haber sido tan lista en la vida desde hace cuarenta años (antes no), estaba tan feliz de haber sabido elegir mi camino por mí misma, de haber tomado decisiones tan acertadas, y ahora me encuentro conque mi cerebro me ha suplantado todo este tiempo y no me ha dado ni un pequeño márgen de autonomía  y todo lo que yo pensaba y se lo atribuía a mi querido Yo ha sido obra de esa materia gris que ya no sé si es mi amiga o mi enemiga.

Y si digo esto es porque siempre he sido de las que dicen  que si me tengo que equivocar que sea por haber tomado decisiones malas pero decisiones tomadas por mí sin ninguna ayuda externa.

Y… ¿existe entonces mi libre albedrío? ¿lo que hago lo decido yo?  y si la respuesta es no pues entonces estoy libre de toda culpa.

Y para terminar con esta inútil reflexión yo le diría a mi cerebro que es verdad que no puedo vivir sin él pero que tenga cuidado porque tampoco él puede vivir sin mí; así que le pediría para bien de mi ego que me dejara decidir a mí solita que camino seguir hasta el fin de mis días.  Si él ha decidido por mí durante ochenta años ¿que le costaría estarse quietecito unos poquitos años y dejar decidir a mi Yo adorado?

 

Desde Brasil

Cuando me encuentro en un pais que no es el mio  me gusta visitar mercados e iglesias para ver las diferencias  culturales en comidas y en religiones. Prefiero pasar el rato viendo las carnes, las frutas, las verduras y los pescados que sentarme a tomar una cerveza en un bar. Me gusta mucho observar a la gente y ver lo que compra.  Entrar a conocer iglesias no muy grandes pero si muy diferentes a las nuestras es un verdadero placer para la vista y el oido. Ademas, siempre me siento en un banco como un feligres mas y pido tres cosas que espero que me sean concedidas. Se positivamente que esto es una tontada pero yo me siento  bien haciendolo y lo hago como vengo haciendolo desde hace decadas siempre que entro por primera vez en una iglesia, Y todo esto viene a cuento de que esta manana he subido una cuesta tremenda que me ha dejado sin aliento hasta llegar a una iglesia antigua, muy antigua, en el precioso pueblecito de Brasil, en la montana, donde he venido a pasar un mes a ver a un hijo mio. Ha sido una verdadera experiencia y muy gratificante y os explico el porque: Muchos de vosotros sabeis que creo que creo en algo superior al ser humano pero que no soy ni religiosa ni practicante.  Yo he subido hasta esa  iglesita a verla y recrear mis ojos pero me la he encontrado llena de personas, casi todas jovenes, participando en una misa donde los protagonistas no eran los curas sino esas personas que todas al unisono entonaban canciones y rezaban alzando sus brazos hacia arriba. Nunca habia visto tanta devocion y tanta fe junta y era como si todos fueran hermanos cogidos de la mano. Me han tratado como uno  mas, muchos de ellos me han hecho la cruz en la frente y yo me he sentido emocionada y feliz de haber compartido algo especial con ellos. Me gusta la gente, verme unida a ella, y hoy he sentido que todos somos uno en el universo, que los necesito y me necesitan y eso me ha llenado de paz.

Queremos tener siempre la razón.

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Una vida llena

 

Todos nos preguntamos que significado tiene la vida para nosotros. Yo me he hecho esa pregunta desde que me acuerdo que soy yo y la verdad, no  entiendo demasiado  para que estoy yo aquí y ahora en este tiempo que me ha tocado vivir.

Llego a plantearme que la vida del ser humano en sí misma esta completamente vacía; miro a mi perra y pienso que sólo ha nacido para comer y para procrear con el fin de que su especie no se extinga y creo que nosotros también hemos nacido con ese fin, con el mismo fin que los animales.

O sea que si nuestra vida está vacía en sí misma y sin embargo yo la mía la considero tan llena, tengo que llegar a la conclusión de que soy yo misma la que la he ido conformando a partir de mi cerebro.  Yo pienso que empecé a llenarla con vivencias desde el momento de nacer pero que no fue sino mucho más tarde, en mi adultez,  cuando empecé  a llenar mis huecos internos  con otra clase de vivencias mucho más elaboradas y complejas, ya elegidas por mí voluntariamente. Hay que echarle ganas a la vida, no hay más remedio que hacerlo. Ya que tienes que vivir es mucho mas gratificante ir llenando tu vida con la inteligencia suficiente para encontrar tu bienestar interno.

Y yo lo he conseguido. Es posible que peque de autoestima, que no sea en realidad tanto como yo me creo que soy, pero… si yo creo firmemente que soy lo que yo pienso que soy,  no le hago daño a nadie y a mi vida le hace mucho bien ( dicen que el cerebro es un órgano de supervivencia que nos hace aceptar como verdad cosas que son sólo ventajas). Llegar a este bienestar interno no ha sido fácil, he tenido que trabajármelo a fondo y nada me ha salido de rositas; del sufrimiento no se escapa nadie, de ese dolor que viene de tus entrañas y es peor que el dolor físico. Y sí, he conseguido gustarme mucho a mi misma,  pero esto ha llegado casi al final de mi vida, ha llegado cuando mi final ya no está lejos pero os digo y repito que vale la pena. Todo esto me ha llevado a no tener miedo a la muerte, a pensar que es un regalo de la vida hacia mí cada dia que pasa pero que si somos polvo de estrellas, tenemos los mismos componentes que ellas y sabemos con certeza que una estrella nace, vive y muere, es normal que a nosotros nos  pase lo mismo. Ningún miedo, la muerte pertenece a la vida y la vida a la muerte y yo soy muy consciente de esto. Otra cosa es saber que hay después de. ¡Que curiosidad me produce este interrogante! A mi me gustaría que mi energía siguiera formando parte de este Universo que nos une a todos.

De elecciones vitales

¿Y que podría hacer yo si la vida me golpeara  y me hiriera  gravemente? ¿Qué actitud debería adoptar  si esa herida pareciera curada pero siempre con el tiempo volviera a abrirse? ¿Y que sucedería si esa herida llegara a gangrenase con los años y ya  representara  un peligro  para mi vida?   ¿Preferiría morir antes que amputarme el miembro herido? ¿Preferiría vivir aunque fuera sin un miembro que tanto necesito? Difícil elección.

Mi necesaria rutina

A mi manera de ser y en este momento de mi vida,  la rutina me es necesaria.  Es mi tabla de salvación, es  a lo que  me agarro fuertemente para sentirme segura y casi aseguraría  que es mi punto de referencia para poder seguir viviendo.

La necesito pero no la amo.   Con mi mente me pongo a volar y me encuentro desapegada de todo lo que tengo. Me veo conociendo gente nueva  que me aporta conocimientos importantes,  voy aprendiendo en mi camino, voy aprendiendo porque escucho con atención todo lo que oigo, soy un Sidharta en busca de la vida.  Y tal vez en busca de la perfección.   Quiero saber más y más, quiero ser sabia. Quiero aprender para enseñar después,  pués con mi carácter abierto podría ayudar con mis conocimientos a ser felices a otras personas.  Me gustaría, por ejemplo, cuando ya fuera sabia, irme a vivir a un pueblito de la selva brasileña,  o a un poblado africano, o al desierto con los tuaregs o a un sitio plagado de niños.

Digo que con mi mente me pongo a volar y en mis sueños nocturnos esto se hace realidad. No necesito alas para subir a las nubes, simplemente hago un pequeño esfuerzo con mi cuerpo impulsándolo hacia arriba y ya estoy ahi, donde más me gusta estar, con las águilas volando a mi lado  y  viendo las casas pequeñitas y las cimas de las montañas debajo de mí. Me siento muy libre, quisiera quedarme ahí, en el cielo,  por horas y horas … pero eso dura poco.

Me despierto de mi sueño o bajo mi mente a la tierra y… ¡zas! ,  ya estoy otra vez  metida en esa rutina que es verdaderamente donde quiero estar hasta el fín de mis días.

¿o no?

 

Lo que pensamos, lo que esperamos…

No me gusta hablar de política pero en realidad todo es política  en lo que hablamos y leemos.  Hoy, y sin que sirva de precedente, voy a ponerme en la piel de nuestros dirigentes durante un ratito  y con todo el sentido común que pueda tener, voy a exponer lo que yo haría o me gustaría hacer.  Hago este ejercício de “asesor” de La Moncloa por si tengo la suerte de ser leída y escuchada por esos cabezas huecas que nos están ahogando.

El primer Presidente del Gobierno que cumpliera con mis deseos que son los deseos de todos los españoles,  llegaría a los libros de la  Historia de España  como el mejor y más admirado  mandatario   por haber tenido el coraje de descomponer un modelo de estado para componer otro en el que podríamos vivir todos en bonanza y paz.  Y si nuestros deseos no se cumplieran por cobardía o ineptitud, llegará un momento en que de una manera u otra habrá un colapso en el pais en el que  podrá  pasar de todo, pero me huelo que  todo malo.

Empecemos por reducir a la mitad el Congreso y el Senado,  suprimamos  más de 3.000 empresas públicas que son innecesarias, eliminemos a miles de cargos públicos que no son necesarios tampoco,  fuera las subvenciones a partidos y sindicatos y que reciban el dinero de sus afiliados ,  eliminemos también a tantos asesores, tanto del Presidente del Gobierno como de los presidentes de las Comunidades autónomas …

De momento eso, pero me queda en el tintero más basura a eliminar como:  muchos coches oficiales,  el gran despilfarro de las comunidades, los altísimos sueldos de los grandes cargos, el amiguismo….

Yo no sé si todo esto se puede hacer a la vez,  pero sería ya de por sí muy valioso que viéramos gestos hacia esas metas en nuestros dirigentes y que lo antes posible se pudieran anular los recortes que nunca se  debieron  hacer en Educación y en Sanidad.

La Esperanza

Nunca se da tanto como cuando se dan esperanzas – Anatole France 

 

A mí me enseñaron en el colegio que la Esperanza junto con la Fé y la Caridad  eran las tres virtudes teologales.  Más tarde leo que estas virtudes se integran en la persona cuando esta se bautiza, ya sea de niño o de adulto. Sin comentarios, pero me chirría la máquina.

Como a lo que voy hoy es solamente a la esperanza,  me pregunto si esta es divina o humana, y me lo pregunto porque yo la veo muy humana, de verdad que mucho.

La esperanza es a lo que nos asimos cualquiera de nosotros en nuestras tribulaciones. La esperanza por sí misma es un regalo que nos ofrece la vida y  creo sinceramente que si no existiera  sería  más difícil  seguir adelante.

Existe la esperanza fundada cuando el deseo no cumplido está dentro de un razonamiento real objetivo,  si sobrepasamos la razón  entraremos en la utopía,  que también está dentro de la esperanza.  Aún cuando la utopía se define como algo  que no se llegará nunca a alcanzar,  -¿quien de nosotros no desea un mundo más justo y en paz?-  tenemos el derecho y puede que el deber de ser utópicos.  La utopía sería un más allá de la esperanza.  Bonito de verdad.  Decía Heráclito que “quien no espera lo inesperado, jamás lo encontrará”.

Yo no veo la esperanza como una espera sin hacer nada, la veo y la entiendo como un camino para que actuando podamos llegar a conseguir nuestro objetivo,  como  un potente motor en marcha para conducirnos a nuestra meta.

Es verdad que la esperanza es muy voluble y  va y viene según nuestro estado de ánimo,  pero creo que siempre,  dentro de los momentos de desesperanza  existe la esperanza de volver a tenerla. Es una necesidad vital. ¿Lo veis como yo lo veo?

Panteismo. El dios de Spinoza.

Explicando el Panteismo

 

 

Así habla el Dios imaginario de Baruch Spinoza, filósofo panteísta del siglo XVII, judío sefardí, fundador de una escuela mística, de la que se han nutrido jipis, gurús, vendedores de semillas de calabaza y otros profetas de la moderna espiritualidad. Si existiera un Dios tan esteta y se hiciera visible, se le podría exigir que explicara el dolor de tantos inocentes, los millones de niños que mueren de hambre, la violenta depravación de muchos hombres con las mujeres, el instinto de matar que ha inscrito en las entrañas del ser humano. El Dios de Spinoza fluye sobre los verdes valles, sobrevuela las cumbres de nieve, se confunde con los ríos incontaminados, con los delfines azules, con las risas de los niños. Pero el mal no se corresponde con esa belleza. Ese Dios nos dice: dejad de pedirme cosas. ¿Me vais a decir a mí cómo hacer mi trabajo? Yo soy puro amor. Entonces, tendrá que explicarnos por qué allá donde vuelves el rostro no encuentras en este perro mundo más que maldad, guerras, basura moral, lágrimas y sangre de inocentes, que también forman ríos y mares.

Así habla el Dios de Spinoza: deja de rezar y disfruta de la vida, trabaja, canta, diviértete con todo lo que he hecho para ti. Mi casa no son esos templos lúgubres, oscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi morada. Mi casa son los montes, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es donde vivo. Deja de culparme de tu vida miserable. Yo nunca dije que eras pecador y que tu sexualidad fuera algo malo. El sexo es un regalo que te he dado para que puedas expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. No me culpes de lo que te han hecho creer. No leas libros religiosos. Léeme en un amanecer, en el paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de un niño. Deja de tenerme miedo. Deja de pedirme perdón. Yo te llené de pasiones, de placeres, de sentimientos, de libre albedrío. ¿Cómo puedo castigarte si soy yo el que te hice? Olvídate de los mandamientos que son artimañas para manipularte. No te puedo decir si hay otra vida. Vive como si no la hubiera, como si esta fuera la única oportunidad de amar, de existir. Deja de creer en mí. Quiero que me sientas cuando besas a tu amada, acaricias a tu perro o te bañas en el mar. Deja de alabarme. No soy tan ególatra.

(Leido en Internet)

Comunicación no verbal

 

Soy muy expresiva, tal vez demasiado.  Cuando cuento algo, siempre acompaño mis palabras con gestos de cara, de cuerpo y sobre todo de manos.

Yo se la importancia que tiene el componente no verbal en cualquier comunicación,  pero mucho antes de saberlo, yo ya era como soy:  muy habladora, muy comunicativa, muy empática, muy sociable y… siempre mandando mensajes  con mis expresiones faciales y de manos.  Mi lenguaje corporal delata mucho más mi personalidad que mis palabras, mis gestos indican claramente mis sentimientos y con estos doy mucha más información que con lo que digo por la boca.

Con nuestras expresiones faciales estamos contando nuestro  estado de ánimo y también nuestras emociones y con ellas enfatizamos el  contenido del mensaje que queremos transmitir.  Yo destacaría la sonrisa como paradigma de nuestra comunicación no verbal.  Expresa sin palabras nuestro momento feliz o nuestra alegría  y nos gusta transmitirla a los demás.

¿Sabías que en  el impacto de un mensaje el 7%  es verbal, el  38% vocal y el  55%  lenguaje corporal y gestos? Daos cuenta de la importancia que tiene. Pero… ¡cuidado!  no se os ocurra practicarlo en China.  Los chinos no son muy expresivos en gestos y  les puede provocar enojo o malestar verlo en otras personas.  Yo, me sentiría muy desgraciada si no pudiera expresarme con mi cuerpo cuando hablo,  pues hasta cuando escribo, intento hacerlo de una cierta manera que se me vea muy creible, intento suplir mi gestualidad innata con preguntas, con signos de admiración o de cualquier manera que sea para que penseis que en vez de leer mis palabras estais hablando conmigo y yo con vosotros cara a cara.